Las presiones para derivar pacientes cántabros a la sanidad privada se producían antes del protocolo del “error”
Los testimonios de pacientes cántabros que fueron presionados para ser derivados a la sanidad privada evidencian que estaba sucediendo incluso antes de enviarse el polémico protocolo que, según el Gobierno de Cantabria, fue “un error” de “un funcionario”.
La instrucción se envió en abril. Sin embargo, otros pacientes han explicado a elDiario.es que al menos un mes antes ya habían recibido una llamada advirtiéndoles de que si rechazaban operarse en el hospital privado Santa Clotilde “perderían la cita”. Es decir, que se les penalizaría colocándoles nuevamente al final de la lista.
El convenio singular de privatización de servicios sanitarios con el Hospital Santa Clotilde -256 millones de euros hasta 2046- entró en vigor en enero, desde cuando al parecer -por los testimonios de pacientes- se han detectado las presiones para no rechazar las pruebas y cirugías en este centro.
En este sentido, la presidenta del Gobierno de Cantabria, María José Sáenz de Buruaga, ha explicado que el convenio singular “es una internalización de Santa Clotilde en el Servicio Público de Salud”. “No es una privatización”, ha matizado. Esto supone dar carta blanca a las derivaciones, ya que la sanidad cántabra considera al centro privado como parte de la red pública.
En cualquier caso, tanto la presidenta como el consejero han negado las presiones y las penalizaciones a los pacientes que no quieren acudir a Santa Clotilde.
Paco lleva esperando desde enero para una intervención de prótesis de cadera catalogada como preferente. En marzo le dieron fecha para operarse en Santa Clotilde. “Por diversas razones rechacé la propuesta”, explica. Porque vive al lado del Hospital Valdecilla, porque no quiere ser partícipe del uso de recursos públicos en la sanidad privada y “porque ante un imprevisto en la intervención prefiero estar en un hopital con todos los recursos”, aunque precisa que no duda de la calidad de los cirujanos de la sanidad privada.
Después de la conversación, su mujer volvió a llamar a Valdecilla para interesarse por cómo quedaba su situación en la lista de espera. Le dijeron que se lo pensasen bien “porque a los que lo rechazamos nos ponen al final de la lista”, refiere. “Eso es ilegal”, advirtió ella. Pero al otro lado del teléfono insistieron en que meditaran bien las consecuencias de no aceptar la operación en Santa Clotilde. Paco todavía está esperando la operación.
El caso de Paco evidencia que las presiones existían antes de la instrucción de abril, enviada por correo electrónico desde el Servicio de Admisión con copia a toda la cúpula directiva. Al menos en su caso, y en otro más de similares circunstancias que prefiere no dar testimonio público de ello.
En ambos casos, todavía no se les ha vuelto a citar para sus cirugías. Ya les advirtieron que pasaban a ser los últimos de la cola.
Tras destaparse la polémica, tanto la presidenta de Cantabria como el consejero de Salud han atribuido este protocolo a un error de un funcionario que interpretó mal las instrucciones. El responsable de sanidad, César Pascual, dijo que la situación se remontaba a dos o tres semanas. Posteriormente se desveló el contenido del correo, fechado en abril. Ahora, aparecen casos de pacientes que aseguran que ya se aplicando lo que desde el Gobierno dicen que nunca sucedió: que perdían su posición en la lista de espera cuando rechazaban hacerse una prueba o cirugía en la sanidad privada.
El asunto ha provocado que todas las fuerzas políticas -excepto Vox- hayan pedido explicaciones públicas e incluso una auditoría, como ha hecho el PSOE. El consejero César Pascual ha respondido que el Servicio Cántabro de Salud se “auto-audita” solo y que lo pertinente es un informe.
Las primeras quejas de pacientes se canalizaron a través de la Plataforma en Defensa de la Sanidad Pública que hace unos meses ya había pedido explicaciones al Gobierno sobre qué ocurría con los pacientes que rechazaban ser atendidos en lo privado. De hecho, en algunas reuniones informativas del colectivo, algunos ciudadanos habían referido patrones similares a los que ahora se denuncian. Se quejaban de que les presionaban con ponerles al final de la lista si no acudían a la cita en Santa Clotilde.
El polémico protocolo
El correo electrónico enviado en abril desde el servicio de Admisión a la cúpula directiva del Hospital Valdecilla explica qué comunicar al paciente cuando se le cita por teléfono. “En caso de que el paciente no desee acudir o no acepte la realización de la prueba en la sanidad privada, ”le informamos que debido al convenio singular con el hospital Santa Clotilde sus recursos están considerados como propios del servicio de salud“, advierten.
“Si no desea realizarse la prueba en este hospital entendemos que renuncia a la misma y procederemos a su anulación”, concluye.