Argentina vuelve a los brazos del FMI: el gobierno de Mauricio Macri fracasa en su intento de frenar al dólar

Mauricio Macri anuncia la petición de una línea de financiación al FMI para la Argentina.

Todo saltó por los aires. El dólar volvió a romper la barrera de los 23 pesos en su precio de venta, los mercados metieron presión y el gobierno argentino comprendió que no puede afrontar solo el desafío de mantener el peso. La solución, para el ejecutivo del país austral, es recurrir al Fondo Monetario Internacional. Otra vez. El mensaje del presidente de la Nación, grabado desde la Casa Rosada, se emitió a las 13.00; quince minutos más tarde la divisa verde se vendía a 22,70 pesos, esto es, ochenta céntimos menos que antes del anuncio. Al cierre de esta edición, el tipo de cambio se situaba en 23,10. Algunas fuentes hablan de un respaldo de 30.000 millones de dólares que engrosarían las mermadas reservas del país. Pero el apoyo del FMI nunca es gratis. En la City porteña se habla, a esta hora, de dos consecuencias inmediatas: un tipo de cambio más alto (lo que empujaría los precios) y avanzar en las reformas estructurales, cosa no baladí en un país en el que un 40% de la población recibe algún tipo de subsidio estatal.

Macri señaló que hoy, el país está sometido a “variables económicas que nosotros no manejamos” y que el país “depende del financiamiento externo (…) Frente a esta nueva situación internacional, y de manera preventiva, he decidido iniciar conversaciones con el FMI para que nos otorgue una línea de apoyo financiero. Hace minutos hablé con Cristine Lagarde, su directora y nos confirmó que vamos a arrancar hoy mismo a trabajar en un acuerdo”, señaló el mandatario argentino. Y buena parte de la población argentina se echó las manos a la cabeza.

Deuda para pagar deuda

El 15 de mayo vencen 678.000 millones de pesos en deuda pública a corto plazo –lebacs- (unos 29.350 millones de dólares a las 14.12 de este martes) y más de 3.700 millones de dólares de reservas del Banco Central Argentino se han volatilizado en el intento desesperado de mantener el precio de la divisa norteamericana. El otro frente de batalla para evitar el colapso del peso ha estado en las tasas de interés que subieron del 27,25% hasta el 40% -la más alta del mundo- para incentivar el mercado financiero en moneda local. Pero ni la venta masiva de reservas ni los incentivos a la especulación financiera lograron frenar al billete verde. Con el riesgo país (prima de riesgo) disparado a 485 puntos básicos (la tasa de referencia en América Latina es el bono a diez años estadounidense) y el índice Merval –bolsa argentina- cayendo más de un 4% en las primeras horas de esta mañana movida, la solución ha sido recurrir a un viejo ‘amigo’: el FMI.  La idea es “buscar financiamiento preventivo (…) a menos tasas de las que impone el mercado”, señaló en rueda de prensa Nicolás Dujovne, titular de la cartera de Hacienda del Gobierno argentino. “El Fondo de hoy no es el mismo que el de antes”, añadió.

Hablar del ‘Fondo’ en Argentina es algo así como mentar a la bicha. El FMI fue el tutor dedicado de aquella Argentina de los 90 de la que se hablaba como ‘alumna aventajada’ y ejemplo a seguir. La misma Argentina que colapsó en diciembre de 2001 con una deuda de 144.000 millones de dólares. La misma que se declaró en suspensión de pagos y terminó con un 54% de pobreza.

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