La memoria alimenta el territorio. Y esto es así porque parece imposible entendernos sin atendernos, sin escuchar las historia de vida de aquellas personas que habitan el territorio y lo moldean. Ese es el caso de Santander, la ciudad, la capital, el espacio aparentemente más anónimo —por sus dimensiones— pero que está lleno de historias relevantes que la explican.
Por eso, este viernes 16 de enero, a las 18.00 horas en el Centro Cívico Tabacalera, la ciudad homenajea a las personas residentes en sus calles y que han alimentado en 2025 el inmenso archivo de memoria oral que es Legado Cantabria.
El acto, con entrada libre hasta completar aforo, servirá para agradecer y para reconocer. Los nombres anónimos se mezclarán con aquellos más conocidos, las historias de trabajo y superación con las de lucha y empoderamiento, las vivencias de quienes han salido y entrado con las de aquellos que han hecho de Santander el terreno para todo su curso de vida.
Y un reconocimiento póstumo, el que se hará a María Martina Múgica de la Mano, que cumplió y celebró los 100 años en noviembre con sus vecinas, sus amigas y la alcaldesa, Gema Igual, pero que 50 días después dejó a la ciudad un poquito huérfana. Será Igual, junto a Modesto Chato de los Bueys como representante de UNATE y Fundación PEM, quienes encabecen este acto de agradecimiento en el que las protagonistas serán las 12 historias preservadas en 2025, y que entre todas suman 1.027 años vividos con intensidad. El regalo musical vendrá de la mano del Cuarteto Adagio.
En Tabacalera recibirán el homenaje artistas como Eloy Velázquez y José Ramón Sánchez Sanz; hombres de la tierra y del ganado en plena ciudad como Aquilino Ruiz Bolado a los que les ha tocado vivir varias vidas en una—“en la vida me ha tocado hacer de niño, de mozo, de hombre y de mujer”—; mujeres que supieron aprovechar las brechas para ser más de lo que se les permitía ser, como Adelaida Fernández Martínez o Carmen Mora González, que viven escribiendo, cantando, participando de ese tejido que sostiene con vida a una ciudad; pioneros como Juan González Quijano, que logró ser empleado de banca sin un sentido —el del oído— cuando no había espacios para las diferencias; un mago de la luz, de las cámaras y de la mirada aguzada como Antonio Manzano Zarzuela; un ingeniero de vanguardia aferrado al litoral, como César Vidal Pascual, o un doctor en Ciencias del Mar que habita el puerto de Santander en cada uno de sus recovecos, como Benjamín García Pastor; un carpintero fino de Cueto, como Cipriano Camus Gutiérrez; y una mujer de 101 años —Araceli Olea Bárcena— que ha transitado la guerra, el hambre, el exilio, el regreso, la historia de una de las imprentas más representativas de la ciudad… la vida.
“Legado Cantabria, en total, ha preservado ya 56 historias de vida en Santander, pero estas 12 que homenajeamos son las del último año”, explica Francisco Gómez, gerente de Fundación PEM, entidad que impulsa el proyecto y que en 2025, por primera vez, contó con apoyo directo del Ayuntamiento de Santander. “Pero este evento es muy importante porque plasma el compromiso del municipio con la memoria oral, con ese acervo impresionante que acumulan las personas que siguen siendo importantes para que la ciudad tenga recuerdos vivos y palpitantes”.
Legado Cantabria tiene previstos dos actos más en las próximas semanas. El 14 de febrero, en el 85 aniversario del incendio del centro de la ciudad, se estrenará en la sede santanderina de la Filmoteca de Cantabria Mario Camus el minidocumental 'La memoria no arde', que recoge los recuerdos de las y los protagonistas de Legado respecto a aquel suceso que marcó indeleblemente a la capital. Además, el 1 de febrero, en el Centro Botín, será el turno del homenaje a todos los Legados de Cantabria de 2025.