Carmelo González: “Estados Unidos no va a cambiar el fondo de su trato a Cuba; no podemos bajar nunca la guardia"

Carmelo González, presidente de la casa canaria en Cuba

Carmelo González lleva muchos años al frente de la Casa Canaria en Cuba (denominada Leonor Pérez Cabrera, en honor a la tinerfeña madre de José Martí), ubicada en La Habana justo enfrente del bello edificio Bacardi, una de las joyas arquitectónicas de la ciudad. Es un profundo conocedor de la política cubana y española, que desgrana hasta en los más pequeños detalles. Economista de formación recela de que el turismo se convierta en el único foco, en un monocultivo de los que la historia de Canarias tiene tantos ejemplos. Y expresa abiertamente sus dudas sobre el cambio de actitud de Estados Unidos hacia Cuba. “Tras 56 años de relaciones, de malas relaciones, los conocemos muy bien; no podemos fiarnos ni bajar la guardia ni un momento”.

La Cuba que va a encontrar el Papa Francisco

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P. Nos encontramos justamente entre dos visitas de personalidades relevantes a La Habana. La de John Kerry hace apenas un mes y la del Papa Francisco dentro de unos días. ¿Es una muestra del interés que hoy despierta Cuba en el mundo y de esos aires de cambio que se anuncian?

R. Cuba es en estos momentos la gran atracción a nivel mundial. Porque se han producido algunas acciones que han beneficiado, al menos teórica e inicialmente, un cambio entre Cuba y Estados Unidos. Pero llevamos 56 años de relaciones, de malas relaciones. Y en ese tiempo hemos conocido a los Estados Unidos. Y como buenos conocedores sabemos que las relaciones difícilmente van a modificarse en profundidad. Ya lo vimos con el discurso de Obama sobre este asunto, ratificado por Kerry en su visita a la isla. El presidente estadounidense fue muy claro reconociendo que han fracasado con la política que hasta ahora han practicado (el bloqueo, el hostigamiento y el aislamiento de Cuba); pero asegurando, asimismo, que suavizando aquellos modales, seguirán con los mismos objetivos fuera y dentro de Cuba. Esto significa que vamos a tener una lucha continua para evitar hechos desagradables. No podemos fiarnos ni bajar la guardia en ningún momento.

P. Es usted mucho menos optimista que lo que reflejan los medios de comunicación en España o en el conjunto de la Unión Europea…

R. Considero, sinceramente, que se abren puertas para una relación más fluida en algunas cosas, como sucede en el turismo y en las relaciones comerciales, porque también eso les viene bien a los estadounidenses. Asimismo, nos encontramos con la posibilidad de incrementar los intercambios universitarios y científicos, lo que resulta muy interesante. Pero también tengo muy pocas dudas de que van a seguir igual desde el punto de vista ideológico, sin respetar al pueblo de Cuba. Y aprovecho para recordar que tenemos el caso de la base de Guantánamo, arrendada por EEUU por 99 años y que de forma unilateral ellos han decidido continuar en la zona y hacerlo, además, con el precio por el alquiler del año 1900.

P. En el proceso de distensión con Estados Unidos, todo el mundo destaca el papel de Canadá, Francia o el Vaticano. Y, al tiempo, la escasa o nula aportación española pese a las históricas relaciones de las dos naciones y el afecto entre los dos pueblos…

R. En lo que usted señala, la responsabilidad está por completo en manos del Partido Popular y sus dirigentes. Han tenido una línea de actuación que se diferencia poco de los halcones estadounidenses del Partido Republicano. Han puesto por delante sus planteamientos políticos e ideológicos, antes que los intereses de España y el significado de una relación normalizada, incluso de privilegio, con Cuba.

P. ¿Y seguirá siendo así en el futuro inmediato?

R. Creo que no, al menos con tanta violencia. De hecho, se están produciendo visitas de ministros españoles a Cuba. Hace muy poco estuvo el ministro de Energía, Turismo y Comercio, José Manuel Soria, enviado por Rajoy para hacer prospecciones sobre temas comerciales. Antes visitó La Habana el ministro de Exteriores y ahora acaba de estar Jesús Posada, presidente del Congreso; y seguirá viniendo gente del PP, más aún cuando Estados Unidos ha dado algunos pasos en ese sentido de mejora de las relaciones.

P. En diciembre, probablemente el 20, tendremos elecciones generales en España, ¿puede producirse un cambio profundo en las actuales relaciones con Cuba si se produce la salida del PP del gobierno y se consolida un Ejecutivo de corte progresista?

No sé que pasaría en el caso de que se produjera un cambio de Gobierno en España tras las elecciones de diciembre. Y no lo digo pensando en un hipotético posible triunfo del PSOE, porque resulta en estos momentos muy complicado distinguir entre el PP y el PSOE, dados los enormes parecidos que mantienen, algo que no ocurría en el pasado.

R. Volvamos a Cuba. El presidente Raúl Castro ha puesto en marcha una serie de medidas reformistas, entre las que destacan las facilidades para las personas que quieran salir de la isla y establecerse en otras naciones y la mano abierta para una serie de actividades económicas privadas. ¿Qué impacto tienen? ¿Cómo han sido acogidas por los hombres y mujeres de Cuba?

