500 kilómetros por el sur de la Baja Sajonia: Un día y una noche en Brunswick

Casa de trama de madera en la Plaza del Burgo de Brunswick.

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Desde Wolfsburgo hasta Brunswick hay un corto paseo de 37 kilómetros que sumados a la etapa anterior (desde Hannover a la propia Wolfsburgo pasando por Celle y Gifhorn) suman ya casi la mitad de esos 500 kilómetros propuestos en esta pequeña guía del sur de la Baja Sajonia. La idea de esta cuarta jornada de viaje es visitar una de esas ciudades de cuento muestran nos vamos acercando poco a poco al Parque Nacional de Harz, el contrapunto natural a un viaje de viejos cascos históricos, palacios y castillos medievales. Hoy parada y fonda en la ‘Ciudad del León’ y una pequeña escapada a la Encomienda de Rittergut Lucklum, una antigua finca de la Orden de los Caballeros Teutónicos, en la que podemos ver como era el día a día entre los siglos XIII y XIX (ver iconos rojos en el mapa).

Detalle de la Catedral de Brunswick.

Volar por los caminos alemanes hace que estos 37 kilómetros se conviertan en un suspiro de menos de media hora ya que la distancia entre las dos poblaciones se salva a través de dos de esas autopistas (la 39 y la 2) donde uno siente un poco de culpa cuando pone el coche por encima de los 130 kilómetros por hora.  Hablar de Brunswick es hablar de una de las ciudades más atractivas y bonitas de la región. Una belleza reconstruida, porque la ciudad albergaba uno de los complejos de industria militar más importantes de la Alemania nazi. Después de la guerra hubo que reconstruir hasta el 80% de su casco histórico: pero lo hicieron bien y hoy podemos disfrutar de una típica ciudad alemana de origen medieval con sus grandes monumentos y sus Fachwerk, las casas de trama de madera.

El león preside la Plaza del Burgo de Brunswick.

Qué ver en Brunswich; una pequeña guía de la ciudad del León.- La historia de Brunswick está íntimamente ligada al Ducado de Sajonia. Enrique el León la eligió como corte a mediados del siglo XII y ahí empezó el crecimiento exponencial de una plaza que no había pasado de aldea en los tres o cuatro siglos anteriores. El Innenstadt (ciudad de dentro de las murallas) es el resultado de centurias de esplendor que culminaron con la inclusión de la plaza en la prestigiosa Liga Hanseática (siempre aparece nuestra amada Hansa). Tanta riqueza que llegó a tener dos castillos. El germen de la ciudad es la preciosa Plaza del Burgo. Aquí puedes ver la estatua de un león, la Braunschweiger Löwe, que simboliza esa relación de la ciudad con los duques de Sajonia y también tres de los grandes edificios de la ciudad a parte de una bonita muestra de la tradicional arquitectura alemana con trama de madera (destacan sobre el resto la Casa Veltheim -Burgplatz, 2- y la Casa Huneborstel -Burgplatz, 3- ambas del siglo XVI ).

Los arcos que unen el Castillo de Brunswick y la catedral deja ver parte de la Plaza del Burgo.

El Castillo de Dankwarderode (Burgplatz, 4) fue la residencia oficial del famoso Enrique el León y de facto la razón por la que Brunswick se transformó en una ciudad. Lo que puedes ver hoy es el fruto de una reconstrucción a medio camino entre el historicismo y la realidad tras un incendio en el siglo XIX, pero aún así merece mucho la pena verse. Hoy guarda importantes colecciones del Museo del Estado de la Baja Sajonia. La otra gran joya de la Plaza del Burgo es la Catedral de San Blas y San Juan (Domplatz, 5) una colegiata del siglo XII que es única en Alemania por conservar buena parte de su fábrica original románica (incluyendo el conjunto de pintura mural medieval más importante del país) y un tesoro de obras de arte de entre las que destaca el monumento funerario de Enrique el León y su esposa. Y el tercero de los grandes edificios del lugar es el Stadt Braunschweig -Ayuntamiento Nuevo- (Platz d. Deutschen Einheit, 1), otra maravilla arquitectónica del siglo XIX levantada en un sobrio neogótico.

Pinturas murales románicas en la Catedral de Brunswick.

Caminar por la zona noble de la ciudad obliga a ir hasta el segundo de los castillos de Brunswick. El Palacio de Brunswick (Schlossplatz, 1) es un gigantesco complejo palaciego de los siglos XVIII y XIX que pese a tener que reconstruirse tras la guerra muestra la grandeza del Ducado de Sajonia. Hoy funciona como museo, biblioteca y hasta zona comercial. Muy cerca del palacio se encuentra otra de las joyitas escondidas de la ciudad: la iglesia de San Magnis (Hinter d. Magnikirche, 7) y su precioso entorno de casas de trama de madera y callejones (el barrio recibe el nombre de Magniviertel). Esta iglesia es central en la historia de la ciudad porque a ella se refiere el documento histórico más antiguo que se conserva (siglo XI). Entre los patios interiores y los pasajes se encuentran algunas de las casas más antiguas de la ciudad como el número 2 de Ackerhof, en cuyas vigas se ha encontrado una inscripción del siglo XIV.

