La Asociación Ría San Martín rebate el recuento oficial de aves muertas en Suances y advierte de que los cadáveres ya han llegado a las playas
La crisis ambiental en la ría de San Martín, en Suances, lejos de apaciguarse con las explicaciones de la administración, ha derivado en una guerra de cifras entre los colectivos locales y el Gobierno de Cantabria (PP). A esta desconexión censal se suma la dinámica geográfica de las mareas. Con la bajada de la marea, la corriente arrastra los cadáveres de las aves enfermas y muertas hacia el mar abierto, fuera de los límites de la ría. “La marea los saca para fuera” y desde la asociación Ría San Martín explican que tienen constancia de que socorristas de la Cruz Roja han estado recuperando cuerpos en las inmediaciones de la playa, un conteo que “tampoco se está integrando con transparencia” en el registro autonómico.
La Asociación Proyecto Ría San Martín informó de más de un centenar de aves muertas y después, el Ejecutivo autonómico redujo a tan solo 39 la cifra oficial de aves muertas localizadas en el estuario desde el pasado 8 de agosto. Ahora, la Asociación Proyecto Ría San Martín ha desmentido este jueves categóricamente estos datos. Su portavoz, Abel Ojugas, tacha el recuento de “llamativo” e “insuficiente”, asegurando que las cifras oficiales omiten la realidad del ecosistema y “ocultan especies clave ya retiradas”.
Si bien la Consejería de Desarrollo Rural ha detallado el hallazgo de 24 azulones, 13 gaviotas reidoras y dos tarros blancos, la organización local insiste que dispone de pruebas documentales que demuestran una mortandad muy superior y la presencia de especies ausentes en el informe oficial.
La Asociación Proyecto Ría San Martín rebate el recuento oficial remitiendo a los censos mensuales exhaustivos registrados en eBird, una base mundial de observaciones. “De enero a junio, e históricamente todo el año, registramos poblaciones constantes de entre 90 y 100 patos en Vuelta Ostrera”. Actualmente, Abel Ojugas advierte que la población residente visible se ha reducido a apenas 15 o 25 ejemplares. “La disminución en el terreno es abismal”.
La asociación denuncia, además, que el Gobierno cántabro ha invisibilizado a varias especies en su desglose. Ojugas afirma que el informe oficial no incluye ejemplares de cercetas comunes ni de ánades frisos, a pesar de que disponen de fotografías que confirman su retirada. “No dicen nada de los frisos y cercetas que nosotros mismos fotografiamos al inicio del episodio”.
Falta de transparencia
La desconfianza se ha intensificado en los últimos días debido a la falta de colaboración de los agentes sobre el terreno. Ojugas relata un tenso episodio ocurrido el pasado 18 de agosto, cuando solicitaron a un guarda forestal realizar un parte conjunto de recogida. El agente, tras personarse en la zona a las 9:30 de la noche y recibir el aviso de la presencia de dos cercetas (una muerta y una moribunda), cuatro azulones muertos y tres gaviotas reidoras afectadas, se negó a facilitar una copia de su informe o a permitir que fotografiaran su registro. “Nos dijo que no podía dárnoslo y que debíamos pedirlo formalmente a la administración”.
Esa misma noche, al alertar al 112 sobre más aves moribundas a las 10 de la noche, las autoridades les indicaron que dejasen los cuerpos en el medio natural, que ya los recogerían al día siguiente. Los voluntarios tuvieron que resguardar los cadáveres en un tejado para protegerlos hasta la mañana. “Tuvimos que tirarlos encima de un tejado para evitar que se los comieran especies depredaroras”.