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La leyenda de la Chicharrona cobra vida en Las Hurdes: el ritual ancestral que da permiso para iniciar la matanza

La Chicharrona y la Carvochá

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La alquería hurdana de Mesegal, perteneciente al municipio cacereño de Pinofranqueado, se convertirá el próximo 31 de octubre en el epicentro de la etnografía extremeña con la celebración conjunta de la Chicharrona y la Carvochá. Se trata de dos curiosos y antiquísimos rituales vinculados históricamente al inicio de las matanzas caseras y al culto a las ánimas, los cuales han sido rescatados y unificados para preservar el patrimonio cultural inmaterial de la comarca de Las Hurdes.

Originalmente, la festividad de la Chicharrona se conmemoraba en torno al día de la Purísima Concepción, el 8 de diciembre, mientras que la Carvochá, el tradicional asado comunal de castañas, ha permanecido ligada a la víspera de Todos los Santos. Hace unos años, la comunidad local decidió fusionar ambas costumbres a iniciativa del investigador y coordinador de la Corrobra Folklórica y Etnográfica Estampas Jurdanas, Félix Barroso, logrando consolidar una jornada festiva que vuelve a convocar este sábado a vecinos y visitantes en Mesegal, según ha destacado el Ayuntamiento de Pinofranqueado.

El trasfondo de esta celebración hunde sus raíces en la mitología popular hurdana, que atribuye a la Chicharrona la figura legendaria de una mujer de larga cabellera rubia ataviada exclusivamente con pieles de cabra. Según la tradición oral, este personaje bajaba desde los cumbres montañosas hasta los caseríos para otorgar a los vecinos la licencia simbólica con la que comenzar la matanza del cerdo, coincidiendo con la llegada de los primeros vientos fríos y secos de la temporada.

En los relatos antiguos, la juventud salía a las afueras de las alquerías a primera hora de la mañana para recibir a la Chicharrona entre muestras de alborozo. La jornada transcurría entre hogueras donde se asaban chorizos, patatas, higos pasos y las primeras castañas del otoño. La devoción popular por esta figura ha quedado plasmada en versos tradicionales que se entonan durante los festejos, entre los que destaca la copla que proclama que “de entre la nieve branca abaja la Chicharrona; licencia trae pa matar el cebón y la cebona”.

Fieles a la indumentaria y costumbres de sus antepasados, los hombres acudirán a la cita ataviados con sus sombreros, chalecos y chambras portando instrumentos tradicionales, mientras que las mujeres lucirán los pañuelos de cabeza y mantones al hombro para recorrer las calles de Mesegal en el habitual pasacalle festivo.

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