Los socios con movilidad reducida del Racing califican de “chapuza” el cambio de ubicación y elevan su queja a LaLiga
Un grave accidente practicando surf cambió para siempre la vida de Andrés García Lecue, dejándole como secuela una lesión medular que le obliga a desplazarse en silla de ruedas. Acostumbrado a librar una batalla diaria contra las barreras físicas, nunca imaginó que a ello se iba a sumar otro obstáculo en las gradas de su querido Racing de Santander. El arranque de una temporada futbolística histórica, que supone la vuelta del club a primera división después de 14 años, ha puesto en cuestión las condiciones de accesibilidad en Los Campos de Sport de El Sardinero.
Las primeras quejas del colectivo de Personas con Movilidad Reducida (PMR), de las que ya se hizo eco elDiario.es, llegaron en julio, cuando el club les informó de un cambio de ubicación: pasarían de Tribuna norte a Preferencia sur. Ahora, tras los dos primeros partidos de liga de la temporada 2026/2027, los abonados han calificado de “chapuza” el cambio de ubicación -que ha conllevado una obra-.
Al quedar reubicados en mitad de la grada de Preferencia Sur, se encuentran rodeados de una masa de aficionados que pasa gran parte del encuentro de pie. En lances de juego o goles, el público se levanta de manera espontánea, alzando bufandas, lo que anula por completo su visión.
“La gente es un amor y les dices que no vemos, y se disculpan, pero con la adrenalina y la emoción se les termina olvidando”, explica García Lecue, que no achaca en ningún caso el problema al resto de socios sino a un mal diseño estructural.
La ausencia de soluciones ha movido al joven a hacer un vídeo de denuncia del caso en sus redes sociales. Su testimonio ha vuelto a poner el foco en la gestión del Real Racing Club de Santander y del Ayuntamiento de la capital cántabra -propietario de la instalación- por unas reformas de la grada plagadas de ineficacia y parches provisionales que parecen no resolver el problema ni tampoco garantizar la no discriminación de este colectivo de abonados.
Parches de 30 centímetros y respuestas inadecuadas
El club convocó a esta veintena de socios a una reunión de urgencia el pasado 14 de agosto, justo un día antes del primer partido de liga, en la que participaron el presidente del Racing, Manuel Higuera, y el director de comunicación, Roberto González.
En dicho encuentro, los directivos propusieron elevar la plataforma metálica donde se ubican las sillas de ruedas unos 30 centímetros. No obstante, esta medida ha sido calificada de “ridícula” por los afectados. “Calculamos que para poder ver el partido con verdaderas garantías habría que subir la plataforma por lo menos 70 centímetros”, apunta Andrés, asegurando que a esa altura salvarían el obstáculo visual sin tapar la visión de las filas posteriores. Sin embargo, el club ha comunicado esta semana a los socios que la ejecución de esta exigua reforma se retrasará “varias semanas más” porque los ingenieros continúan evaluando la viabilidad técnica.
Otro momento de tensión en esa misma reunión fue cuando se abordó el riesgo de sufrir balonazos que tienen los usuarios debido a su cercanía a la portería. Según denunciaron los asistentes, la respuesta del director de comunicación, Roberto González, rozó la falta de respeto al sugerir como solución “que los socios que pudiesen mover los brazos se pusiesen en la zona de mayor riesgo y los que no, detrás”. El colectivo ha criticado con dureza estas palabras, al considerar que “esa no es una respuesta válida para personas con discapacidades severas”.
Un traslado forzoso y sin consulta previa
El club tomó la decisión unilateral de trasladar a las PMR de su antigua ubicación en la tribuna norte la temporada pasada -donde se situaban a la izquierda de La Gradona, que es la grada de animación oficial- hacia la preferencia sur. Según relata Andrés García Lecue, este cambio se ejecutó con absoluta opacidad y sin consulta previa con los socios afectados. Se enteraron al ir a renovar su abono para esta temporada: “Nos dijeron que nos iban a cambiar pero no sabíamos exactamente a dónde; no sabíamos si íbamos a estar en fila cero, a mitad o en lo más alto”, lamenta.
El motivo de este desalojo responde, según los afectados, al afán por incrementar el aforo. En el espacio que ocupaban ellos la temproada pasada en Tribuna Norte, el club ha instalado andamios con asientos para reubicar a los miembros de las categorías inferiores. “Lo han hecho para meter a más gente”, lamenta García Lecue, cuestionando “a qué coste y a qué precio” se ha llevado a cabo esta reorganización que ha dejado al colectivo PMR sin visibilidad del terreno de juego.
