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La Virgen del Mar contra Santiago

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Hace años se discute entre los santanderinos cual debe ser la fiesta local, o más bien porque Santiago ha dejado de serlo, con peticiones y quejas por parte del consistorio al gobierno regional para que sea este quien la declare, y así poder nombrar, desde el propio consistorio la Virgen del Mar, desconocida entre nosotros, hasta que la designó Jesús Ceballos, factótum de Hormaechea en el ayuntamiento y natural de San Román de la llanilla, en donde dicha fiesta se celebraba tradicionalmente como fiesta de barrio pero nunca como fiesta laboral. Jesús Ceballos, con presidencia de Hormaechea en el ayuntamiento la colocó como patrona de Santander y de la marinería local, un auténtico disparate porque sin género de duda la auténtica Virgen patrona de marineros y pescadores lo es la Virgen del Carmen, aquí y en toda la costa española. Lo de la Virgen del Mar fue una cacicada sin más.

Las fiestas locales tradicionales en Santander hasta la llegada de la democracia habían sido los Santos Mártires y la Liberación de Santander, llamando liberación a la conmemoración de la toma de la ciudad por los sublevados contra el Gobierno de la República en 1937. La última vez que se celebró dicha fiesta de la Liberación fue en 1976, como se puede comprobar en los oportunos boletines oficiales del Estado. La Bien Aparecida, patrona de la Montaña que es como aparecía denominada la provincia de Santander siempre fue fiesta el 15 de septiembre, si bien pasó a ser primero patrona de Santander y posteriormente patrona de Cantabria.

Con la publicación en el año 1976 de la ley de Relaciones Laborales se modificó el sistema de fiestas, desapareciendo en el calendario nacional las llamadas recuperables y pasando a ser 14 las fiestas de las cuales dos deberían ser locales. Como Santiago era patrón de España desde 1630 y en tales fechas no había distinción entre fiestas religiosas y fiestas civiles se mantuvo como tal hasta que en el año 1937 el Gobierno de Franco la estableció como fiesta nacional a todos los efectos.

En el Estatuto de los trabajadores de 1980 se ratificaron las 14 fiestas anuales de la ley precedente, con dos fiestas locales pero la aprobación de los distintos estatutos de autonomía llevó a que pudiera ser también dos fiestas autonómicas además de los dos locales, y ahora es cuando surge el conflicto del que hablamos. Como la Liberación de Santander había dejado de ser fiesta por motivos obvios, quedaba un día libre para ser declarado fiesta local y ahí es donde Jesús Ceballos alcalde pedáneo de San Román de la Llanilla y mano derecha de Hormaechea en el ayuntamiento, intercedió para que la fiesta de su pueblo se convirtiera en fiesta local. El clero se encontró de la noche a la mañana con que se eliminaba una fiesta no religiosa para poner una fiesta de su ámbito y dieron todos sus parabienes a un cambio que en aquel momento nadie ni esperaba ni entendía.

En años posteriores las cosas se han complicado y Santiago, aunque es fiesta en algunas comunidades autónomas no lo es en otras, entre otros motivos porque no llevan nada bien que haya un patrón de España. De esta manera la ciudad de Santander se encontró con un problema. Al desaparecer del calendario nacional la fiesta de Santiago y elegir fiesta local La Virgen del Mar y el indiscutible día de San Emeterio y San Celedonio patrones de la ciudad, el día de Santiago ha dejado de ser fiesta pues las fiestas regionales son la Bien Aparecida y el Día de las Instituciones, que es lo es el 28 de julio en conmemoración de la aprobación del Estatuto de Autonomía.

Respecto a la conveniencia o no de declarar el día de Santiago fiesta local, la mayoría de los santanderinos de cierta edad lo llevamos in péctore, pues está vinculado a toda nuestra infancia, con las ferias, la playa, las casetas, el circo, los toros etc y no tenemos nada que ver con el invento de la Virgen del Mar. Como todo el mundo sabe, la patrona de pescadores y marineros es la Virgen del Carmen y las fiestas en el Barrio Pesquero y otros barrios el 16 de julio, así como la procesión por mar de barcos pesqueros y embarcaciones deportivas es un espectáculo que ningún amante del mar y de la ciudad se pierde. La fiesta acaba por la tarde con la procesión de la Virgen a quién se baja desde su sede en la iglesia de los Carmelitas por la calle Lope de Vega hasta el paseo de Pereda, Puerto Chico etc, entre miles de personas creyentes y no creyentes que celebran la festividad y rematan o rematamos tomando sardinas asadas si la costera lo permite…

Lo de las“ fiestas de Santiago” que así se sigue arrastrando el nombre, tiene una bonita historia. En el siglo XIX un empresario de hostelería llamado Santiago González, con local abierto en el Alto de Miranda, con motivo de su onomástica, empezó a organizar una fiesta en el barrio, con iluminación incluida, música, baile comida bebida y alegría que fue yendo a más a lo largo del siglo y durante todo el siglo XX .Todos los santanderinos hemos conocido y esperado, sobre todo los niños, la llegada de las fiestas de Santiago y sus eventos, los caballitos las ferias, el circo y los adultos la popular feria taurina que nunca dejó de celebrarse.

Como digo nada hubiera sucedido si Santiago Apóstol hubiera continuado siendo fiesta como lo era anteriormente, pues los santanderinos no necesitaban que fuera fiesta local puesto que lo era nacional y fue al dejar de serlo cuando surgió el problema.

Ignoro si los tripulantes del actual consistorio saben algo de esto, si bien leo a menudo la prensa distintas peticiones para que se nombre Santiago fiesta de la Comunidad para que se resuelva su problema. Yo como santanderino seguiré celebrando siempre las ferias de Santiago como he hecho toda la vida, aunque ya no vaya a los toros, pero seguiré yendo a la playa, a las ferias del tío vivo, noria y coches de choque con mis nietos y a los demás eventos que van mucho más allá de creencias y prácticas religiosas obsoletas. Entiendo que cuando el día de Santiago caiga en sábado o domingo, sí no se traslada al lunes, si pudiera aprovecharse para nombrar fiesta la de la Virgen del Már el primer lunes después de Pentecostés, aunque no haya nada que hacer.

Por supuesto, en mi humilde opinión, quien tiene que decidir los días de descanso son los agentes sociales representantes de los empresarios y trabajadores. O sea, asociaciones empresariales y sindicatos.