La piscina de surf que promueve el Gobierno de Cantabria necesita cada año el agua equivalente a 10 piscinas olímpicas
La piscina para recrear olas de surf que se plantea construir en Villaverde de Pontones (Ribamontán al Monte, Cantabria) —sobre unos terrenos rústicos recalificados por el Gobierno de Cantabria—necesita anualmente la misma cantidad de agua que 10 piscinas de tamaño olímpico. 30.000 metros cúbicos, según las cifras que la propia promotora Olucas Cantabria notifica en el proyecto urbanístico registrado oficialmente. Cada piscina con medidas reglamentarias para la competición tiene como mínimo 2.500 metros cúbicos.
No obstante, en la presentación pública del proyecto, el consejero de Fomento del Gobierno de Cantabria, Roberto Media, rebajo considerablemente las cifras. Dijo que el lago artificial se llenará con el agua equivalente a “dos piscinas convencionales”, la misma cantidad que en su opinión se utiliza “para mantener tres hoyos de un campo de golf”.
La piscina “consume menos agua que un campo de golf y similar a un campo de fútbol”, estima el proyecto. Todo ello en el contexto de un municipio que tiene problemas de abastecimiento de agua y que sufre algunas restricciones en verano.
En el documento de solicitud de declaración de Plan Singular de Interés Regional (PSIR) al que ha tenido acceso elDiario.es, se especifica que la empresa Wavegarden —que hará las obras— tiene un departamento dedicado exclusivamente al estudio del agua utilizada para llenar y mantener los lagos con los niveles de agua requeridos para generar las olas. Según ellos, el proyecto de Olucas Surf Center, dada su localización en Cantabria “tiene uno de los menores consumos de agua estimados hasta la fecha”.
Una circunstancia que a priori comparte con el también anunciado centro de datos Altamira, el proyecto de interés regional que se promociona entre Astillero y Guarnizo y que, también, según sus promotores y el Gobierno de Cantabria necesitará menos agua y energía que los que se instalan en otras zonas.
La información aportada por la promotora confirma que el lago requerirá de unos 30.000 metros cúbicos de agua y precisa que esta operación -para compensar la evaporación- se necesita hacer una vez al año “para mantener el nivel de agua estable”. “Lo que corresponde a una llenada durante todo un año”, matiza el documento.
La instalación utiliza un sistema de impermeabilización “único” llamado liner que permite que se puedan realizar tareas de mantenimiento sin vaciar la piscina. En caso de que esta operación sea necesaria, el agua se podrá reinyectar a la red o evacuar al río más cercano, en este caso el Miera, a su ubicación junto al cementerio de Villaverde de Pontones. De hecho, las tres opciones que se barajaron antes también eran terrenos cercanos a un río.
El lago diseñado por Wavegarden es un sistema cerrado que una vez lleno “no requiere de recirculación de agua añadida” solo hay que añadir “la compensación debida a las pérdidas por evaporación”.
El sistema prevé obtener agua proveniente de la lluvia y de filtraciones. La recolección de agua de lluvia se realizará a través de superficies y tuberías que nutren el lago: se recupera, filtra y se reinyecta en la piscina de olas de surf.
Por otro lado, la construcción del lago se planifica de modo a que, a través de un sistema de detección de filtraciones “si una zona del lago pierde agua, esta agua fluye hacia la parte profunda del lago y se reinyecta en el lago una vez pasado por el filtro de tratamiento de agua”.
Abastecimiento energético
Wavegarden asegura haber desarrollado un sistema de generación de olas único, a base de un sistema electromecánico que consume entre 0,3 y 1 kilovatios hora por ola, diez veces menos que los sistemas neumáticos de la competencia. Quiere decir que esta piscina de olas consumirá mucha menos energía que otras que hay en el mercado: solo 350 kilovatios frente a los 3.500 “de cualquier otra alternativa existente”.
También destacan que los motores funcionan a la vez como generadores por lo que se recupera la energía “a través del sistema de corrientes generado por la forma del lago”. El promotor dice que este sistema consigue recuperar parte de la energía inyectada al frenar las palas.
Debido al bajo consumo energético que necesitan este tipo de parques pueden ser totalmente solares, bastaría con unos 3.000 metros cuadrados de paneles —en función del clima local— y no serán necesarias otras opciones como baterías de litio, según precisa el estudio entregado al Gobierno cántabro.
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