La apretada agenda del presidente de ''nuestra gente''

Paulino Rivero Baute, presidente del Gobierno de Canarias, cumplió el pasado jueves 58 años, pero no los aparenta. Está hecho un toro, aunque es acuario. Cada mañana se levanta cuando el día aún no ha clareado, se enfunda su chándal y se echa a correr. Participa en todos las maratones que se le cruzan en el camino. Recientemente corrió en la de capital grancanaria y meses antes lo hizo en la chicharrera.

En realidad lo lleva haciendo desde hace muchos años, aunque eso no significa que su salud de hierro no se resienta a veces. Como en noviembre de 2008, cuando tras salir de una entrevista en CANARIAS AHORA RADIO, se sintió indispuesto y sufrió una hemorragia nasal que lo mantuvo un par de días hospitalizado en el Negrín.

Por lo demás, este maestro de escuela que iniciara su andadura política por pura casualidad en los primeros años de la transición democrática, se mantiene saludable y físicamente muy fuerte para hacer frente cada día a su apretada agenda con la que pretende no decepcionar a su gente, “nuestra gente”, como a él gusta decir.

Político por casualidad

Entró en la política por casualidad. Siempre fue un hombre trabajador y tranquilo. Un día estaba jugando a las cartas en un bar de su pueblo, El Sauzal, y lo convencieron para que dejara un tiempo la tiza por el bastón de mando.

Se presentó a la alcaldía de su pueblo y salió elegido. A partir de ahí todo ha sido coser y cantar, o lo que es lo mismo: presentarse a las elecciones y triunfar. Tras la alcaldía se catapultó al Cabildo de Tenerife, donde fue consejero de Régimen Interior cuando Adán Martín lo presidía.

Simultaneó los dos cargos e incluso hizo el triplete cuando salió elegido parlamentario. Llegó a ser portavoz de Coalición Canaria en el Congreso de los Diputados, pero su salto a la fama nacional lo logró cuando presidió por consenso la comisión de investigación del 11-M.

El siguiente paso fue la llegada a la Presidencia del Gobierno de Canarias, donde también sustituyó a su amigo Adán Martín. Siempre ha sido un hombre de ATI hasta que esta formación se integró en CC.

De su carácter madrugador y populista dice mucho la siguiente anécdota que me contó un vecino de El Sauzal. Una mañana se levantó muy temprano, aún de noche, y llamó a la parada de taxis del pueblo para solicitar uno. Al otro lado le salió Paulino Rivero, que iba a desayunar a un bar cercano, porque el taxista estaba llegando en ese momento a la parada y no le daba tiempo de coger el teléfono.

Otra anécdota con Rivero la viví yo personalmente cuando venía de un vuelo reciente desde Lanzarote. Tras un día agotador en la isla conejera, Rivero se sentó con una colaboradora. Ella cogió ventanilla y él pasillo. Yo estaba en la misma fila, pero en los asientos del otro lado del pasillo. Nada más despegar el avión, Rivero quedó profundamente dormido y el sueño duró todo el viaje hasta Gran Canaria: 40 minutos. Tenía que recuperarse del esfuerzo de todo el día.

Un hombre de centro

Es un hombre de centro y moderado, pero es más conocido por su a veces extravagante agenda que por la resolución de problemas reales. Muchos se preguntan dónde saca el tiempo para dedicarse a las cosas serias.

El mismo día de su cumpleaños, el presidente Rivero fue agasajado en el Club Natación Metropole, entidad que visitó porque la institución deportiva cumple sus bodas de platino este año. Allí comió con la junta directiva y a los postres apagó las velas de su tarta.

Ese mismo día no se tomó mucho tiempo libre para celebrar el cumpleaños con su familia. A las nueve de la mañana estaba en los actos de celebración del Día Europeo del 112, el número de emergencia; a las 11.30 presidía el consejo de gobierno y a las ocho de la noche se presentaba en la entrega de premios de la Cadena Dial en Tenerife.

El viernes 12 recibió a las 9.30 a la reina del carnaval del Hogar Canario de Venezuela, a las 10 se reunió con representantes de la asociación Expo Canarias 2023, a las 18 hizo lo propio con empresarios turísticos en el Cabildo de Fuerteventura y ya por la noche visitó la muestra audiovisual Biosfera Fuerteventura, en el centro de arte Juan Ismael de Puerto del Rosario.

Asiduo usuario de Binter Canarias

Para cubrir tantos actos en las diferentes islas Rivero se ha hecho asiduo usuario de Binter Canarias, por lo que buena parte de su vida presidencial la hace en los aeropuertos, aunque tampoco descarta, como se ha visto el lunes pasado, el uso de un helicóptero para desplazarse de una isla a otra.

