El movimiento “Regularización ya” y la trabajadora social Idaira Alemán reciben el reconocimiento de la Red Feminista este 8M
El movimiento “Regularización ya” y la trabajadora social Idaira Alemán Afonso han sido reconocidos este domingo 8 de marzo por la Red Feminista de Gran Canaria por los premios Berta Cáceres y por el premio Simone de Beavoir respectivamente.
La Red Feminista destacó la Iniciativa Legislativa Popular para personas que quieren ser tratadas como vecinas que son y a la coordinadora del proyecto Por no Hablar, también vinculada a lucha de las mujeres víctimas de trata.
El premio Berta Cáceres, destacó la red, quiere valorar su tesón en medio de un contexto “de racismo institucional creciente” y el auge de la respuesta incendiaria de la ultraderecha.
Las personas de este colectivo recogieron el premio acompañadas del grito “derechos para todas pero todas, todas, todes” en una abarrotada plaza de Santa Ana. “Qué alegría inmensa para nosotras ser reconocidas, es un faro en la lucha” y es que “Hoy más que nunca el feminismo será antiracista o no será”, insistieron.
Señalaron que todas podemos luchar contra el racismo, presionando a los ayuntamientos para que empadronen a personas migrantes, señalando a los caseros que abusan de la precariedad de esas personas, denunciando el acceso desigual a la sanidad pública o a los explotadores del trabajo ajeno. Insistieron en que hay que cerrar los CIES o abolir la ley de extranjería. No obstante, celebraron esta regularización que va a permitir a miles de personas migrantes “tener sus papeles” porque “ninguna persona es ilegal”.
Por su parte, Idaira Alemán, recogió el premio Simone de Beavoir muy emocionada después de haber sido presentada por Nereida Vizuete como una persona coherente, de mirada crítica, llena de luz, apasionada o entusiasta y por ser “recurso indispensable para aquellas que sobreviven a la trata y la explotación” y “Por luchar contra el mismísimo sistema cada día”.
Alemán subrayó que “piensa en las mujeres que vinieron antes, cuando el precio de luchar por nuestros derechos era más altos. En las que hoy sostienen la calle y en las que mantienen viva esta lucha cada día”.
“No podemos aceptar que la pornografía se esté convirtiendo en el manual de instrucciones de la sexualidad adolescente. No podemos disfrazar de libertad una industria que se lucra con la humillación y la violencia”, señaló.
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