Columnata del Palacio Nuevo.

Un paseo por el Mercado del Carbón.- Si Burgplatz encarna el eje del poder ducal y eclesiástico de la vieja Brunswich, hay que bajar hasta el eje que forman la Kohlmarkt (Plaza del Mercado de Carbón) y la Stadtmarkt (Mercado de la Ciudad). Aquí nos encontramos con algunas de las casas burguesas más bonitas y antiguas de Brunswick y el corazón del burgo hanseático. El gran hito de esta zona es el Altstadtrathaus -Ayuntamiento viejo- (Altstadtmarkt, 7) una imponente construcción gótico-civil del siglo XIII que es única en su especie en toda Alemania. Estamos ante uno de los gobiernos civiles más antiguos del país. El lugar hoy es la sede del Museo de Historia de Brunswick y cuenta con interesantes piezas que se remontan al tutelaje de Enrique el León. Otros edificios notables de la zona son la Iglesia de San Martín con elementos románicos y góticos, y el complejo de grandes casas hanseáticas de Stadtmarkt (La Rüninger Zollhaus, antigua aduana, y la Gewandhaus, la Lonja de los Paños- un imponente edificio que servía de sala de reunión y ventas al gremio de tejedores).

Arcos góticos del viejo ayuntamiento de Brunswick.

El Herzog Anton Ulrich-Museum (Museumstraße, 1).- Ver una ciudad como Brunswick a salto de mata deja fuera de ruta muchos recursos culturales y edificios históricos interesantes. Si eres fan de los museos no puedes dejar de ver éste. Aunque el edifico neorrenacentista actual data de mediados del XIX, el origen de esta colección de arte se remonta a mediados del XVIII siendo la colección de arte abierta al público más antigua de toda Europa. Aunque el grueso de la colección tiene que ver con el Arte flamenco (con obras notables de maestros como Durero, Van Dyck, Vermeer, Rubens o Rembrandt, entre otros, la colección incluye algunas piezas muy buenas del Renacimiento italiano (destaca Veronese) y hasta maestros españoles como Bernat Martorell o Francisco de Goya.

Sala del Herzog Anton Ulrich-Museum.

Ir hasta Rittergut Lucklum, una finca del siglo XIII que aún funciona (Gutshof ,1 - Erkerode-Lucklum-).- Hablar de Rittergut Lucklum es hablar de uno de los escasos fósiles de la economía medieval que aún pueden verse en pleno funcionamiento en toda Europa. Por todos lados hay viejos talleres artesanales, fundiciones, granjas, molinos de agua o viento, pero Rittergut Lucklum es una unidad de producción agrícola del siglo XIII que aún puede verse íntegramente. Un pedazo de historia que nos lleva a los tiempos en las que las órdenes religiosas y guerreras controlaban buena parte de la economía de la Europa feudal. En este caso hablamos de una gran finca que quedó vinculada a la Orden de los Caballeros Teutónicos.

Instalaciones del Rittergut Lucklum.

Esta joya histórica se encuentra a 16 kilómetros del centro de Brunswich y es una oportunidad única para los amantes de la historia en mayúsculas. Aquí podemos ver una gran casa solariega, una iglesia y un verdadero complejo de talleres y almacenes destinados a servir de pequeño centro industrial al servicio de la encomienda. La actividad principal de este lugar era la producción agrícola y ganadera, pero funcionaba como un pequeño centro autónomo con forja, carpinterías, molinos de agua, centro alfarero y demás. Ver todo eso hoy es una oportunidad única. La finca fue ‘expropiada’ a principios del XIX por Napoleón y pasó a manos del Condado de Brunswick que, por fortuna y pese a las grandes obras de reforma, no destruyó esta verdadera clase magistral de la economía preindustrial europea.

Ayuntamiento Nuevo de Brunswick.

Una experiencia gastronómica completa en Mutter Habenicht (Papenstieg, 3).- Lo bueno de este restaurante situado en pleno centro de la ciudad es que puedes comer lo que se comía en las casas del lugar antes de los precocinados y todas esas porquerías. Ellos mismos se jactan de ofrecer verdadera comida casera alemana. Impresionante la Olla Caliente Picante, una especie de cocido con varias carnes y los famosos escalopes alemanes. Y cerveza. Mucha cerveza. Bueno, bonito y barato.

Ambiente en el Mercado del Carbón.

Fotos bajo Licencia CC: peterolthof; Mathias Apitz; Heribert Bechen; Kevin Gross; Holger Baschleben; Wiebke Heuser; Jorge Franganillo; philmensch; Stadtkatze; sparkling.spots

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