No es sólo el coche de Benach
No se trata de cuestionar el Estado Autonómico, pero es hora de que se haga público lo que cuestan la administración del Estado y las distintas administraciones autonómicas. Y que se aclare si el aumento de los gastos que suponen las autonomías , se ha visto compensado por una correspondiente disminución de los costes en la administración central o, por el contrario, se ha añadido a los mismos.
Peró aún es más importante que se calcule y se denuncie lo que despilfarran unas y otra. De ahí vendría el gran escándalo. No sólo del coche de Benach, que, a fin de cuentas, es el chocolate del loro. Los grandes derroches del dinero público se producen en el aumento disparatado de funcionarios, en las reformas caprichosas de ministerios y consellerias, en los viajes injustificados, en los actos de protocolo, en los informes inútiles, en las comisiones, en las delagaciones, dietas y regalos sin sentido.
¿Quién controla todo esto? Instituciones para ello las hay, pero su politización, su ineficiencia e incluso su complicidad, les lleva al silencio, a no comprometerse, a no desenmascararse a sí mismas, ya que con frecuencia chupan del mismo bote.
El coche del president Benach, por cuyos nueve mil euros de supuesto exceso en accesorios ha tenido que pedir perdón y retirarlos por la presión mediática, no puede ser la tapadera ni la excusa para no entrar a fondo y airear el despilfarro generalizado en el Estado y en las Autonomias.
Wifredo Espina
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