La bodega Castro y Magán de Tijarafe recupera su actividad tras el incendio de 2023
La bodega Castro y Magán, ubicada en Tijarafe y afectada por el incendio de La Palma de 2023, recupera su actividad tras las obras de reconstrucción de sus instalaciones, financiadas con cargo ayuda de 791.819,10 euros del Programa de Desarrollo Rural (PDR) gestionada por el Gobierno de Canarias a través de la Consejería de Agricultura, Ganadería, Pesca y Soberanía Alimentaria, indica el citado departamento autonómico en una nota de prensa. Además de los trabajos en la infraestructura, añade, esta subvención ha permitido la adquisición de nuevo equipamiento.
El consejero del área, Narvay Quintero, acudió a las instalaciones acompañado por el presidente del Cabildo de La Palma, Sergio Rodríguez; el consejero de Agricultura, Ganadería, Pesca, Bienestar Animal y Soberanía Alimentaria del Cabildo insular, Alberto Paz; la alcaldesa de Tijarafe, Yaiza Cáceres; el concejal de deportes y teniente de alcalde del municipio, Samuel Pérez, y los propietarios de la bodega, Constantino Ballesteros y Nancy Castro. Durante la visita, Quintero señaló la importancia “del apoyo institucional en casos tan destructivos como los incendios, que requieren de un respaldo firme que permitan a las empresas canarias reanudar su actividad lo antes posible”.
En este sentido, recordó que este apoyo se complementa con una subvención directa de 218.000 euros al Cabildo de La Palma en diciembre de 2024 para apoyar el mantenimiento del personal en un contexto de falta de uva para vinificación, a la que se pudieron acoger las bodegas de la comarca noroeste de La Palma, además de las ayudas para compensar los efectos de la sequía en diferentes cultivos, entre los que se encontraba la vid, implementadas por el Ejecutivo canario.
Por otro lado, Sergio Rodríguez puso en valor “la valentía de las familias que siguen trabajando el campo de la Isla, esa agricultura heroica que genera economía y paisaje. Las administraciones hemos estado presentes desde el minuto cero acompañando a la gente de esta comarca que sufrió el incendio de 2023, siendo esta bodega un ejemplo del trabajo de superación de este importante colectivo”.
A este respecto, el propietario de la empresa, Constantino Ballesteros ha explicado que guardan “mucha ilusión porque ya se puede retomar casi el cien por cien de la actividad, y esto supone un enorme avance no solo para esta empresa, sino para el de la comarca y sus viticultores”. En este sentido, destacó que pretenden aprovechar este impulso para desarrollar diferentes experiencias de enoturismo que sirvan para potenciar la cultura y el alcance vitivinícola de la zona.
Recordó que “el respaldo del Gobierno, el Cabildo y el Ayuntamiento no se limitaba solo a la reconstrucción de la bodega, sino también a recuperar la zona de viñedo afectada y restaurar varias parcelas”. Finalmente, indicó que “aunque hemos pasado años de sequía, este ejercicio hemos recogido 115.000 kilos de uva, una mejora importante con respecto a años anteriores y que indica el inicio de una clara recuperación desde el desastre, donde recogimos 140.000 kilos con los mismos viticultores”.
Esta línea de actuación del Programa de Desarrollo Rural (PDR), se apunta en la nota, financiada a través del Fondo Europeo Agrícola de Desarrollo Rural (Feader), del Gobierno de Canarias y por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, fue convocada tras la declaración de situación de catástrofe, que el Consejo de Gobierno acordó en febrero de 2024 a petición de la Consejería de Agricultura, Ganadería, Pesca y Soberanía Alimentaria. Aparte de terrenos vitivinícolas, el incendio del verano de 2023 en La Palma causó daños en infraestructuras agrarias y cultivos como cítricos, aguacates, almendros, hortalizas para autoconsumo, frutales templados y viñedos de los municipios de Puntagorda, Tijarafe y Los Llanos de Aridane.
Antes del incendio, agrega, la bodega contaba con una capacidad de almacenaje de 162.550 litros de vino y sidra con depósitos de acero inoxidable, barricas de roble y depósitos de fibra de vidrio. Además, tenía en funcionamiento una línea de embotellado con filtros de última generación, enjuagadora, taponadora y línea de etiquetado, así como toda la maquinaria necesaria para la vendimia, como estrujadora, prensa o sistema de refrigeración. De media, la producción llegaba a las 70.000 botellas vendidas anualmente. Tras el siniestro, no hubo posibilidad de recuperar ni rescatar nada.
Las actuaciones ejecutadas, explica, han consistido principalmente en la demolición de la estructura, que quedó afectada casi en su totalidad, así como trabajos en cimientos, fachadas y cubiertas, además de en la adquisición de maquinaria necesaria para la producción y las funciones habituales del negocio.
En total, la superficie afectada por las obras y la rehabilitación fue de 233 metros cuadrados útiles y 267 metros cuadrados construidos, extensión que comprende un edificio de dos alturas, dos cuevas paralelas donde se desarrolla la producción de la bodega y una zona excavada bajo rasante usada como almacén. En el desglose de la inversión total figuran obras que abarcaron tanto la demolición de la fachada afectada como los trabajos en estructura (pilares, vigas, correas y coberturas de acero, chapa y hormigón), así como cimientos, carpintería o revestimientos. El presupuesto de ejecución incluye también los gastos de licencias municipales, señalización, gestión de residuos o controles de calidad, seguridad y salud.
Por otra parte, mediante esta línea de apoyo se financió también la adquisición de maquinaria para la producción vitivinícola, entre la que se incluye un filtro tangencial cerámico automático, una etiquetadora, una embotelladora encorchadora, un montacargas, un compresor de aire, un apilador eléctrico o un calentador de agua, así como 46 barricas de roble o 16 depósitos de acero inoxidable, entre otros gastos subvencionables.
Bodega Castro & Magán: producción vitivinícola y sidrera
Esta bodega, añade, conocida por los Vinos Tendal, comenzó su andadura en 1997 con el ánimo de renovar y explotar el potencial vitivinícola de Tijarafe y Puntagorda. Ubicada en unas cuevas excavadas en la montaña de Bellido, la por entonces pequeña bodega familiar se unió a la recién creada Denominación de Origen de vinos de La Palma. Casi tres décadas después, “la empresa se ha erigido como un referente comarcal e insular y ha contribuido al desarrollo de la cultura vinícola de la zona y al relevo generacional dentro del sector”.
Entre su oferta vitivinícola, indica, se encuentran elaboraciones ecológicas y otras envejecidas bajo el mar y cuenta con más de cuatro hectáreas de terreno propio y con más de 40 productores que venden su cosecha a la empresa. Además, lleva una década apostando por la elaboración de sidra, llegando “a ser reconocida con la distinción de Mejor Sidra de Canarias del Concurso Oficial de Sidras de Canarias Agrocanarias, certamen organizado por la consejería Agricultura, Ganadería, Pesca y Soberanía Alimentaria a través del Instituto Canario de Calidad Agroalimentaria (ICCA), por su Mirla Sidrera espumosa natural, elaborada mediante el método tradicional de segunda fermentación en botella bajo condiciones constantes de temperatura y nula luminosidad presentes en cuevas”.
Esta producción también ha sido “reconocida en el Salón Internacional de Sidras de Gala (SISGA), celebrado en Asturias en septiembre de 2024, donde obtuvo una medalla de oro”.
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