Gabriel Duque: el médico que no cobraba a los pacientes necesitados

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Gabriel Duque Acosta nació en la ciudad de Santa Cruz de La Palma el 15 de junio de 1930. Realizó sus primeros estudios de bachillerato en el Instituto de la calle Real de su localidad, licenciándose en Medicina y Cirugía en la Universidad de Madrid en 1956.

En la calle Navarra (hoy San Telmo) de su ciudad natal comienza a ejercer en Medicina General, sobresaliendo rápidamente por su profesionalidad y por una generosidad innata para con sus pacientes.

No tarda mucho en conocerse entre sus conciudadanos como el médico de los pobres ya que se resistía siempre a cobrar honorarios a pacientes necesitados. Y es que si este título ya lo había tenido en el siglo XIX y primera década del siguiente don Francisco Abreu García (1861-1912), será don Gabriel quien lo ostente merecidamente en el siglo XX.

Con unas inquietudes culturales impresionantes, fue un gran lector con una memoria asombrosa, por lo que era muy difícil encontrar algo que no le interesara: historia, arte, música, fotografía y un sinfín de hobbies a los que se dedicaba con pasión como el aeromodelismo, acuariofilia o mecánica, montañismo.

Tuvo también una faceta política, siendo consejero del Excmo. Cabildo Insular y, sobre todo, en el periodo de 1964 a 1970, alcalde presidente del Excmo. Ayuntamiento de la Muy Noble y Leal Ciudad de Santa Cruz del Señor de la Isla de San Miguel de La Palma.

Igualmente colaboraba habitualmente con las Fiestas Lustrales, siendo coautor, junto a su amigo Luis Ortega Abraham, del carro alegórico y triunfal de la Bajada de la Virgen de las Nieves de 1970, que constaba en su primera parte de una recreación histórica de la fundación de dichos festejos por el obispo Bartolomé García Ximenez; y en una segunda parte, en una obra poética y musical titulada La Espera y La Esperanza.

Gabriel Duque Acosta falleció en Santa Cruz de La Palma el 19 de abril de 1987, a los 56 años.

Hasta en el momento de su muerte, apenas rebasados los 50 años uno, y con 56 el otro, se parecen los dos médicos de los pobres de nuestra ciudad: don Francisco Abreu y don Gabriel Duque. 

A instancias de la Corporación de la que fue su máximo regidor, y para perpetuar su memoria, después de su fallecimiento, se denominó al Colegio de El Puente como CEIP Gabriel Duque Acosta.

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