''Llevo cuatro años luchando y no veo una solución''
Francisco Javier Armas muestra el reguero de reclamaciones, más de veinte, que ha presentado ante el Servicio Canario de Salud desde 2007, fecha en la que su médico modificó el tratamiento al que estaba siendo sometido para controlar la diabetes que padece desde la adolescencia. La voz de este agaetense de 37 años refleja signos de agotamiento. ''Llevo cuatro años luchando, moviéndome, pero todavía no veo una solución. Lo único que quiero es vivir, tener calidad de vida“.
A raíz del cambio de medicación, Francisco Javier presenta niveles alarmantes de glucosa en sangre de manera persistente. ''Muchos días no me baja de los 300, 400 o 500 (los niveles considerados normales se sitúan en la horquilla entre los 80 y los 120 miligramos por decilitro) y me quedo tirado en la cama sin poder moverme“, explica el grancanario, quien se ha visto obligado a dejar su empleo como vigilante de seguridad y escolta por este motivo.
En octubre de 2011, un estudio en el complejo hospitalario Nuestra Señora de Candelaria de Tenerife reveló que es alérgico a la protamina, una sustancia presente en la insulina que le recetaron en el nuevo tratamiento. “La protamina es un componente que retarda la acción de algún tipo de insulina y, en algunas situaciones, puede tener trascendencia, provocando urticaria al paciente alérgico, pero no impide el efecto hipoglucémico -descenso de los niveles de azúcar en sangre-”, señala, sin entrar a valorar el caso concreto, Pedro de Pablos, jefe del servicio de Endocrinología y Nutrición del Hospital Doctor Negrín de Las Palmas de Gran Canaria.
Francisco Javier acudió por primera vez al servicio de urgencias de su centro de salud por esta causa cinco días después de comenzar el tratamiento con sensación de ahogo, urticaria y estornudos. Al comprobar los efectos producidos por la nueva medicación, el facultativo decidió retomar el tratamiento original, pese a que en un principio le había comunicado “que ya no existía”. Sin embargo, la hiperglucemia prolongada no desapareció. “El cuerpo ya no respondía igual. Llevo cuatro años probando todo tipo de medicación, pero los niveles siguen siendo muy altos. Estoy diariamente así y no consigo solucionar el problema”, asevera el agaetense, que no padece otras afecciones y que asegura cuidarse en la alimentación.
En este periodo de tiempo, Francisco Javier ha visitado tres hospitales (Doctor Negrín, Insular y Candelaria) para la valoración de su caso. Así, derivado desde su centro de referencia en Gran Canaria, viajó periódicamente durante ocho meses a la isla vecina. “Me enviaron a Tenerife para que me hicieran un estudio y me tuvieron ingresado, pero me dieron la misma medicación que me estaban dando aquí, la que me hacía daño”, denuncia. Según consta en un escrito de contestación a una de las reclamaciones presentadas, firmado por la directora del Área de Salud de Gran Canaria, los servicios médicos llegaron incluso a valorar la posibilidad de realizar un trasplante de páncreas al afectado, aunque la opción fue finalmente descartada.
Ahora, Francisco Javier baraja volar a la Península en busca de nuevas opiniones. “Me puede dar un infarto, un ictus, me puedo quedar ciego... Y aquí siento que me han dado largas, que han perdido el rumbo. Si me quisieran ayudar me habrían hecho un estudio en condiciones para saber lo que me pasa. He reclamado a tres consejeras (María del Mar Julios, Mercedes Roldós y Brígida Mendoza) y ninguna me ha respondido”, subraya el afectado, que se ha convertido en un asiduo en el servicio de Urgencias y que quiere poner fin a las noches en vela para controlar sus niveles de glucosa “Hasta para conseguir las tiras reactivas para medir el azúcar hemos tenido problemas”, relata un familiar.
Caso judicializado
Francisco Javier decidió llevar su caso a los juzgados para exigir responsabilidades por las consecuencias que le ha acarreado la modificación de su tratamiento, al entender que pudo haber negligencia. Actualmente tiene un procedimiento abierto en fase de instrucción penal en la capital grancanaria, tras recurrir ante la Audiencia Provincial de Las Palmas una sentencia del Juzgado de Instrucción número 2 de Santa María de Guía que decretaba el sobreseimiento provisional de la causa.
Su abogado, Antonio Sáez, plantea la necesidad de contar con nuevos informes para corroborar si existe una relación causa-efecto entre la decisión del médico de suministrarle otra medicación y el deterioro de salud que ha experimentado su representado. “Entendemos que, al proporcionarle un tipo de insulina que contenía sustancias no admitidas por su cuerpo, le han podido destrozar su actividad cotidiana, le han desestabilizado”, arguye.
A petición del letrado, Francisco Javier será sometido a finales de enero a un examen del médico forense.