Un proyecto pionero prevé dotar de puntos violeta contra la violencia machista a todos los centros educativos de Cantabria
Un proyecto pionero a nivel nacional puesto en marcha entre la Delegación del Gobierno en Cantabria y la Consejería de Educación contempla dotar a todos los centros educativos de la región de un punto violeta para ofrecer información y apoyo al alumnado contra la violencia machista.
El delegado del Gobierno, Pedro Casares, ha presentado este martes el proyecto piloto que arrancará en ocho institutos de Cantabria y en la Escuela Oficial de Idiomas, junto a la jefa de la Unidad de Coordinación de Violencia sobre la Mujer, Diana Mirones, quien ha subrayado que actualmente hay 10 menores cántabras registradas en el sistema VioGén de protección de víctimas de violencia machista.
Antes de participar en una jornada formativa con representantes de los centros educativos, Casares ha explicado a los periodistas que el objetivo es alcanzar de lleno a la juventud de Cantabria “donde empiezan a formarse las identidades de los hombres y de las mujeres del mañana, para concienciar e informar sobre la violencia machista y ofrecer un espacio seguro”.
La propuesta, ha detallado, nace en ocho institutos de Santander, Torrelavega, Reinosa, Santoña, Cabezón de la Sal, Camargo y también en la Escuela Oficial de Idiomas.
“La idea es empezar hoy la puesta en marcha de ese proyecto piloto que es pionero en toda España. Es la primera vez que la Delegación del Gobierno y la Consejería de Educación, de forma estructurada, se plantean llevar a todos los centros educativos de la comunidad autónoma la extensión de la red de puntos violeta”, ha apuntado Casares.
La jefa de la Unidad de Coordinación de Violencia sobre la Mujer de la Delegación del Gobierno ha recordado que las chicas más jóvenes “minimizan en muchas ocasiones lo que les está pasando y no quieren identificarse como víctimas”.
Y ha subrayado que en los puntos violeta van a encontrar un entorno seguro con personal preparado, formado y especializado para derivar situaciones de violencia con ellas a los fuerzas y cuerpos de seguridad o para que reciban apoyo psicológico en centros de atención a la mujer.
“Lo que pretendemos es que no les falten herramientas, mecanismos y recursos a la comunidad educativa para identificar situaciones y, sobre todo, para derivarlas a fuerzas y cuerpos de seguridad”, ha ahondado Diana Mirones.
1.600 cántabras en VioGén
Mirones ha incidido en la coordinación institucional para acabar con la violencia machista y ha recordado que actualmente en Cantabria hay 1.600 mujeres registradas en el sistema VioGén, aunque ha advertido de que “son muchísimas más” las que están sufriendo esa situación, entre ellas muchas menores de edad.
Con este proyecto, ha añadido, lo que se pretende es colaborar con la comunidad educativa para que puedan detectar, ayudar y colaborar en la protección de las menores.
“Estamos aquí para ellas. Hoy es el ejemplo claro de que estamos unidos y unidas las diferentes instituciones y administraciones para y por las mujeres y las chicas de Cantabria para que no tengan miedo de comunicar estas situaciones a la comunidad educativa”, ha resumido Mirones.