Feos, pero de buen corazón
Me dice un amigo y lector asiduo, qué palabreja, que por qué no escribo más sobre la gran vaina de La Palma, la astrofísica, ese observatorio que nos ha dado fama mundial y yo le digo que en verdad tenemos el mayor observatorio que no es el del Roque de los Muchachos, sino que La Palma es el mayor observatorio porque adonde quiera que vas te están observando, que no se les escapa nada y no es por chismosos sino por interés científico en todo lo que se mueve y por ver si podemos echar una mano, que buena gente sí que somos. Sabemos que naves alienígenas nos visitan con frecuencia, te abducen, te dan una vuelta por el extrarradio de la Tierra esquivando nubes de satélites artificiales y luego te dejan en tu casa tan tranquilo. Son feos, pero de buen corazón, como los cruceristas, bueno, esto lo retiro, los cruceristas son guapos y simpáticos, casi tanto como nosotros. El Universo es enorme, unas cuantas veces de aquí a Garafía, pero viajando por el hiperespacio se te hace cortito, el hiperespacio es como cuando tienes prisa en Santa Cruz y en vez de ir por la calle Real coges la calle Trasera. Las galaxias son un coñazo, hay un montón, y en cuanto hay un poquito de viento estelar salen de sitio y ya no sabes qué galaxia estás viendo y los agujeros negros sólo se comparan con la deuda pública, que a la deuda de los particulares ni me atrevo a asomarme, da vértigo. Leo por ahí que en el Roque han descubierto una supertierra y yo me horrorizo sólo de pensar en la superdeuda pública y lo superproblemas que deben tener, disimulemos, que como el Teide entre en erupción y nos vean desde arriba estamos perdidos, le pido al padre Teide que por favor se aguante hasta que la supertierra orbite para otro lado a ver si escapamos, y si llega algún ovni extraviado llamamos a los cargadores de la gigantesca Sardina de Los Sauces para que les den un buen meneo.
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