Guía de Fuerteventura: Puerto del Rosario, la costa este y la Isla de Lobos

El Castillo de San Buenaventura guarda la bahía perfecta de Caleta de Fuste.

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Culminamos la serie de guías de Fuerteventura con una entrada centrada en la costa este de la isla y Lobos, la última e imprescindible joya que debe, sí o sí, entrar en el plan de ruta de cualquier viaje. Recorreremos los lugares de interés de la capital, Puerto del Rosario, que suele pasar inadvertida entre los turistas y conoceremos un poco más acerca de la historia local en lugares como las Salinas del Carmen, el Faro de La Entallada y el Poblado de La Atalayita, el yacimiento aborigen más grande e importante. No van a faltar las playas: algunas modestas y otras fastuosas como las que anuncian la cercanía de la Península de Jandía. Y terminaremos con un paseo a la Isla de Lobos, dónde no sólo vas a encontrar una naturaleza casi intacta, sino algunas huellas del pasado que según algunos expertos nos llevan, nada más y nada menos, que al Imperio Romano. 

Fuerteventura para principiantes: notas para un primer viaje a la isla

Fuerteventura para principiantes: notas para un primer viaje a la isla

RUTA 5:- De Puerto del Rosario a Costa Calma.- La capital de Fuerteventura es una especie de cenicienta. Puerto del Rosario no destaca por tener grandes monumentos o huellas notables del pasado. La isla vivió siempre de espaldas al mar y el lugar no era más que un embarcadero de granos, ganados y cal (se llamaba Puerto Cabras hasta hace apenas siete décadas) junto a un par de casas y almacenes que aún pueden verse desde el actual puerto. Y yendo hasta el barrio de El Charco puedes ver los antiguos hornos caleros en torno a un pequeño centro de interpretación. Lo viejo y lo nuevo se mezclan en este pequeño trozo de litoral a ambos lados del puerto. Las cuatro o cinco casonas que sobrevivieron al paso de los siglos, los hornos, las casitas de pescadores… Y las obras de arte del Parque Escultórico (Avenida Reyes de España) y el arte contemporáneo del Centro Juan Ismael (Almirante Lallemand, 30; Tel: (+34) 928 859 750).

Ciudad adentro, todo gira en torno a la confluencia de las calles Primero de Mayo y Virgen del Rosario. Aquí puedes encontrar la Parroquia del Rosario (un bonito edificio colonial de principios del XIX) y la Casa Museo Miguel de Unamuno (Calle Virgen del Rosario, 11) que divulga, en el lugar que residió, la estancia del escritor durante su destierro en la isla en 1924. Antes de seguir ruta hacia el sur pásate por Playa Chica y mira la Senda de los Cetáceos, un curioso conjunto divulgativo con esqueletos de cetáceos varados en la isla que se repite en varios puntos del litoral majorero.

Camino hacia el sur.- Tomamos la FV 2 en dirección a Caleta de Fuste. La ruta propuesta hasta Costa Calma suma 106 kilómetros con un par de rodeos en Pozo Negro y Gran Tarajal. El estado de las carreteras es bueno y se puede hacer sin problema en una jornada tranquila. La primera parada la hacemos en Caleta de Fuste, un impresionante puerto natural que cobija un playazo de arenas blanquísimas y aguas tranquilas. Hoy es un verdadero paraíso para el turista que busca sol y playa pero hasta hace un par de siglos era un punto débil que permitía desembarcar con facilidad. Por eso, entre los hoteles, los restaurantes y las piscinas podemos ver el Castillo de San Buena Ventura, una pequeña torre artillada que servía para proteger la playa de cualquier tipo de arribada indeseada. Esta parte de la costa es una sucesión de preciosas calas de arena que guardan rastros del asado. Aún en la urbanización turística nos encontramos con los Hornos de cal de la Guirra by un poco más allá con las Salinas del Carmen (Barrio las Salinas, 2; Tel: (+34) 928 174 926). Este complejo salinero, que cuenta con un museo, está en funcionamiento desde finales del siglo XVIII y aún produce sal marina de excelente calidad.

