Buruaga y Revilla firman este viernes el acuerdo de PP y PRC para aprobar los presupuestos de Cantabria de 2026
La presidenta de Cantabria y líder del PP, María José Sáenz de Buruaga, y el expresidente y secretario general del PRC, Miguel Ángel Revilla, firmarán este viernes en la sede del Parlamento autonómico el acuerdo entre ambos partidos para aprobar el proyecto de presupuestos de la comunidad autónoma para 2026, en un acto en el que también estará presente la candidata electoral de los regionalistas, Paula Fernández, encargada de pilotar en los últimos días las negociaciones con el Partido Popular.
El pacto para aprobar las cuentas del presente ejercicio llega con algo más de dos meses de retraso y tras recuperarse recientemente las vías de diálogo entre ambos partidos, que atravesaban uno de los momentos más críticos de la legislatura, con mociones de censura y ruptura de acuerdos de gobierno en varios municipios, y retoma de esta forma la senda iniciada al inicio de este mandato, cuando los regionalistas facilitaron la investidura de Buruaga, manteniéndose siempre como “socios preferentes” y aprobando todos los presupuestos hasta la fecha.
Las negociaciones estaban prácticamente cerradas desde hace días, después de una primera reunión presencial entre Buruaga y Fernández el martes pasado en la sede del Ejecutivo autonómico, que sirvió para desbloquear los desencuentros que llevaron al PRC a votar en contra de los presupuestos en el mes de diciembre, y tras el visto bueno de la Ejecutiva regionalista a este nuevo intento de acuerdo. La mesa negociadora de ambos partidos se volvió a ver el viernes pasado y, pese a no hacer declaraciones al respecto, el mensaje que llegaba extraoficialmente es que estaban muy cerca.
El trágico accidente ocurrido esta semana en una pasarela junto a la playa de El Bocal de Santander, en el que fallecieron seis jóvenes estudiantes, con una única superviviente que se encuentra ingresada en la UCI del Hospital Universitario Marqués de Valdecilla, ha frenado que la firma del acuerdo se produjera antes, dado que hasta el jueves al mediodía seguían las labores de rescate del último cuerpo desaparecido y el Gobierno de Cantabria había declarado dos días de luto oficial, con la cancelación total de la agenda pública de los miembros del Ejecutivo.
Intereses mutuos
Una vez que se habían retomado las negociaciones no se esperaban sorpresas, porque desde las filas del PRC ha habido casi más interés por sacar las cuentas adelante que desde el Gabinete de Buruaga, que se ha tomado nada menos que dos meses de margen para descolgar el teléfono y reiniciar un diálogo que se rompió de forma abrupta en diciembre, después de que los regionalistas impusieran una serie de condiciones previas para pactar los presupuestos de este ejercicio y que la negativa del PP provocara el rechazo unánime de la oposición parlamentaria al proyecto de ley que decayó en la Cámara.
Ahora falta por conocer la letra pequeña del acuerdo. Mientras Buruaga ha mantenido que afrontaba esta nueva etapa “sin líneas rojas ni exigencias imposibles”, desde el seno regionalista se ha insistido en que sus peticiones previas “siguen vigentes” y deberán incorporarse a los presupuestos. Dos meses después de que ambos partidos no lograran acercar posturas sobre las cuentas, por las condiciones que impuso el PRC y que el PP veía “imposibles de cumplir”, relacionadas con el pago íntegro de ayudas al medio rural, la adecuación salarial de los docentes cántabros o varias actuaciones sanitarias e industriales, estas mismas medidas han vuelto a estar sobre la mesa y queda comprobar quién ha dado su brazo a torcer.
En el nuevo escenario también ha tenido mucho que ver el contexto interno en cada uno de los partidos. En el caso del PRC, porque el rechazo a los presupuestos estuvo a punto de convertirse en un cisma a nivel orgánico, ya que muchos alcaldes y alcaldesas presionaban a la candidata electoral, Paula Fernández, para que diera luz verde a unas cuentas a las que podrían sacar rédito en sus propios municipios. Y por parte del PP, porque la catarata de elecciones autonómicas en España están dando un papel fundamental a Vox, lo que ha obligado a Génova a establecer un acuerdo marco para pactar con la extrema derecha, permitiendo su entrada en los gobiernos autonómicos, una posibilidad que Buruaga y su equipo prefieren evitar por el momento.