Juernes de Por Fogones
Cuando la sencillez es el ingrediente fundamental
Hay momentos en la gastronomía en los que alguien, con más criterio que ruido, decide ir a contracorriente. Y eso, en el universo de la hamburguesa actual, donde parece que el exceso es la única moneda de cambio, requiere una valentía que no todo el mundo tiene. Óscar Dayas la tiene. El chef que ya demostró su talento y su mirada propia en MAR Gastrotasca —reconocido además como el único cocinero español en la lista Forbes 30 Under 30 Europe— ha abierto Normal Burger, un local en la Calle Fernando Guanarteme, 16, de Las Palmas de Gran Canaria, que lleva en su nombre como toda una declaración de intenciones.
Normal. Qué palabra tan cargada de significado cuando todo a tu alrededor compite por ser lo más raro, lo más alto, lo más tuneado, lo más instagrameable. En Normal Burger no hay torres de carne que se desmoronan antes de que puedas hincarles el diente. No hay salsas ni ingredientes dulces que tapen el sabor de todo lo demás ni presentaciones diseñadas para la foto y no para el paladar. Hay, en cambio, algo mucho más difícil de conseguir: hamburguesas que saben exactamente a lo que tienen que saber.
El proyecto descansa sobre una filosofía clara: producto fresco, elaboración artesanal y cero concesiones a los atajos. La carne llega semanalmente del mercado en forma de un blend propio que moldean ellos mismos. El pan de papa —ese soporte que en muchos locales es el gran olvidado— lo elabora a diario Neodimio 60, el obrador artesanal de Daniel D'Angelo, ubicado en La Isleta, un proyecto personal que lleva más de quince años investigando fermentaciones y que se ha convertido en uno de los proveedores de referencia para la hostelería grancanaria más exigente.
D'Angelo, que ha construido su filosofía alrededor del respeto absoluto a la masa madre y a la fermentación lenta, elabora para Normal Burger su brioche de mantequilla en formato burger artesanal de 90 gramos: un pan con yemas de huevo y un 25% de mantequilla de nata que da como resultado una base a la vez esponjosa, con carácter y capaz de aguantar la jugosidad de la carne sin rendirse. Un pan, en definitiva, que sabe a pan.
Los pepinillos los encurten ellos mismos. Las salsas son todas caseras y son unos de los ingredientes claves de la propuesta, tanto para las burger como para dipear con las papas o batatas fritas marca de la casa. La lechuga y el tomate llegan frescos cada mañana. En una industria donde la congelación se ha normalizado hasta el punto de darse por descontada, Normal Burger recuerda que el producto siempre sufre cuando pierde su frescura, y actúa en consecuencia.
La carta es lo opuesto a la inflación. Solo cuatro hamburguesas, y ninguna está de relleno.
La Normal Burger —la que da nombre al local— es la que mejor resume la filosofía del sitio: sencillez pulcra, ingredientes en su sitio y una ejecución que no necesita adornos para convencer. En boca, es lo que uno busca cuando cierra los ojos y piensa en una hamburguesa de verdad. Para quien esto escribe, ahora mismo es la mejor de la isla. La Especial juega esta línea pero homenajeando con su salsa a la Big Mac que todos hemos comido alguna vez en nuestra vida.
La Súper Burger rinde homenaje a los piscolabis de toda la vida. La De luxe viene con su huevo, su bacon y su salsa rosa artesana: ese guiño necesario y bien ejecutado a una combinación que nunca debió considerarse menor. La burger de pollo crujiente, que nació como especial del mes y se quedó en la carta por méritos propios, está en un nivel excelente.
Y en cada una de las habladas, si no quieren carne, la pueden pedir en opción vegana, elaborada con proteína de guisantes, cheddar y mayonesa vegana, demuestra que pensar en todos los públicos no tiene por qué implicar hacer concesiones a la calidad.
Y este mes, además, la burger del mes es un homenaje a la mítica hamburguesa de costillas de McDonald's. Sí, aquella. Pero aquí, hecha en buena. Con producto real, con técnica y con el respeto que merece un recuerdo de infancia que muchos llevamos grabado en la memoria gustativa.
Una gran hamburguesa sin un acompañamiento a la altura es una promesa a medias. Normal Burger lo sabe. Sus papas fritas y sus batatas fritas son sencillamente soberbias: crujientes, bien sazonadas, sin excusas. Las bolitas de queso y jalapeños funcionan como ese entrante que uno no sabía que necesitaba. Y los postres cierran con el mismo criterio con el que abre la carta: sin artificios, pero con un resultado que remata la experiencia de manera perfecta destacando una cookie “mundial” ahora que hablamos tanto de fútbol y una tarta de queso que adorarán los amantes del género.
Todo ello en un espacio de estética minimalista, con una cocina a la vista donde un pequeño equipazo en cocina y sala despachan los pedidos con una eficiencia que no resta ni un ápice de cuidado a cada plato. Ellos sí que “no son normal”, son extraordinarios.
En un momento en el que pagar quince, dieciocho o más euros por una hamburguesa que no siempre justifica su precio se ha convertido en lo habitual, Normal Burger hace algo tan radical como ajustar sus precios a lo razonable. Podríamos decir que Normal es una de las hamburgueserías que mejor relación calidad-precio ofrece en su categoría. Como ejemplo, ninguna de las burger llega a los 10 euros de precio, y eso, en el contexto actual, es casi un acto de rebeldía.
Cuando conozcan Normal Burger —y deberían conocerlo cuanto antes— no van a poder dejar de pensar en cuándo van a volver. Esa es la prueba más definitiva de que algo está bien hecho: que no se necesita ningún truco para que quieran repetir. Solo producto honesto, manos con criterio y la humildad de no querer ser más que lo que se es.
Normal Burger Bar se encuentra en la Calle Fernando Guanarteme 16 de Las Palmas de Gran Canaria (muy cerca de El Viajero o La Marillanos) y su Instagram es @normalburgerbar.
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