Análisis
Los tres partidos más mimados por Clavijo (y ninguno es Coalición Canaria)

Teodoro Sosa, Alberto Rodríguez y Onalia Bueno.

Carlos Sosa

Las Palmas de Gran Canaria —
6 de abril de 2026 09:29 h

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Fernando Clavijo no puede disimular la admiración que siente por los partidos de más reciente creación en Canarias. Los admira y también los mima por motivos bien distintos, pero en todos los casos por rentabilidad electoral. A dos de los tres los mencionó en el reciente debate sobre el estado de la nacionalidad para elogiar sus aportaciones al Plan Canarias o Decreto Canarias, una nueva carta de exigencias al Estado que en su espíritu se contradice bastante con la esencia y las capacidades de esta autonomía (llamada nacionalidad una vez al año) para ejercer como tal. Pero ésa es otra historia.

Municipalistas Primero Canarias es el partido que más admiran en estos momentos Coalición Canaria y particularmente sus líderes en Gran Canaria. Ha nacido aupado por una suerte de llamamiento a la reunificación del nacionalismo canario (y dos piedras) como respuesta a la desunificación que en 2005 promovió por primera vez Nueva Canarias (NC), bajo el liderazgo de Román Rodríguez, y que supuso la pérdida absoluta de hegemonía de CC en la isla.

Eso es lo que Clavijo y los suyos ven como atractivo en Primero Canarias: que con el cartel de la reunificación nacionalista y sin necesidad de purgar a los inútiles que han conducido a la organización a la práctica insignificancia, otro partido le ayude a recuperar terreno y salir así del ostracismo en una de las dos islas capitalinas, algo imprescindible para afianzarse como marca y conseguir al menos un diputado más en el Parlamento, es decir, multiplicar por dos su actual representación.

¿Tránsfugas o ubicuos?

La coartada que esgrimieron los fundadores de Municipalistas Primero Canarias, Prica, como lo llaman sus detractores con muy mala leche, fue el personalismo con el que Román Rodríguez, su ex líder, había dirigido hasta entonces el partido y la falta de alternativas a su liderazgo. Teodoro Sosa, alcalde de Gáldar, y Óscar Hernández, de Agüimes, no optaron nunca a presidir NC, por lo que nos hemos quedado con las ganas de conocer qué predicamento habrían alcanzado dentro de él. O si lo más rentable era lo que han hecho, promover un nuevo partido y dejarse de zarandajas.

El caso es que Primero Canarias se ha ido asentando en diferentes municipios no sin ciertos incidentes más cercanos al transfuguismo que a la política seria, como lo ocurrido recientemente en el grupo de gobierno de Santa Lucía de Tirajana, donde el alcalde y los cinco concejales de Nueva Canarias que se pasaron a Prica (es que es muy comercial, ustedes perdonen) trataron de escabullirse de la condición de tránsfugas transmutándose en militantes del Bloque Nacionalista Rural (BNR), que formó parte de la coalición electoral con Nueva Canarias y al que teóricamente no podrían pertenecer porque solo opera en Gáldar y Agaete. No somos tránsfugas, somos ubicuos, han venido a proclamar. 

Técnicamente todos los concejales y concejalas que han abandonado Nueva Canarias o han sido expulsados por indisciplina y siguen ocupando los puestos que obtuvieron bajo las siglas de la coalición electoral con la que concurrieron son tránsfugas. Se pueden poner todo lo flamencos que quieran, invocar derechos fundamentales o incluso, como hizo el alcalde de Santa Lucía, reprender al secretario municipal por declararlo no adscrito sin haber esperado por su pirueta de orientación Norte. Son tránsfugas y con ese estigma habrán de concurrir a las próximas elecciones municipales. Si concurren.

Además, cuando llegue el momento procesal oportuno, deberán explicar a sus seguidores su cambio de montura: pasar de Nueva Canarias, un partido de corte progresista, a ir en alianza con Coalición Canaria, que disimula cada día menos su tendencia a la derecha, a mayor gloria del presunto nacionalismo. Un giro que puede no ser del gusto de los seguidores de los dos alcaldes fundadores y de sus acólitos.

