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El hombre acusado de matar a un amigo por celos reitera que "no era su intención" hacerlo

Testigos sostienen que le propinó un puñetazo "de tal intensidad que acabó lanzando por el aire a Félix, de manera que quedó tendido en medio de la calzada" y después continuó pegándole

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Gavrila D.O., acusado de matar a un compatriota

Gavrila D.O., acusado de matar a un compatriota EFE/Elvira Urquijo A.

El ciudadano rumano acusado de matar a golpes a un compatriota por celos en Las Palmas de Gran Canaria ha reiterado este miércoles que "no era su intención" acabar con la vida del hombre, que ha insistido en que era su amigo pese a que sus parientes lo nieguen, al final de la vista oral del juicio en su contra.

"Lo siento mucho por la muerte de mi amigo Félix. No estaba en mi intención hacer esa cosa, lo siento muchísimo", ha sido la última declaración de Gravila D.O. en el tercer día del proceso, en el que su abogado ha mantenido su petición de absolverle argumentando que actuó en defensa propia e influido por el alcohol frente a la del fiscal y acusación particular de condenarle a 14 años de cárcel.

Ambas partes han aludido a relatos de testigos, policías y peritos que han respaldado su planteamiento de que el encausado fue quien inició en la madrugada del 26 de julio de 2016 la pelea que condujo al fallecimiento de Félix y que este fue golpeado de manera "brutal", en palabras del fiscal, que ha afirmado que el procesado "lo único que ha hecho es mentir" para justificar sus actos.

En la misma línea, el acusador particular, representante de la familia de la víctima, ha calificado la ofrecida por Gravila D.O. como una "versión edulcorada de los hechos" y ha asegurado que esta, además, "ha quedado totalmente desdibujada por las versiones de los testigos" sobre lo que pasó aquella noche en la calle del barrio de Guanarteme de la capital isleña que fue escenario de la riña.

Testigos que han coincidido en varios casos en señalar que el enjuiciado propinó primeramente al finado un puñetazo "de tal intensidad que acabó lanzando por el aire a Félix, de manera que quedó tendido en medio de la calzada", y que luego se puso sobre él y siguió pegándole en la cabeza, ha rememorado el fiscal.

Quien ha recalcado que hasta "la propia María Raducan", expareja del procesado que acompañaba a los dos hombres aquel día, "dijo que le golpeó hasta que ella le pudo separar", según ha expuesto una de las policías que investigó lo ocurrido y la interrogó en su momento, debido a que la mujer no ha podido ratificar esas palabras en el juicio al estar en paradero desconocido y no comparecer en él.

Y, tras rememorar diversos testimonios que se han podido oír durante el juicio, ha concluido: "Todo ello solo nos puede llevar a pensar en la voluntad criminal, la voluntad homicida del acusado".

No obstante, el abogado de Gravila D.O. ha rechazado su parecer y, al dirigirse a un tribunal jurado que deberá decidir si los hechos son constitutivos de un homicidio doloso, como sostiene la acusación, o, como ha planteado él, de una muerte en defensa propia o por imprudencia, ha destacado la circunstancia de que su cliente no haya sido imputado de un delito de asesinato.

Puesto que ese delito, que conlleva condenas mayores que las previstas para el homicidio, es el que tenían que haberle achacado "si les quedaba tan claro" el ánimo de matar de su defendido, ha explicado.

"Pero no ha sido así, han planteado desde un primer momento que es un homicidio", ha apostillado el letrado, que, por otra parte, ha dicho tener "serias dudas" sobre la veracidad de las declaraciones de dos de los principales testigos de la acusación, un vecino que presenció lo sucedido desde la ventana de su casa y un viandante que estaba sentado en las escaleras de un comercio cercano.

Como razones para cuestionar sus testimonios ha aducido que, si bien el vecino aseguró en el juicio que vio cómo el procesado siguió dando puñetazos al muerto estando inconsciente en el suelo, en la declaración recogida en sus diligencias por agentes que entonces le interrogaron se señala que habló de "un único puñetazo", y que el viandante estaba muy lejos para "apreciar con nitidez" lo ocurrido.

Así mismo, el defensor ha insistido en que el acusado no era responsable de sus actos porque "estaba borracho", tesis que ha afirmado que corroboran las palabras de otra vecina que vio parte de los hechos y declaró que "se tambaleaba" cuando se marchó del lugar, y que en realidad él "no mató" a Félix, porque su fallecimiento se registró en un hospital donde pasó dos meses en coma.

Con la presentación de las conclusiones definitivas de acusadores y defensor, la vista oral del juicio contra Gravila D.O. ha finalizado en torno al mediodía de este miércoles, día en que los miembros del jurado deberán comenzar a deliberar hasta acordar un veredicto.  

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