P. Son medidas que se tenían que haber tomado desde hace tiempo. Pero aquí todo lo vemos en el marco de ese acoso continuo de estos 56 años. Desde un principio fue Estados Unidos, con sus ataques, con su boicot a Cuba, el que obligó a que esta estableciera relaciones con la URSS o con otros estados. Con la presión permanente de EEUU era muy complicado decidir el momento adecuado para abrir puertas y tomar esas decisiones. Ahora no hay restricciones, todo el mundo puede irse si quiere. El problema está del otro lado, son Europa o EEUU los que impiden que entren los cubanos, por sus políticas migratorias, luego las cosas no son cómo siempre se han contado.

R. ¿Y en relación con la actividad económica privada, rompiendo con cinco décadas de casi total estatalización?

Los negocios privados están siendo cada vez más relevantes, permiten a la gente ganar dinero y vivir mejor. Se dan facilidades para ello, pero en mi opinión tienen riesgos, como el progresivo alza de los precios, que hay que vigilar, más cuando la economía sigue presentando muchas debilidades.

P. ¿Considera usted que el turismo va a ser el gran salvador de la economía cubana, el motor que tire de ella y permite mejores niveles de ingresos al Estado y a los ciudadanos y ciudadanas?

R. Ni Canarias ni Cuba van a resolver sus problemas económicos solo con el turismo. Tiene que haber inversión en industria, continuar con el tema farmacéutico y biotecnológico en el que tanto nivel de desarrollo hemos alcanzado en Cuba. Los muelles de la economía creo que tienen que ser muy diversos. Siempre he dicho que los países viven de la riqueza que generan y de los impuestos. Se pueden mantener algunas industrias básicas por parte del Estado, nacionalizadas, como lo sectores estratégicos (agua, energía…) y, por supuesto, educación y sanidad

P. Pero no todo tiene que estar en manos del Estado…

R. Tener nacionalizado todo cuesta mucho dinero, es poco eficiente, como se ha demostrado de sobra. Ahora tenemos leyes que posibilitan esa convivencia entre la actividad privada y la oficial, pero todo tiene que tomar forma, consolidarse. Y así ocurrirá, entiendo, en el futuro más próximo. Pero sin perder, como ha ocurrido en antiguos estados socialistas hoy volcados al capitalismo, elementos esenciales como la atención sanitaria o la educación. Nadie tiene la fórmula ideal. Pero hay algunas actividades que deben estar en manos del Estado.

P. En el sector público permanecen hoy numerosas infraestructuras turísticas, restaurantes y hoteles, que precisan una profunda renovación y actualización, máxime cuando se prevé incrementar notablemente el número de visitantes a la isla…

R. No se pueden soltar todas las actividades de golpe. Además, tiene que haber unas garantías de inversión para afrontar esos retos que señala. Y no solo estoy pensando en turismo, sino en agricultura, con productos que en un futuro podrían entrar en EEUU, como hoy lo hacen en Canadá o México. Hay muchas posibilidades de inversión y muchos mercados de interés cercanos con los que establecer o incrementar relaciones comerciales.

P. Ya que nombra el sector primario, me ha sorprendido la sequía que padece Cuba, con restricciones de agua en algunas ciudades y su negativo impacto en la agricultura.

Estaremos de acuerdo en que la sequía no es culpa del Gobierno. Cuba es un país de agua, pero los efectos del cambio climático han hecho que no llueva en el último año, con graves efectos para un país que es 16 veces más grande en superficie que las Islas Canarias y que tiene casi 12 millones de habitantes.

P. ¿Para resolver esas carencias se han planteado instalar desaladoras de agua de mar como en Canarias?

R. Se viene reflexionando hace algún tiempo sobre la conveniencia de instalar desaladoras de agua de mar, como las que proporcionan la mayoría del agua potable que se consume en Canarias. En eso tienen ustedes un gran nivel de desarrollo y pueden colaborar en su implantación aquí. Además, pueden hacerlo en otros ámbitos en los que estamos muy interesados, como los de las energías renovables, especialmente la eólica y la fotovoltaica, esenciales para nuestro desarrollo y para que este sea lo más limpio y sostenible posible.

P. ¿Qué más puede aportar Canarias al desarrollo de Cuba?

R. Puede aportar, y mucho, en formación y gestión en el sector turístico. Si alguien sabe de turismo son los canarios, con mucha experiencia, de más de 50 años, y con 12 millones de turistas anuales. Ahora en Cuba recibimos unos tres millones y el acercamiento a EEUU los multiplicará, sin duda. De momento, la mayoría procede de Canadá, naciones latinoamericanas y, en tercer lugar, los europeos. También en agricultura, con todas las técnicas de cultivo de secano, con los avances tecnológicos que se han desarrollado para el ahorro de agua…Y luego queda mucho por hacer en rehabilitación de vivienda o transportes, pero eso necesita muchos años. Aquí hubo una demolición importante tras la guerra. Aquí la gente no pinta la casa por que no hay pintura. Pero La Habana sigue siendo una de las ciudades más lindas del mundo.

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18 de septiembre de 2015 - 09:46 h

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