Y del pasado reciente al más remoto. Tomamos el desvío hacia Pozo Negro y paseamos entre los muros del Poblado de La Atalayita, uno de los escasos ejemplos de hábitat de los habitantes pre europeos de la isla. Aquí podrás ver pequeñas casas de piedra, muros y antiguos corrales. Baja hasta Pozo Negro. La desembocadura del barranco es una playa modesta que alterna piedras y arena negra, pero es una de las pocas aldeas de pescadores de Fuerteventura que no ha sido excesivamente alterada por el turismo. Toda esta zona alterna lomas erosionadas (Cuchillos de Vigán) y coladas volcánicas que derramaron hacia la costa aprovechando los cauces viejos (La Atalayita, por ejemplo, está construido por materiales volcánicos de esas erupciones). Si te apetece caminar y te gusta la geología puedes dejar el coche y subir hasta la Caldera de los Arrabales.

Las puertas del sur.- Gran Tarajal es una de las mayores poblaciones de Fuerteventura y, también, un ejemplo de los cambios que se produjeron en la isla tras la irrupción del turismo. Este antiguo puerto de pescadores hoy sirve de ‘ciudad dormitorio’ a buena parte de las trabajadoras y trabajadores de las zonas turísticas del sur. Date un paseo por la playa y visita el esqueleto de ballena del puerto (parte de la senda de los Cetáceos) antes de ir hasta el Faro de la Entallada, otro de los símbolos históricos y sentimentales del lugar. El mismo faro es bonito de ver pero lo es aún más el entorno de montañas que caen a plomo sobre el mar en cantiles de más de 100 metros de altura. La ruta propuesta culmina en Costa Calma, la primera de las grandes urbanizaciones turísticas que anticipan los arenales gigantes de Jandía.

RUTA 6.- Una visita a la Isla de Lobos.- La única manera de llegar a esta pequeña isla situada en frente de las playas de Corralejo es en barco y con permiso previo –lobo pass- (para evitar las aglomeraciones que, hasta hace poco, han puesto en peligro la sostenibilidad del lugar). Los ferrys hasta el Puerto de Lobos hacen varios viajes al día desde Corralejo y la tarifa es de 12 euros ida y vuelta. La excursión merece muchísimo la pena y es una de las cosas que hay que hacer sí o sí si se visita Fuerteventura. Este pequeño trozo de roca volcánica recibe su nombre de la nutrida colonia de lobos marinos (focas monje) que habitaban en el lugar a la llegada de los europeos; una estatura en el puerto recuerda este pasado que parece podría recuperarse en breve. Nada más desembarcar dirígete al Centro de Interpretación dónde vas a descubrir los secretos naturales e históricos de la isla.

A pocos metros de aquí, camino a la Playa de La Concha, podrás ver una carpa que tapa una pequeña extensión de terreno. Aquí se lleva a cabo una de las campañas arqueológicas más interesantes y polémicas de Canarias. Para algunos expertos, este lugar fue usado por comerciantes romanos para extraer tinte púrpura del múrice, un caracol de mar que vive en las aguas poco profundas de la isla. Se han encontrado algunos muros de piedra y restos de ánforas, que según unos es de origen romano y, según otros, del siglo XV, cuando se inicia la conquista de las islas por tropas normandas. Las únicas casas de la isla se apelotonan junto a los enormes y preciosos charcones de El Puertito  (también hay un restaurante), otro lugar destacado de la isla. Un sendero de poco más de kilómetro y medio se adentra en el malpaís y avanza hacia el norte. En un par de horas puedes subir al Volcán de La Caldera y visitar el Faro de Punta Martiño. Aprovecha también para darte un chapuzón y si vas con gafas y tubo mejor que mejor, porque la vida que hay bajo el agua es brutal; y también fuera, aunque no lo parezca. En lugares como Las lagunitas puedes ver garzas y aves migratorias; en el malpaís aves como la curruca tomillera, el alcaudón real, la abubilla, el camachuelo, bisbita caminero, y la perdiz moruna y en los cantiles del norte pardelas, gaviotas, halcones de Berbería y el esquivo guincho (águila pescadora).

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Fotos bajo Licencia CC: Bengt Nyman; Tee Cee; Victor R. Ruiz; Wolfgang; Viajar Ahora

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