En memoria de Julio Leal

6 de febrero de 2025 19:40 h

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Trabajando en el seguimiento de la flora después del incendio de 2012 en la isla de La Gomera. Foto: JUANA MARÍA GONZÁLEZ MANCEBO

Conocí a Julio Leal en el año 1983, en Puerto Espíndola, cuando, después de una jornada de campo nos unimos a un grupo de personas que disfrutaban de unos vasos de vino. No imaginé allí que hubiese conocido a la persona con la que compartiría más horas en la naturaleza y que marcaría mi vida para siempre. Como dice la canción “me lo encontré en el camino, y nos hicimos hermanos” y hoy, a mi hermano del camino le dedico estas palabras que no pueden tapar el vacío que nos deja, y hablo en plural porque Julio no era de nadie, pero nos pertenecía a todos. Pocas personas dejan una huella tan repartida y han repartido tanto cariño como nuestro Julito. Te quisimos y te queremos mucho Julio.

Ir en el coche con Julio en la isla de La Palma era cuestión de paciencia, en cada esquina se paraba a saludar, a veces desde el coche, a veces se bajaba, en la panadería, en casa Cristóbal, otra conversación y finalmente salíamos al trabajo de campo. Trabajábamos muchas horas, disfrutando, nos enseñaba a caminar bien, o nos descolgaba atados con una cuerda por una pared, y es que para Julio no había obstáculos. Siempre acompañaba al último y se enfadaba si teníamos miedo de pasar por algún sitio, algo que interpretaba como poca confianza en su capacidad para resolver las situaciones. Pero ir con Julio era sentirse seguro y querido. Su curiosidad insaciable se contagiaba, todos los detalles en los que reparaba, el cariño que ponía. Para él las plantas, los pájaros, como si de Dersu Uzala se tratara, eran gente, y como a gente los saludaba, ¡hola mirlo !, ¿tú que haces aquí paloma? Al medio día parábamos a descansar porque era importante socializar, y después continuábamos hasta que se iba el sol. La retirada llegaba al oírle decir “esto no se paga con dinero” e invariablemente, el día siempre terminaba con una buena cena y unos vasos de vino.

Julio Leal estudiando una especie amenazada de musgo en el barranco de Los Tilos (La Palma). JUANA MARÍA GONZÁLEZ MANCEBO

Cuántos viajes, cuánta naturaleza recorrida, siempre adelante, pensé que eso era para siempre, que era una manera de vivir, pero la vida nos trae y nos quita, y ahora nos ha llevado a Julio Leal.  A los que tuvimos la suerte de compartir con él, hoy nos toca aprender que, como siempre decía, organícense que hay que seguir adelante.

*Juana María González Mancebo es catedrática del Departamento de Botánica Ecología y Fisiología Vegetal de la Universidad de La Laguna

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