“Pagamos más para no ver nada”
Cabe recordar que esta vuelta a la máxima categoría del Racing ha traído consigo el incremento del precio de sus abonos, algo que Andrés considera “lógico”, pero algo no tan comprensible: la eliminación de la gratuidad para sus acompañantes obligatorios, que ahora deben abonar la mitad de un pase regular. “Nosotros cumplimos con nuestra parte pagando más, pero el club no está cumpliendo con la suya”, añade Andrés, quien señala que, ante la situación actual, la inmensa mayoría de los afectados “preferiría volver sin pensarlo a la ubicación anterior de la Tribuna Norte”.
La situación queda retratada en las imágenes del primer encuentro liguero, donde se aprecia una hilera ininterrumpida de espaldas de aficionados que imposibilita cualquier seguimiento del balón desde una silla de ruedas.
Baños insalubres
De otro lado, las imágenes de los aseos habilitados en Los Campos de Sport muestran un panorama desolador: el suelo de los cubículos PMR aparece totalmente anegado por aguas sucias estancadas y desperdicios de papel higiénico flotando, un escenario de extrema insalubridad que imposibilita su utilización. Para un usuario de silla de ruedas, maniobrar en un habitáculo inundado es impracticable, al tener que impulsar las ruedas con las manos en contacto directo con el agua contaminada.
Como “parche provisional”, el Racing ha instalado aseos portátiles de obra junto a la zona adaptada. Al mismo tiempo, los afectados denuncian un “baile de la pelota” institucional entre el Ayuntamiento de Santander, propietario del estadio, y el Racing sobre quién debe asumir la financiación de estas reformas urgentes.
“El Ayuntamiento nos dice que la obligación de reorganizarnos y cumplir la normativa recae íntegramente sobre el club, pero nos queda la duda de quién tiene realmente la razón”, señala García Lecue con resignación.
Desde el colectivo lamentan también el silencio de la Fundación del Racing, entidad que no ha intervenido en este conflicto. ElDiario.es se ha puesto en contacto con la institución y, pese a su razón social vinculada a la Responsabilidad Social Corporativa y proclamar en su página web que su labor es “poner el fútbol y el deporte al servicio de la sociedad cántabra para construir una comunidad más justa, inclusiva, igualitaria y solidaria” se han limitado a responder que este asunto es “un tema del club”.
El único compromiso resuelto es, según el colectivo PMR, el relativo al aparcamiento adaptado del estadio. Ante el fraude sistemático de personas que utilizan tarjetas de familiares de PMR, obligando a los verdaderos beneficiarios a llegar con dos horas y media de antelación para encontrar un sitio libre, el club se ha comprometido a vallar plazas y dotar a los abonados de acreditaciones especiales vinculadas a la matrícula de sus vehículos. “Creemos que esto sí va a ser eficaz”, aventura García Lecue.
La vía legal y el reglamento de la UEFA
Entre tanto, Gisela Saiz, madre de otro de los socios afectados, ha formalizado una denuncia administrativa ante el Departamento Legal de LALIGA, advirtiendo de que, si no se subsanan las deficiencias, el caso se elevará a la Dirección General de Consumo del Gobierno de Cantabria y a la Oficina de Atención a la Discapacidad (OADIS) del Ministerio de Derechos Sociales.
La denuncia se fundamenta en el propio Reglamento General de LALIGA (Libro X - Infraestructuras y Estadios) que exige que los clubes de fútbol profesional mantengan sus estadios adaptados tecnológicamente y con instalaciones que garanticen la comodidad de los espectadores. Específicamente, LALIGA vigila y sanciona el incumplimiento de los planes de evacuación, seguridad y confort en los que “las plazas PMR deben estar debidamente acondicionadas y protegidas frente a riesgos ambientales y de visibilidad”.
Por otro lado, el Código Técnico de la Edificación (CTE - Documento Básico SUA) obliga a que las plazas reservadas dispongan de una visibilidad idónea y prohíbe de forma expresa que los elementos estructurales o el público impidan la visión. Asimismo, exige aseos accesibles debidamente dimensionados y aislados del uso masivo general.
A nivel internacional, la propia guía de accesibilidad de la UEFA contempla que la ubicación reservada para personas en silla de ruedas en recintos de alta competición debe diseñarse de modo que su línea de visión sobrepase la altura del público de pie situado delante, garantizando que una persona con movilidad reducida goce de la misma experiencia e isóptica de juego que el resto de los aficionados.
“Somos un grupo de unas 20 o 25 personas, un colectivo minoritario, y parece que por eso piensan que nos pueden poner en cualquier rincón esperando que no protestemos”, concluye Andrés García Lecue. Pero este colectivo de socios con movilidad reducida del Racing ha dejado claro que está dispuesto a persistir en su batalla hasta que El Sardinero sea un estadio verdaderamente accesible y libre de discriminación.