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ENTREVISTA
Portuguesismos, palabras que emigraron en barco a Canarias

Planisferio de Cantino, 1502.

Gara Santana

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Desde que el ser humano empezó a navegar y a conocer otros mundos el proceso de intercambio cultural se aceleró, dejando en algunas costas influencias culturales como la música, los apellidos y las palabras. Palabras de cuando fuimos migrantes, de cuando las islas las poblaban solo sus primeros habitantes, palabras tras la colonización, préstamos lingüísticos de ida y vuelta que sobreviven en lo cotidiano, en esa gaveta llena de pasado que es el vocabulario.

En el habla canaria perviven más préstamos del portugués de los que se piensa y señalan los términos a los que nos referimos con frecuencia. Cómo llamar al olor a algas y humedad si no existiera la palabra maresía, cómo hablaríamos de la maña al hacer algo si no es el geito o a nuestra salsa más popular si no fuera mojo. Incluso del portugués se adoptó una palabra para explicar cuando se extraña algo, que quizá ya no se tendrá más nunca, la magua. Lusismos que contribuyen a hacer que las palabras elegidas para comunicarnos parezcan, efectivamente de otro mundo, de otro tiempo. Toda esta riqueza dialéctica está a salvo en un diccionario de portuguesismos editado por Carmen Díaz Alayón, doctora en Filología Hispánica. Los portugueses en Canarias, Portuguesismos (2024), publicado por la Academia Canaria de la Lengua.

¿Por qué ha sido importante recopilar en esta obra el trabajo del etnólogo y escritor palmero José Pérez Vidal?

Los portugueses en Canarias. Portuguesismos es una obra de José Pérez Vidal que se publicó por primera vez en 1991, un año después de la muerte de su autor, y que, desafortunadamente, no contó en el proceso de composición gráfica y de edición con un seguimiento cuidado. Ahora, treinta y tres años después de que apareciera por primera vez y con el patrocinio de la Academia Canaria de la Lengua, se ha hecho una nueva edición a partir de los materiales del original, conservados en la Biblioteca Insular “José Pérez Vidal”, de Santa Cruz de La Palma. Para ello, se tuvo en cuenta la versión definitiva del autor, y en segundo lugar se consultó el contenido del borrador, en buena parte manuscrito, que viene a ser el embrión del posterior original. Gracias a estas fuentes y a su análisis se pudo disponer de un texto completo y depurado, todo ello fruto de mi compromiso de respeto a la obra que tenía en las manos. 

Es un libro que constituye un magnífico resumen de todos los estudios hechos por el autor en relación con la influencia de la lengua y de la cultura portuguesa en Canarias.

En los últimos tiempos, a raíz de la erupción del volcán de La Palma, ha estado de actualidad la forma fajana, pero se ha usado en las Islas desde los primeros momentos.

¿Cuánto pervive del portugués en el habla canaria?

Los portuguesismos se pueden advertir en las hablas de todo el Archipiélago y prácticamente están presentes en todos los sectores. Pérez Vidal reunió en este libro 900 formas, que se presentan integradas en campos o apartados, como son los relativos al cuerpo humano, a los defectos físicos, a los niños, a las enfermedades y accidentes, al tiempo atmosférico, al mar, a los aperos, etc. Algunas de las formas son generales al español canario, como fañoso, vida, totizo, entullar, conduto, locero, amularse, maresía, fechillo, bubango, etc., y luego también encontramos otras con gran arraigo en otras zonas concretas, como ocurre en la isla de La Palma, con voces como perlujo, bamballo, fanchón, merenguiño o farulla, entre otras. En los últimos tiempos, a raíz de la erupción del volcán de La Palma, ha estado de actualidad la forma fajana, pero se ha usado en las Islas desde los primeros momentos.

A lo largo de la historia, ¿cómo llegaron esas palabras a nuestro vocabulario?

La presencia de lusismos en el léxico canario responde a factores conocidos. Por un lado, hay razones de situación geográfica, esto es, la proximidad de Portugal continental e insular al archipiélago canario; y, por otro, se dan razones de coyuntura histórica, como son los lógicos intereses de Portugal, como potencia marítima, en ampliar sus territorios y área de influencia. Por esto, las Canarias son para los portugueses un territorio permanentemente apetecido hasta que se consolida la hegemonía castellana sobre ellas como resultado del tratado de Alcaçovas en 1479. 

La presencia de población lusa en las Islas es muy abundante durante el siglo XVI y primera mitad de la centuria siguiente. Proceden de todas las regiones del país, desde el Algarbe hasta el Miño, pero sobre todo, de la vecina Madeira. Son hombres y mujeres que, ya en Canarias, se encuentran ante una realidad nueva que inmediatamente se tiñe de su personalidad, y los elementos de la naturaleza se denominarán con su vocabulario propio.

¿Ese intercambio fue de ida y vuelta; los canarios hemos aportado palabras a los portugueses? 

En buena medida, los portugueses llegaron para quedarse, para establecerse, pero eso no quiere decir que no haya habido intercambio en el sentido Canarias-Portugal. Lo ha habido, pero no de forma tan intensa como la primera dirección de la influencia. En este sentido, es más que probable que términos como tabaiba y tagasaste se hayan propagado de Canarias a Madeira y Azores. Otro tanto debe haber pasado con la voz ñame.

En cuanto a la toponimia, existe el Pico do Canario en Madeira y la Laguna de los Canarios en la isla de San Miguel (Azores), recuerdo de los pastores canarios que se trasladaron allí.

¿Cree que los canarios somos conscientes de que usamos préstamos del portugués en nuestro día a día?

Creo que a estas alturas los canarios somos conscientes de que las voces que forman nuestro acervo lingüístico tienen distintas procedencias. Saben que la mayor parte de las formas proceden del español patrimonial, pero también saben que tenemos otros aportes léxicos. Saben que tenemos un interesantísimo conjunto de guanchismos, en los que se refleja de alguna manera la influencia del sustrato prehispánico sobre el español que arraiga en las Islas. También saben que, además de los guanchismos, tenemos portuguesismos, americanismos, anglicismos y algunos arabismos. Asimismo, conocen algunas de las formas portuguesas que se han conservado entre nosotros, pero seguro que muchos se sorprenderán cuando vean que el término jeito, que ha usado toda la vida (al igual que los derivados jeitoso, ajeitar, ajeitado, desajeitado, malajeitado), y que tiene los valores de ‘maña o habilidad para algo’ y de ‘torcedura o esguince’, procede del portugués xeito con el mismo valor.

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