El 8 de este mes de febrero Paulino Rivero se desplazaba desde Tenerife a Gran Canaria. En la sede de Presidencia de Santa Cruz de Tenerife había mantenido un encuentro con directores de medios de comunicación.

A las 11.30 del mismo lunes tenía previsto asistir a la inauguración de la Escuela Infantil de Intervención Temprana para Niños con Necesidades Especiales de San Juan de Dios, pero los controladores aéreos le jugaron una mala pasada y le hicieron volar en su helicóptero una hora y cuarto sobre Gáldar antes de aterrizar.

No pudo asistir al acto en San Juan de Dios y en su lugar lo hizo el vicepresidente Soria en nombre del Gobierno. El incidente del helicóptero recordó al que tuvieron Mariano Rajoy y Esperanza Aguirre en la Comunidad de Madrid.

A lo que sí llegó a tiempo Rivero fue a la colocación de la primera piedra de las obras de reposición de las viviendas de Tamaraceite y posteriormente a otro encuentro con directores de medios, pero en esta ocasión en la sede de Presidencia de Las Palmas de Gran Canaria.

Rivero es un hombre ubicuo, como también lo fue Lorenzo Olarte cuando presidió la comunidad autónoma. Ambos pueden estar en varios sitios a la vez, aunque no sea comprensible para la mente humana. En lo ubicuo se parece a Olarte, pero en lo populista es más parecido a su antiguo mentor y también ex presidente del Gobierno canario y ex alcalde de Santa Cruz de Tenerife, Manuel Hermoso.

Sin embargo, Rivero se asemeja más a un personaje único de la política canaria: el sempiterno senador Pepe Macías, su seguro servidor, un político que ha basado su carrera en el trato directo con la gente, “nuestra gente”. Es el mejor corresponsal de la BBC: bodas, bautizos y comuniones, sin olvidar los entierros y funerales.

Recorrido por las Islas con helicóptero o sin él

En un mismo día, con helicóptero o sin él, Rivero es capaz de recorrerse multitud de puntos geográficos dispares del Archipiélago. Lo mismo ocurre con los temas que toca, desde una luchada canaria hasta una entrevista con el secretario general de Naciones Unidas. El pasado miércoles, por ejemplo, asistió por la mañana a un pleno parlamentario y por la noche estuvo en el acto de elección de la reina del carnaval de Santa Cruz de Tenerife.

El martes recibió por la mañana al nuevo general jefe del Mando Aéreo de Canarias, José Ignacio Medina; luego se reunió con el director del Instituto Astrofísico de Canarias, Francisco Sánchez; más tarde acudió a un pleno en el parlamento y ya por la tarde estuvo en el inicio de las obras de las 42 viviendas de los barrios de Mirca y Timibúcar en Santa Cruz de La Palma.

El domingo anterior estuvo en la misa de la Virgen de la Candelaria, pero nunca falla a la festividad de la Virgen del Pino, patrona de Gran Canaria, y al resto de las fiestas populares de las otras islas.

Esa misma semana aprovechó para viajar a Lanzarote y allí reunirse con la asociación de transportistas e ir luego al inicio de las obras del proyecto de saneamiento, depuración y reutilización de aguas residuales de Órzola. Por la tarde se trasladó a Gran Canaria y por la noche asistió a la gala de la elección de la reina del carnaval de Las Palmas de Gran Canaria.

Rivero también presentó la convocatoria de ayudas para la creación de empresas de innovación y de base tecnológica, inauguró el Espacio de la Vivienda de Canarias en Puerto del Rosario y se reunió con los representantes de los controladores aéreos de Canarias, con los que había tenido días atrás un duro enfrentamiento dialéctico.

Muchos piensan que los controladores le hicieron tragarse sus palabras con el mantenimiento de su helicóptero dando vueltas infructuosamente en el aire sobre el noroeste grancanario el pasado lunes. Los controladores, sin embargo, echan la culpa al equipo del presidente por volar irregularmente con el código de emergencia de forma inconveniente.

En los últimos días la apretada agenda del presidente ha estado repleta de actos, algo muy habitual en su actuación. Igual que se reúne con marineros de Lanzarote se junta con cabreros majoreros o va a La Gomera para sopesar los daños del último incendio.

No se pierde una fiesta folclórica del pueblo más recóndito del archipiélago. Se nota que disfruta con esos actos vestido de mago, ordeñando vacas, haciendo el salto del pastor o el juego del palo. Busca continuamente la foto llamativa, ya sea ordeñando una cabra, bailando con una vieja o corriendo con la cara desencajada y sudando a chorros.

Es como las cajas de turrones: está donde hay fiesta, o sea, donde hay gente, “nuestra gente”. Nadie puede negar que se gana el voto y el pan con el sudor de su frente. Otra cosa es que le quede tiempo para resolver los verdaderos problemas de Canarias.

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