¿Qué es un PSIR? la herramienta urbanística de Cantabria para recalificar suelos cumple 25 años
Se escribe PSIR, pero se pronuncia PESIR. Y el último en mencionar la palabra fue el consejero de Urbanismo de Cantabria, Roberto Media (PP) a finales de junio. Recogía así el reciente anuncio de la presidenta del gobierno de Cantabria, María José Saénz de Buruaga (PP), de dos PSIR: uno para una piscina de olas para practicar surf en Villaverde de Pontones y otro para 1.700 viviendas de promoción privada también, de las que solo la mitad serían protegidas, junto a un nuevo hospital, en Castro Urdiales.
Esas siglas, PSIR, responden a una figura urbanística llamada Plan Singular de Interés Regional, porque ese es el primer paso para que arranque: que el gobierno de Cantabria manifieste que es de interés regional. Existente en muchas comunidades autónomas con otras denominaciones, fue creada a nivel autonómico en 2001 y sirve al gobierno autonómico para recalificar cualquier tipo de terrenos -en muchos casos, suelo rústico- para hacerlos urbanizables, construir un proyecto y a veces ampliarlo, sin depender de las normativas municipales donde se localice la obra.
El PSIR cumple ahora 25 años y ha pasado de ser una herramienta de planeación urbanística del gobierno para anunciar el trámite gradual para la instalación de parques empresariales, polígonos, un hospital o la rehabilitación de la Universidad Pontificia de Comillas, a un mecanismo para impulsar otros proyectos de iniciativa privada como hoteles, centros de datos, piscinas de olas de surf o cientos de viviendas libres con hospital y polígonos en constante ampliación.
Para hacer un PSIR, los terrenos tienen que estar bien entre dos municipios o en uno solo. En este segundo caso, “por su incidencia económica, su magnitud o sus singulares características”, el gobierno considera oportuno hacerlo en ese lugar, sin necesidad de contar expresamente con el Ayuntamiento. La normativa dice que el promotor puede ser público o privado para implantar “instalaciones y usos productivos y terciarios, de desarrollo rural, turísticos, deportivos, culturales, actuaciones de mejora ambiental, de viviendas sometidas a algún régimen de protección pública, así como de grandes equipamientos y servicios de especial importancia”.
La rehabilitación de la Universidad Pontificia de Comillas, por ejemplo, sí incluyo “elementos” patrimoniales tanto de carácter cultural, así como de carácter natural (plátanos que jalonan los caminos, masas de vegetación, y Monte de la Cardosa), pero hasta la fecha, no se ha tramitado ningún PSIR exclusivamente deportivo o cultural.
Durante décadas, la figura no sufrió modificaciones sobre el papel. Básicamente el Gobierno autonómico era el promotor de un proyecto urbanístico público o privado que, en general, implicaba recalificar una amplia superficie de suelo rústico. Durante años, se utilizó más para proyectos entre dos municipios y, en algunos casos, incluyo expropiaciones de terreno a particulares, para edificar sin límitaciones burocraticas. Así sucedió en el caso del polígono de La Pasiega, en Piélagos, cuyo trámite arrancó en 2007, en el que se expropiaron parcelas de muchos vecinos para edificarlo, actualmente en ejecución.
Tras la declaración de interés regional, se sucedían las fases de aprobación del expediente. Y es que alrededor del PSIR había y hay otras cuatro siglas clave: las de la CROTU (Comisión Regional de Ordenación del Territorio), que depende de la Consejería de Urbanismo -en la que están representados colegios profesionales y gobierno- que da la aprobación provisional de un PSIR, antes de que que el Consejo de Gobierno de Cantabria dé el aprobado definitivo para hacer le evaluación ambiental e iniciar una obra.
