eldiario.es

9

Emilia Casanova

Existen miles de mujeres anónimas que salen cada día a las calles, sorteando la muerte, en busca de la libertad del pueblo cubano.

La mujer cubana a través de todos los tiempos se ha convertido en uno de los baluartes de la lucha por la democracia en Cuba. Existen miles de mujeres anónimas que salen cada día a las calles, sorteando la muerte, en busca de la libertad de su pueblo.

Permítanme ilustrar mi colaboración de hoy Día Internacional de la Mujer, hablándoles de una patriota cubana, heroína olvidada y casi desconocida, ella fue Emilia Casanova.

Dentro de los limitados cauces en lo que estaba la mujer en el siglo XIX, Emilia fue una de las mujeres que posiblemente más influyó en las altas esferas del mundo de los derechos civiles y de la libertad del pueblo cubano y sin embargo siempre prefirió un segundo plano dejando la notoriedad a otros líderes de la época.  

Esta mujer hija de emigrantes canarios, nacida en 1832, heredera de una familia muy rica recibiendo en su propia casa una esmerada educación y cultura, prefirió renunciar a su status y rifando sus joyas para donar dinero a la causa de la independencia.

Activa y comprometida desde muy joven inició su militancia política con la independencia de Cuba, estuvo presente y cooperó en la confección de la primera y definitiva Bandera Nacional.

Referente indiscutible de la nacionalidad cubana del siglo XIX, tanto dentro de país como en el destierro, fundó una sociedad femenina de carácter político social la Liga de las Hijas de Cuba en 1869, con el objeto de crear fondos para socorrer a los heridos y enfermos del ejército libertador cubano y utilizó cuantos medios estuvieron a su alcance para conseguir la adhesión a ella de las más prominentes personalidades hispanoamericanas y europeas, como Garibaldi y Víctor Hugo.

Acusó al gobierno de Estados Unidos de ayudar a España a mantenerla esclavizada su patria y se destacó en su intensa participación en la vida social y política del exilio cubano en los Estados Unidos.

Ejerció el periodismo entre los años de 1869 a 1876, en favor de la independencia de Cuba; ante las miradas recelosas de quienes no admitían la presencia de una mujer en semejantes tareas. Sus trabajos se publicaron en diarios de corte independentista.

El pasado 4 de marzo hizo 122 años de su muerte, siendo inhumados sus restos en el cementerio Saint Raymond de Nueva York. Como quería ser enterrada en Cuba junto a su esposo, su hijo Narciso cumplió su voluntad y sus restos descansan en el Cementerio Colón de La Habana desde 1944.

Comentar

Enviar comentario

Comentar

Comentarios

Ordenar por: Relevancia | Fecha