Guía de Londres: Marylebone tras los pasos de Sherlock Holmes

El Museo de Sherlock Holmes en la Baker Street es uno de los puntos culminantes del paseo por Marylebone.

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Entre Hyde Park y Regent Park se encajona uno de los barrios históricos más interesantes y bonitos de Londres. Calles rectas tiradas a cordel, plazas preciosas y la típica arquitectura de ladrillo de los siglos XVIII y XIX forman el corazón de un vecindario que nació como zona de retiro de las familias acomodadas de la capital que no podían acceder a la aristocrática Mayfair. Encajonada entre dos de las calles más pijas de la City, Oxford y Marylebone Road, el barrio es una sucesión de edificios georgianos y victorianos que nos retrotraen a los siglos de gloria londinense como capital del gran imperio mundial del momento. Un barrio que está cerca de casi todo pero que suele quedar fuera de los paseos viajeros para los que no conocen bien la geografía londinense y sólo pasan de soslayo por el 221b de Baker Street. Pero vayamos por partes.

Marylebone nació como deformación lingüística de St. Mary at the Bourne, una pequeña iglesia junto al cauce del arroyo Tybourne, un pequeño riachuelo que ya se ha perdido engullido por la ciudad. El crecimiento de la ciudad a principios del XVIII obligó a ver esta parte de la ciudad como extensión de Myfair, el barrio de la aristocracia inglesa por antonomasia. Y para ello se planificó de manera cuidadosa por iniciativa de tres de las familias más importantes del país: los Cavendish, Harley y Portland. El pelotazo fue estratosférico y dio pie a este barrio que, entre otros colectivos de la élite británica, acogió las consultas de los médicos más prestigiosos del país que aún hoy presumen de copar buena parte de Harley Street con consultas y pequeñas clínicas varias veces centenarias.

El Arco de Mármol de Oxford Street marca el inicio de Marylebone.

El lugar de arranque tradicional de los paseos por el barrio es Marble Arch (Oxford Street), el espectacular arco del triunfo que corona el extremo norte de Hyde Park y que recuerda la victoria británica en las guerras napoleónicas (a pocos metros de la famosa Speakers' Corner). Oxford Street. Es una de las calles comerciales más importantes y fastuosas de toda la ciudad. Los primeros metros pueden ser decepcionantes ya que los nuevos edificios más bien feúchos pero una vez pasas Orchard Street la buena arquitectura toma el protagonismo y aparecen las grandes columnatas y los palacetes georgianos y victorianos. Pero para descubrir Marylebone hay que internarse más allá de Oxford Street y buscar los pequeños detalles que conforman la esencia del vecindario.

Entorno de Portman Square.

La Colección Wallace (Manchester Square).- Antes de dirigirnos al ‘gran museo’ del barrio hay que pasar por Portman Square Garden, uno de los corazones verdes de Marylebone. Aquí se pone de manifiesto el alarde de planificación urbana de esta zona noble de Londres. La plaza fue concebida a mediados del XVIII como zona verde de una gran urbanización de casas para alquiler. Aquí vivieron nobles, miembros de la casa real y grandes empresarios. La monumentalidad del espacio se deja ver en edificios como la Home House (Número 20), la Montagu House (22), el Hotel Churchill (30) y la fachada corrida de adosados que va del 1 al 15 y que fueron firmados por James Wyatt, uno de los arquitectos más notables del Londres del XVIII.

Interior del palacio que guarda la Colección Wallace.

Desde Portman Square Garden pasamos a Manchester Square por la preciosa Fitzhardinge Street para ver la Colección Wallace. Este museo ecléctico, que fue en su tiempo una de las colecciones privadas más importantes del mundo, tiene como sede un impresionante palacete que guarda una colección de arte donde destacan firmas como Tiziano, Velázquez o Rembrandt. Pero la pieza maestra de este museo (por la que merece la pena la visita) es el famoso cuadro ‘El columpio’ del pintor francés Jean-Honoré Fragonard. Esta enorme tela es la obra cumbre del rococó europeo y es una de esas pinturas que todos hemos visto alguna vez en nuestros libros de historia del arte. Otras joyas notables de la colección son La dama del abanico, del maestro Velázquez y Perseo socorriendo a Andrómeda de Tiziano. La colección es enorme e incluye pintura y escultura. Y lo mejor es que la entrada es gratuita.

Galería de la Daunt Books Marylebone, una de las librerías más antiguas del mundo.

Santiago el Mayor y una librería centenaria.- Ya llegaremos a la pequeña iglesia de St. Mary at the Bourne pero el gran edificio religioso del barrio es la imponente Santiago el Mayor (Spanish Place), que tiene la particularidad de ser uno de los templos católicos en la city y de haber sido, durante siglos, la iglesia vinculada a la Embajada de España. El edificio es neogótico (siglo XIX) y es una maravilla. Desde aquí podemos dar un paseo por Paddington Street Gardens, otro de los pulmones verdes del vecindario que nació en el XVIII como cementerio de la ya cercana St. Mary. Otro icono del vecindario es Daunt Books Marylebone (Marylebone High Street, 84). Esta librería ocupa una galería construida en 1910 expresamente diseñada como librería y que hoy es un establecimiento especializado en literatura de viajes. Una pinta histórica en The Barley Mow (Dorset Street, 8).- Este establecimiento histórico está ínimamente vinculado a la propia biografía de marylebone ya que se abrió en 1793 y sigue manteniendo buena parte de sus elementos originales (lo que ha posibilitado su catalogación como monumento histórico). Pintas y comida típica de pub a muy buenos precios con el incentivo de estar en una verdadera institución.