Nuevas reglas del juego
Veinte años después, en 2022, el Gobierno derogó la ley de 2001 con una nueva normativa con la que cambió las reglas del juego: pasó a establecer plazos estrictos para la burocracia de los trámites, incluyó al Parlamento como actor entre las instituciones responsables, e impuso que, si el objeto del proyecto eran las viviendas de protección pública -a diferencia de la anterior ley que marcaba “un mínimo del cuarenta por ciento se destinará a la construcción de viviendas de protección oficial ”, ahora debía de ser el 100%. Pero este último requisito no duró mucho.
En 2023, el Gobierno del PP decidió cambiar los contrapesos de la CROTU: redujo el número de representantes, aumentó la frecuencia de las reuniones y excluyó a algunos colegios profesionales. Esta decisión le acarreó críticas de partidos y ecologistas porque implicaba concentración de poder en direcciones generales de la consejería de Urbanismo. En 2025, modificó un artículo de la ley del suelo de 2022, mediante la llamada ley de simplificación administrativa, para poder construir vivienda libre en los PSIR, con el respaldo parlamentario de Vox.
Hasta la fecha, no existe un registro público actualizado de PSIR con todas las categorías posibles, incluyendo 'interés regional'. El listado histórico de PSIR de la Consejería de Fomento expone actualmente la tramitación de 14 obras, de las que tres siguen en tramitación y 11 están aprobadas -incluyendo ampliaciones o modificaciones-. No incluye el nivel de ejecución, por eso, La Pasiega, que sigue en ejecución, está incluida.
Para entender el nivel de ejecución de los PSIR, hay que mirar el visor de Ordenación del Territorio del gobierno de Cantabria: ahí vienen 17 proyectos, entre 'en tramitación', 'aprobado en ejecución' y 'aprobado y ejecutado'. Hay, por ejemplo, un proyecto de polígono al que se acabó renunciando (Gran Área de Desarrollo Buelna); proyectos en ejecución como la rehabilitación de la Universidad Pontificia de Comillas; otros en larga tramitación, como un polígono llamado Prado Cervera, en Campoó o ampliaciones como la del Parque de la Naturaleza de Cabarceno, declarado de interés regional en 2010, o la tercera ampliación del Parque Científico y Tecnológico de Santander y, el más reciente: un hotel de cinco estrellas en el Palacio de Corro, que ha sido un complejo palaciego abandonado durante años, entre Suances y Santillana, cuyo expediente está en tramitación desde 2024.
Cinco PSIR ejecutados
El hotel propuesto para el Palacio de Corro ha recibido en 2026 cuestionamientos, dentro de la CROTU, por parte del colegio de arquitectos y de geógrafos, por estar ubicado en suelo rústico de especial protección. Después del hotel, los anuncios de la presidenta de nuevos PSIR han incluido un centro de datos, la piscina de olas y 1.700 viviendas con hospital, en Castro, todo de promoción privada. Pero, de todos los proyectos, en la categoría de 'aprobado y ejecutado', en el visor, solo hay cinco PSIR: cuatro son polígonos.
De los cinco ejecutados, por un lado, está el Parque Científico y Tecnológico (PCTCAN), a las afueras de Santander. En éste, que ha tenido dos ampliaciones -y la tercera pendiente-, queda libre una parcela de las 39 totales, en las que hay instaladas dos universidades, 34 empresas y sedes del gobierno de Cantabria. Y, por otro, está el polígono industrial Tanos-Viérnoles, en Torrelavega, que ha tenido dos ampliaciones y está plenamente ocupado por 103 empresas a la fecha.
El Hospital Tres Mares, en Reinosa, recibió su aprobación en 2006 y hasta 2010, no empezó a funcionar y el Parque Empresarial Besaya ha tenido tres ampliaciones, las dos últimas promovidas por un privado (ASPLA), y también está ocupado. El último PSIR ejecutado es un polígono industrial, entre Orejo, Solares y Heras. En este caso, un 7% de la superficie la ocupa una fábrica de paneles de fibroyeso llamada Suyesa. El polígono, según datos del gobierno, en la actualidad tiene vacías la mitad de sus 30 parcelas.