El Colegio de Economistas advierte de que Cantabria crece menos que la media nacional

La economía cántabra cerrará este año con un crecimiento de entre el 1,6% y el 2,1%, un ritmo menor que el resto de España que sitúa a la comunidad autónoma a escasas décimas del promedio nacional. Así lo constata el IV informe 'Economía de Cantabria: cierre de 2025 y previsión para 2026', elaborado de forma conjunta por el Colegio de Economistas de Cantabria y el Consejo General de Economistas. La presentación de este barómetro económico ha tenido lugar este lunes durante la celebración del Foro SER Cantabria.

El documento advierte sobre los principales frenos de la economía cántabra, marcados por la escasa capacidad para atraer inversión extranjera y el déficit estructural en innovación. Para revertir esta situación, los economistas proponen optimizar los recursos internos mediante la alianza operativa entre el Puerto de Santander y la Zona Franca, además de impulsar la industria cultural como motor de la economía del conocimiento.

El estudio insta a capitalizar la recta final de los fondos europeos Next Generation y subraya la urgencia de afianzar un nuevo patrón de crecimiento apoyado en la productividad y la retención de talento. Asimismo, los analistas condicionan el cumplimiento de estas estimaciones a factores globales: cualquier repunte de la inestabilidad geopolítica o encarecimiento de la energía recortaría el techo de crecimiento regional hasta dejarlo en un 1,2%.

El balance del ejercicio 2025 muestra el mantenimiento de la deuda autonómica en el 17,2% del Producto Interior Bruto, lo que supone el cuarto periodo anual consecutivo de descensos. Respecto al empleo, la tasa de paro se situó en el 6,77% al término del cuarto trimestre, frente a la media estatal del 9,93%. Este dato se acompaña de una tasa de ocupación del 51,26%.

Poca inversión extranjera

Inversión extranjera y brecha en innovación Cantabria ocupa actualmente la novena posición en el Índice de Competitividad de las Comunidades Autónomas. Los autores del estudio vinculan este puesto a varios desajustes en el tejido productivo regional, destacando especialmente la dificultad para captar capital foráneo.

De hecho, la comunidad apenas atrajo el 1,23% del total de la inversión extranjera directa recibida en España durante 2025. Los indicadores industriales operan en esta misma línea. El índice de producción fabril se situó en 82,46 puntos, a notable distancia de los 95,63 que marca la media estatal.

La estadística de investigación y desarrollo (I+D) refleja un escenario similar, ya que el esfuerzo inversor se ha estancado en el 0,96% del PIB cántabro frente al 1,50% nacional. Los economistas señalan directamente a la falta de financiación por parte del sector privado como el principal obstáculo para la modernización tecnológica de la región.

Una lectura minuciosa por ramas de actividad revela una contracción aguda del entorno rural. El censo de productores de leche mermó un 33,64% en apenas cinco años. En paralelo, los técnicos alertan de la temporalidad laboral. El 47% del tejido de empresas cántabro opera en el sector servicios, lo que satura de contratos la franja veraniega de julio y agosto. Demográficamente, Cantabria anotó un repunte poblacional del 0,5%. La llegada de ciudadanos extranjeros es el único factor que logra camuflar el envejecimiento nativo.

La presentación técnica del barómetro ha corrido a cargo de Salvador Marín Hernández, director del Servicio de Estudios del Consejo General, quien ha destacado que Cantabria debe afrontar tres retos clave para su crecimiento: “corregir el déficit de apertura al capital exterior, transformar el conocimiento en patentes y aumentar el tamaño medio de las empresas”. Según Marín, ganar dimensión empresarial es un paso imprescindible para “retener el talento joven” y mejorar el atractivo de la comunidad.