Columnata de St Marylebone. La antigua iglesia medieval dio paso a un edificio neoclásico vinculado con personalidades como Horatio Nelson o Charles Dickens.

Y, por fin, el 221b de Baker Street.- Marylebone Road marca el límite norte del barrio y la conexión del mismo con otro de los grandes parques londinenses: Regent’s Park. Aquí nos vamos a encontrar con el lugar que sirvió de base histórica para la creación del barrio aunque de la St Marylebone (Marylebone Rd, 17) de aquella lejana Edad Media cuando todo esto era un gran coto de caza no queda nada. La parroquia que podemos ver hoy es un elegante edificio del siglo XIX que ocupa el lugar que, antes, ocuparon hasta tres edificios anteriores donde se bautizaron, casaron y rezaron personalidades de la talla de Lord Byron, Horacio Nelson o Charles Dickens. Casi nada. Y si hablamos de personalidades y famosos, justo en frente a esta iglesia de líneas limpias y clásicas se yergue la sede londinense del Museo de Madame Tussauds (Marylebone Rd) con sus célebres figuras de cera.

El laboratorio del Museo de Sherlock Holmes. Uno de los puntos fuertes de este museo es su impresionante colección de objetos de la era victoriana.

Y el paseo se dirige hacia Baker Street. El número 221B no existía cuando Sir Arthur Conan Doyle creó al detective privado más famoso de la literatura. Con el crecimiento de la ciudad y la reorganización de las calles, un bonito edificio georgiano del siglo XIX se apropió de esta dirección mítica a la que acuden mitómanos de todo el mundo para ver la residencia y despacho del famosísimo Sherlock Holmes. Hoy el Museo de Sherlock Holmes (Baker Street, 221) ocupa esta dirección mítica con un contenido centrado en el personaje de ficción a través del mobiliario y objetos de la época victoriana en un apartamento de 1815. Se deja ver. Justo al lado hay una tienda dedicada por entero a The Beatles.

Estación de Marylebone.

El entorno de Marylebone Station (Melcombe Place).- Siempre hemos dicho que las estaciones de tren en Inglaterra tienen un poco de templos al progreso. Y Marylebone Station no es una excepción. El edificio de ladrillo de finales del siglo XIX cumplía una función fundamental en el sistema de comunicaciones nacional ya que comunicaba Londres con los polos industriales del norte (Manchester, Birmingham, Leicester y Sheffield. De ahí su monumentalidad neorrenacentista que combina a la perfección el ladrillo y la piedra para fundirse con su entorno aristocrático. Justo al lado de la estación puedes pasar a tomar un café al Winter Garden del histórico y exclusivo The Landmark London (Marylebone Rd, 222), uno de los hoteles más bonitos y exclusivos de la city. El restaurante está instalado en un patio acristalado donde no falta la vegetación tropical. Una pasada. Otro secreto bien guardado del barrio son las Hyde Park Mansions (Cabbell Street), un conjunto de edificios de mediados del XIX que son preciosos y forman un grupo arquitectónico más que notable.

Conjunto arquitectónico de Hyde Park Mansions.

¿El mejor fish and chips de Londres? Después de hablar de la exclusividad y el lujo de The Landmark London, hablar de un plato modesto y proletario como el fish and chips parece una broma. Pero es que muy cerca de aquí está The SeaShell (Lisson Grove, 49) todo un emblema del pescado rebozado de la ciudad que lleva sirviendo comidas desde 1918. El pescado está riquísimo y la decoración es una pasada. Otros pubs notables de Marylebone.- Si te gusta mezclar cerveza con historia te dejamos estas otras dos opciones que remontan sus orígenes a la era dorada del Londres victoriano: el Golden Eagle (Marylebone Ln, 59) y The Carpenters Arms (Seymour Place, 12).

Arquitectura señorial en Marylebone.

Poder ir a un concierto en el Wigmore Hall (Wigmore Street, 36).- Dicen que esta pequeña sala de conciertos tiene la mejor acústica del mundo. Construida a finales del siglo XIX, la sala se abrió como tienda de pianos, pero poco después de la Primera Guerra Mundial cambió el rumbo para ser uno de los auditorios más selectos (por la calidad de su programa) de toda Londres. Si eres un fanático de la buena música como nosotros y tienes la oportunidad de ir, es una ocasión que no puedes perder.

Fotos bajo Licencia CC: Tom Bastin; Maggie Jones; Matt Brown; KotomiCreations; Elliott Brown; Can Pac Swire; B; Wally Gobetz; Sarai Mitnick

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