La Reserva de la Biosfera de Gran Canaria, al aire por Salvador Martínez González
La reserva de Gran Canaria languidece, mientras su población, perdidas las esperanzas de que algo bueno les ocurra, esperan de unos políticos en horas bajas de recursos, de ideas, por no decir de prestigio social, que pongan en marcha los órganos de gestión de la reserva, tanto políticos, técnicos-científicos, como de participación de los habitantes del territorio.
Sin Plan rector, sin órganos de gestión, sin recursos, la reserva de Gran Canaria puede pasar de una oportunidad para desarrollar estrategias de gestión del territorio y sus recursos a una pesadilla, donde no se resuelven sus problemas y aparecen nuevos, derivados de una situación que los residentes no pueden controlar y que se asemeja poco a una Reserva de la Biosfera patrocinada por la UNESCO, tanto que se ha planteado quitarle a Gran Canaria la cualificación internacional.
Los nuevos usos que ya están instalados en el territorio de la Reserva, senderismo, escalada, submarinismo, gastronomía, etc vendidos en la oferta turística global de la isla, con gran despliegue de la Marca, Gran Canaria, no tiene la contraprestación de los servicios anexos que necesita un territorio que hasta ahora era visitado, conocido, transitado por muy poca gente, ahora es un atractivo turístico con las implicaciones que esto tiene, de usar y no volver.
Los habitantes envejecidos y los que vuelven formados al territorio, se encuentra la reserva sin proyectos colectivos y dejada al albur de la iniciativa privada, no hay formación para guías, la acreditación es cara y hay que habilitarse en la península o el extranjero, el trabajo es precario, estacional y de muy baja cualificación, los que pusieron sus esperanzas en un desarrollo orientado al uso sostenible del territorio, quedan frustrados, en su mayoría.
Tamadaba por ejemplo, sitio emblemático de la regeneración del bosque en Gran Canaria y sede de equipamientos sociales que por muchos años dieron servicio educativo a los jóvenes, ahora es un parking de fin de semana, donde los coches arrinconan a la vegetación, el territorio sobrecargado de usuarios, con un equipamiento mínimamente adecuado al uso que se le impone, es Reserva de la Biosfera, por no hablar del estado de los vertederos dentro de los poblados trogloditas o la situación asistencial de la población, esto para apuntar algunos aspectos del deterioro tanto del espacio como de las poblaciones que componen el proyecto.
La Reserva necesita aliados dentro y fuera, es un proyecto estratégico para Gran Canaria que requiere consensos políticos y sociales, la necesidad de organizar y dotar los órganos de gestión de la Reserva se vuelve inaplazable, sin estos órganos propios, la gestión recae en el Cabildo y este maneja la Reserva con la distancia del terrateniente, con pocos recursos y pocas ideas, por otro lado es el Cabildo quien tiene que organizar los órganos gestores y dotarlos, la “papa caliente” la tiene José Miguel Bravo de La Laguna y su equipo en el Cabildo de Gran Canaria, arte y parte en la Reserva y su futuro.
Salvador MartÃnez González
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