Un libro se convierte en el primer censo “riguroso” de boleras de Cantabria: 370 activas y y 124 “sufren el olvido”
El libro 'Boleras de Cantabria', impulsado por la Fundación Bolos de Cantabria, ha sido publicado y documenta y geolocaliza 874 instalaciones. El volumen, “una radiografía viva de Cantabria”, hace referencia a 874 boleras, de las que 370 están plenamente activas y en uso; 92 en desuso pero fácilmente recuperables; y 124 “sufren el olvido”.
El libro también rescata la memoria de 288 boleras ya desaparecidas.
Por áreas, frente a Santander con 71 boleras y Torrelavega con 43, sólo dos de los municipios de Cantabria carecen actualmente de bolera. En lo que se refiere a las modalidades de bolos, el censo incluye una distribución de los juegos con un mayor registro de bolo palma con 777 instalaciones, pasabolo tablón con 53, bolo pasiego con 22 y pasabolo losa con 22.
El consejero de Deportes, Luis Martínez Abad (PP), ha señalado que este libro constituye “un mapa de nuestra propia alma como pueblo” y salda “la deuda histórica” de llevar a cabo un censo riguroso con la totalidad de boleras de la comunidad autónoma y pone en valor “uno de los legados más identitarios” de la región“.
En este sentido, ha considerado “necesaria” esta publicación, que refleja “un trabajo minucioso de investigación, campo, fotografía y recopilación de datos” coordinado por la Fundación de Bolos de Cantabria por Fernando de la Torre.
En la presentación que ha tenido lugar en el Parlamento, el consejero ha destacado la seña de identidad que representa el deporte de los bolos como Bien de Interés Cultura y patrimonio inmaterial.
“Cada fotografía, cada reseña y cada nombre propio recuperado nos recuerda lo que la bolera ha significado para Cantabria”, ha indicado.
También ha enfatizado la necesidad de cuidar, restaurar y recuperar “el punto de encuentro” que representan las boleras, como “espacio ceremonial e identitario donde la gente de la Montaña se reunía a celebrar la vida”.
Por este motivo, además de un catálogo, el consejero ha considerado esta publicación “una llamada de atención y una guía imprescindible para proteger nuestro patrimonio”.