Crítica musical

Crítica musical: 'Componer desde la batuta'

Riccardo Muti, durante un concierto

Lugar: Musikverein Viena   

Riccardo Muti  

Wiener Philharmoniker  

Singverein der Gesellschaft der Musikfreunde in Wien, Damenchor 

Programa: Trois Nocturnes, Claude Debussy

Hector Berlioz 

Symphonie fantastique: Épisode de la vie d’un artiste, op. 14 

¿Qué sucedió en el Musikverein la noche del 23 de mayo que desde lo más lejos se avistaban llamaradas procedentes del escenario de la Sala Dorada? Sucedía que el Maestro Muti, en estado de gracia, ha multiplicado el valor de la Sinfonía fantástica haciendo de ella mas sinfonía de lo que ella es.  

Si Berlioz lo hubiera podido escuchar, le estaría eternamente agradecido por haber sentido cómo Muti componía lo que él verdaderamente hubiera deseado.  

La Sinfonía fantástica existía, Riccardo Muti, hablándole a su corazón, le dio la vida.  

Una vida que estoy segura no volveremos a sentir bajo ningún motivo ni bajo ninguna otra batuta. Y esto lo digo con plena convicción, porque si hasta ahora he sabido que Muti es único, esta noche lo ha rubricado. Y es único por lo que sabe y por cómo lo ofrece, porque Muti no lo da todo para lucirse él, sino para que se luzca la Música, que es lo que le importa.  

Muti no desperdicia ni un minuto en subirse a la arrogancia, los aprovecha todos y cada uno para transmitir al mundo entero el mensaje de la música y otros tantos mensajes que nos envía aprovechando el eterno silencio escondido entre nota y nota.  

Nuestro Muti no dirige la música, él se sienta en el podio a contarnos la música palabra a palabra. Por eso hoy ha transcendido a lo mas profundo de esta obra de Berlioz, para poner sobre el escenario lo mejor, todo lo que rara vez hemos podido descubrir, sentir, palpar cuando la hemos escuchado desde la superficie. El lunes fue la segunda vez que pude escuchar todos los misterios de esta bellísima obra.  

Y la Filarmónica de Viena sabe muy bien todo esto y cuando ve llegar al Maestro, sus músicos ponen sobre la mesa todo su auténtico nombre y apellido, sabedores los filarmónicos de que bajo la Batuta Muti, no hay lugar a otra cosa, sino a dar lo mejor de sí. Porque si bien ellos saben quiénes son y lo que su nombre significa en el universo sinfónico, muy bien saben también que con Muti se encuentran ante otro universo único al que se rinden sin más preguntas. La Filarmónica de Viena sabe que ante esta batuta sólo les queda guardar silencio para que suene solamente el  poder de la Música. 

Gracias Muti por el respeto, por la seriedad, por creer en ese mensaje que tanto necesitamos, por cuidar lo que es de todos. Por hacernos saber que si hay un obstáculo que impide el camino hacia la grandeza ese es la soberbia.  

Gracias por la energía, por la vitalidad, por darnos el ejemplo de que la verdadera juventud es una enorme fuerza que procede de nuestro interior y que nada tiene que ver con el tiempo que llevemos en el mundo.  

Gracias por haber hecho vibrar con gran intensidad la cuerda más sonora de la capital de la música. En este último concierto de los tres ofrecidos Muti fue solicitado de nuevo a escena por un público embriagado de Música verdadera, ¡que no dejó de aplaudir incluso cuando ya se había ido toda la orquesta y se había atenuado la luz cenital! Y Muti volvió a salir a saludar y, de nuevo, dejó un mensaje de humildad, esa humildad que envuelve sólo a quien de verdad se sabe Grande.

Tal y como leí una vez como comentario a uno de los conciertos de Riccardo Muti en Youtube:  “El Maestro Muti debería ser declarado patrimonio de la Humanidad”. No sé quién escribió algo tan bonito, pero desde Viena, a 23 de mayo de 2022, lo suscribo sin la menor duda. 

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