La ‘corsa’, el artilugio de madera que se usó en La Palma hasta al construcción de las primeras carreteras

La Palma Ahora

Villa de Garafía —

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Imagen de una 'corsa'  en Roque del Faro (Garafía) en 2019.

En La Palma, debido a su orografía, el sistema de transporte en las zonas rurales, en épocas pretéritas,  ha sido complicado, especialmente cuando no había carreteras. En ese tiempo, las ‘corsas’, unos artilugios de madera que,  en los citados entornos, eran “vitales para la carga y el desplazamiento de todo tipo de materiales (piedras, carbón, plátanos, cal, arena, etc.)”, señala Jorge Pais, doctor en Prehistoria por la Universidad de La Laguna y jefe de la Sección de Patrimonio Histórico y Arqueológico del Cabildo de La Palma, en sus redes sociales.

Explica que “eran tirados por un ejemplar o yuntas de bueyes aunque, generalmente, se preferían las vacas de la tierra por su fortaleza y docilidad”.

Las ‘corsas’, añade, “hasta la construcción de las primeras carreteras y la llegada de vehículos a motor, eran esenciales para el transporte entre los poris o prois (puertos naturales que, en realidad, eran espigones rocosos que se adentraban en el mar) por los cuales se embarcaba y desembarcaba todos los productos esenciales para la supervivencia de las gentes que vivían, especialmente, en la parte norte de la Isla”.

Desde los poris “había que subir la mercancía, siguiendo los antiguos caminos reales empedrados, que llegaban a los caseríos situados en Gallegos, Franceses, El Tablado, Santo Domingo de Garafía, Cueva de Agua, Lomada Grande, etc.”.

“Cuesta imaginar”, señala, “el terrible esfuerzo que debían realizar estos animales para arrastrar cientos de kilos por pisos empedrados, aunque muy irregulares y llenos de baches, con estos artilugios de madera, sencillos pero efectivos”, como  el que aparece en la imagen superior, captada en Roque del Faro (Garafía) en 2019.

La ayuda de las personas “era importante para superar las curvas del camino, para lo cual utilizaban palos y sogas, mediante un esfuerzo titánico que apenas si mitigaba el trabajos de las reses”.

La  fotografía de la parte inferior, agrega, “se corresponde con el tramo que pasa junto a El Jurao, del antiguo camino real que comunica La Fajana de Franceses y El Tablado. El brillo de las piedras está relacionado, precisamente, con el desgaste, no de los caminantes y senderistas, sino por el arrastre de las ‘corsas’ al tratarse de un tramo muy empinado”.

Tramo que pasa junto a El Jurao, del antiguo camino real que comunica La Fajana de Franceses y El Tablado.
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