De hecho ya cunde cierta desazón por lo que vienen escupiendo las encuestas, que no saludan con entusiasmo la irrupción de Primero Canarias en el panorama electoral grancanario, aunque quizás todavía sea pronto para que esas tendencias puedan considerarse afianzadas. Pero esa tibieza con la que están respondiendo los electores explicaría algunos movimientos un tanto erráticos de los líderes de este partido, como por ejemplo, telefonear al que fuera alcalde de Mogán durante los años de más corrupción en el municipio, Francisco González, más conocido como Paquirrín, el alcalde del caso Góndola. Él lo ha confirmado: “Teodoro me llamó para tomar un café”. Ahí lo dejamos, de momento.

Después, Drago

Después de Primero Canarias, Drago Canarias. El partido de Alberto Rodríguez, creado tras su abrupta salida de Podemos por obra y gracia de Manuel Marchena desde la Sala Segunda del Supremo, tiene un hueco guardado en el corazoncito de Fernando Clavijo y sus estrategas electorales. Y no precisamente por su proclamación como formación soberanista o de obediencia exclusivamente canaria, que también viene bien, sino por lo que supone de carga de profundidad entre las formaciones de izquierda para impedir por todos los medios que se pueda reeditar un Pacto de las Flores, o como pueda llamarse un futurible acuerdo de Gobierno en Canarias alrededor del PSOE. Rodríguez y su gente se han prestado al juego porque también obtienen mejores resultados mediante la fórmula que apadrina Clavijo que explotando su condición de fuerza extraparlamentaria con tan solo dos concejales en La Laguna como su más resplandeciente representación institucional. Gracias a Coalición Canaria, Drago Canarias está en los medios de comunicación del clavijismo y lo está de la manera más recurrente del caciquismo, como operan los partidos tradicionales de Canarias: en pay per view.

En los debates electorales y las tertulias

El ejemplo más elocuente de la estrategia de Coalición Canaria sobre Drago tuvieron su hito en la presencia de este partido en los debates electorales que se celebraron con motivo de las elecciones autonómicas y locales de 2023. Sin representación parlamentaria y sin un solo concejal electo, la Cadena Ser -por poner el ejemplo más significativo- colocó a Alberto Rodríguez como un candidato más en su superdebate regional para que se ocupara casi exclusivamente de meterse con el candidato del PSOE, Ángel Víctor Torres, de manera que se apreciara por la audiencia de la emisora más escuchada en Canarias que la izquierda estaba desunida y que la posibilidad de que el socialista repitiera presidencia estaba en el alero, como así ocurrió finalmente. La Ser mantiene a Drago Canarias en las tertulias políticas donde no están otras fuerzas parlamentarias y, a su vez, Drago Canarias mantiene su compromiso de reventar al PSOE en todas sus intervenciones.

Onalia Bueno, la despechada

La búsqueda de muletas y muletillas para complementar a Coalición Canaria allí donde flojea o necesita arietes no es nueva. No hay que olvidar sus inicios: fue una congregación de once pequeños partidos insularistas, a las que se unieron fuerzas de distinta índole (incluida la izquierda) que en 1993 se dieron cuenta de que sumaban justo los votos necesarios para desalojar del poder a Jerónimo Saavedra mediante una moción de censura firmada por todos ellos, incluida ATI, que gobernaba con el socialista.

Por eso a nadie le sorprendió que, de repente, en 2023 apareciera dentro de Coalición Canaria la polémica alcaldesa de Mogán, Onalia Bueno, que fue designada a dedo secretaria de Políticas Municipales del partido en Gran Canaria con el mismo secretismo con el que dejó de serlo de la noche a la mañana en 2025 después de haberse fotografiado con lo más granado del nacionalismo canario (otras dos piedras).

Bueno ya no solo no está en la órbita de CC sino que en noviembre pasado registró su propio partido con vocación regional y local. Se llama Bueno para Canarias, Bueno para Gran Canaria y Bueno para cada uno de los 21 municipios de la isla de Gran Canaria, por si había alguna duda de quién es la lideresa.

La alcaldesa está muy molesta con Teodoro Sosa y su Primero Canarias porque, según sostiene, alguno de ellos telefoneó a uno de sus concejales más destacados para ofrecerle un puesto en el proyecto político. Que, como queda una vez más probado, es muy de izquierdas y muy nacionalista.

Lo cual no va a ser obstáculo para que Bueno para todo se convierta en un respaldo más para el partido de Clavijo pidiendo para él el voto a cambio de vaya usted a saber qué cosas. De momento, ella amaga con ser candidata a la alcaldía de Mogán, a la presidencia del Cabildo de Gran Canaria y a presidenta del Gobierno de Canarias.

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