Cantabria apuesta por el 'resort de surf' mientras carece de piscinas olímpicas: “tienen la natación abandonada”
Cantabria carece de piscinas deportivas de 50 metros para entrenar, pese a que la Federación Cántabra de Natación lleva más de 20 años demandándoselo al Gobierno autonómico. Hubo una, construida en 1999, en el complejo municipal de Deportes La Albericia, en Santander, pero en 2012 fue reducida a la mitad, le quitaron profundidad de competición y, despues, fue derribada la torre de saltos, evocan profesionales de la natación.
Cincuenta metros es la medida estándar de competición en España y en Europa, pero en Cantabria solo hay piscinas de 25 metros. Pese a esto, la respuesta del Gobierno de Cantabria ha sido recurrente: dicen que “es una inversión muy grande y que no están por la labor de destinar dinero en la construcción de una instalación de esas características”, sintetiza Alfredo Martínez, secretario técnico de la Federación Cántabra de Natación.
En Cantabria, hay 18 clubes de natación, con casi 1.300 nadadores federados, (60% son mujeres y 40%, hombres), con “muchas limitaciones para competir”, coinciden las fuentes consultadas. De éstos, alrededor de 30 se clasifican para los campeonatos de España y “parten en desventaja siempre”, dice Martínez.
Para entrenar, el mayor problema es que las piscinas, además de tener 25 metros, “suelen estar concedidas” a entidades privadas, que priorizan las calles y el espacio para usuarios y socios, a excepción -matizan- de la visión de piscina deportiva que tienen los ayuntamientos de Camargo y Torrelavega.
La única piscina “bien” dotada de competición, es la de Cross, en Maliaño, con cronometraje electrónico, con polletas, muro y corchas de de competición.
Sin piscina deportiva de 50 metros, esta histórica petición choca ahora con la decisión del Gobierno de Cantabria (PP) de tramitar la licencia como Proyecto de Interés Público Regional (PSIR) de un 'surf resort', en Villaverde de Pontones, en el que el proyecto estrella es una piscina de entrenamiento de olas para surf de unos 23.000 metros cuadrados. Un proyecto de la empresa Olucas Cantabria financiado con 43 millones de euros de capital privado.
Recelos sobre el proyecto de la piscina de surf
La proyectada piscina de surf necesitará cada año la cantidad de agua equivalente a 10 piscinas olímpicas, con la paradoja de que Cantabria no tiene ninguna. “Con 40 millones, se podrían hacer 4 piscinas de 50 metros, porque valen unos 9 o 10 millones”, cuestiona Jesús Herrán, expresidente del Club Natación Camargo, y exasambleísta de la Federación Nacional de Natación. Para Herrán, el Gobierno del PP podría haber pedido “a los mismos promotores de Olucas que promovieran una piscina de 50 también”, plantea. “Quiero que conste que una cosa no quita la otra, pero indica claramente cuáles son las preferencias”, añade.
A su posición se suma Oriol Buch, entrenador del Club Deportivo Camargo. Este profesional lleva 17 años en Cantabria y comprende el empleo que podría generar el proyecto de 'Olucas surf center', pero “tienen la natación abandonada”, en una comunidad con alrededor de 35 kilómetros de olas surfeables: “Es un agravio comparativo hacia la natación, nos vamos haciendo pequeños en vez de crecer como deporte”.
En España, solo existe una única competición, en invierno, en piscina de 25 metros. Fuera de Cantabria, las piscinas de 25 metros, actualmente, “no tienen prácticamente valor a la hora de de sacar buenos deportistas y de poder organizar campeonatos de España”, valora Alfredo Martínez, de la Federación Cántabra de Natación.
Los expertos explican que, en piscina de 25, pasados esos metros, tiene un giro, lo que beneficia para ser más rápido por debajo del agua. Pero el que nada en piscina de 50, solo tiene a los 50 metros, por lo que el nado es continuo. “Por ello, en pruebas exigentes como mariposa, se les hace eterno”, explica Herrán.
Para subsanar esta situación, la Federación Nacional hace desde hace décadas unas tablas de conversión en las competiciones deportivas. Pero el panorama de las conversiones de medidas se complica: “Hay una idea de que los tiempos de piscina de 25 no valgan para competir en piscina de 50”, advierte Herrán que, como asambleísta con voz y voto en la Federación Nacional durante 12 años, hasta en cuatro ocasiones frenó junto a otros compañeros la intención de anular las reconversiones de marcas de piscinas.
En Cantabria -ocurrió recientemente en el caso del nadador Joaquín Pardo, que se ha ido al Sant Andreu-, una persona profesional que tiene nivel de competición, se muda a otra comunidad autónoma. “Primero porque no hay mucha competitividad. Segundo, porque no se puede competir en piscina de 50 metros”, zanja Martínez, de la federación autonómica de natación.