Cohorte pone los datos de más de 50.000 voluntarios cántabros a disposición de una farmacéutica estadounidense para investigaciones genómicas
El proyecto Cohorte Cantabria, una iniciativa para analizar la salud de más de 50.000 voluntarios cántabros, también ha sucumbido a la colaboración público-privada que defiende el Gobierno del PP en Cantabria en el ámbito de la sanidad. Tras la polémica privatización de servicios sanitarios durante 16 años prorrogables a 20 con el hospital privado Santa Clotilde por 256 millones de euros, el consejero de Salud, César Pascual (PP), anuncia ahora un acuerdo de Cohorte con la empresa estadounidense Regeneron Pharmaceuticals ubicada en Boston (Massachusetts), “responsable del mayor banco genómico del mundo occidental”. “Alcanzar 50.000 voluntarios no era el objetivo ni el final del proyecto. En realidad es el comienzo”, ha declarado Pascual.
El acuerdo, que se firmará en las próximas semanas, supone que Cohorte pone los datos sanitarios y sociodemográficos de los voluntarios cántabros a disposición de este laboratorio farmaceútico de Estados Unidos. Pascual ha precisado que “no es un acuerdo económico, sino de colaboración” y que “cada una de las partes corre con sus gastos”. En este sentido, ha puesto como ejemplo que enviar las muestras hasta la empresa con sede en Estados Unidos tiene un coste elevado que pagará Cohorte Cantabria. “No se pueden enviar por Amazon”, ha ironizado ante los medios de comunicación convocados para dar a conocer la noticia.
Por lo demás, no se han desvelado los aspectos concretos de la colaboración más allá de que el proyecto Cohorte va a entrar en una “segunda fase” en la que van a adquirir protagonismo las investigaciones vinculadas a la genómica de las muestras extraídas y que Cantabria obtendrá en un futuro —dado que los resultados serán a largo plazo— una información genómica de “primer nivel” para avanzar en el estudio de algunas enfermedades raras. En paralelo, se ha anunciado que a partir de abril se iniciará una fase de seguimiento de los voluntarios.
El director de Cohorte Cantabria, Javier Crespo, ha puesto como ejemplo que este futuro estudio permitirá conocer “si un diabético que tiene un determinado perfil genético, tiene un riesgo mayor o menor de desarrollar una insuficiencia renal o una ceguera”. A la vez, ha reconocido que muchos datos pertenecerán exclusivamente al ámbito de la investigación y tendrán que pasar muchos años antes de que tenga una repercusión clínica.
Crespo ha explicado que la combinación de esas más de 1.500 variables de datos de salud, pero también geográficos, demográficos e incluso catastrales, con un análisis “de máxima finura” molecular, va a permitir comprender con mayor profundidad por qué algunas personas desarrollan determinadas enfermedades, cómo evoluciona el riesgo a lo largo del tiempo y qué factores biológicos influyen en esa evolución, entre otros aspectos.
Crespo ha considerado prioritario poner en marcha las investigaciones ligadas a la genómica para, con los miles de datos que se van a reunir, establecer perfiles de riesgo en la población cántabra para que la medicina se adelante a la enfermedad y se transforme en una “medicina de prevención”. Con unas tecnologías que, según el consejero de Salud y los responsables científicos del proyecto, ahora mismo son “inalcanzables” de otra forma. “Cantabria no está capacitada para hacer esos estudios”, ha dicho Marcos López Hoyos, director del Instituto de Investigación Sanitaria de Valdecilla (IDIVAL), porque “van a ser cientos de miles de datos por cada voluntario y para manejar eso necesitas gente con el conocimiento que ayude en esa colaboración científica”, ha subrayado.
Viaje a Estados Unidos
En marzo del año pasado, el consejero de Salud y otros tres directivos sanitarios estuvieron seis días en Estados Unidos para establecer colaboraciones internacionales con el proyecto Cohorte. Un viaje que no se anunció y del que solo se informó días más tarde desde el Gobierno con una nota de prensa huérfana de imágenes gráficas. No se difundió ni una sola fotografía de las reuniones que mantuvieron al otro lado del Atlántico. Tampoco de los resultados de la misión.
La delegación estuvo integrada por el consejero de Salud, César Pascual; el director científico del Instituto de Investigación Marqués de Valdecilla (IDIVAL) y jefe del Servicio de Inmunología del Hospital Universitario Marqués de Valdecilla, Marcos López Hoyos; el jefe del Servicio de Cardiología de Valdecilla, José María Fernández de la Torre; y el director de Gestión de IDIVAL y coordinador de la serie de visitas, Galo Peralta.
La agenda incluyó reuniones en centros de referencia internacional como el MedStar National Center for Human Factors in Healthcare y el MedStar Washington Hospital Center en Washington D.C., así como al Massachusetts Institute of Technology (MIT), el Johnson & Johnson Innovation Center y el Mass General Hospital en Boston.
Coste del proyecto
César Pascual ha recordado que para lograr la viabilidad económica de Cohorte Cantabria, el Gobierno autonómico lo declaró proyecto estratégico y ha reconocido que en esta nueva fase es previsible que se vayan incrementando los gastos, con lo que se espera un aumento del presupuesto, que ahora está en medio millón de euros.
Cohorte Cantabria alcanza aproximadamente al 20% de los cántabros con edades entre 40 y 70 años, lo que es “algo poco frecuente”, y la convierte en “una de las cohortes poblacionales más completa y avanzada en Europa”, lo que ofrece, además, una “gran disponibilidad de datos” y “marca la diferencia”, según sus responsables. El director científico del proyecto ha aclarado que la inscripción de voluntarios, una vez superada la cifra de 50.000, está limitada y se centra sobre todo en zonas de la comunidad donde la representación poblacional es baja.
Los directores del proyecto y el consejero de Salud han señalado que es ya la cohorte “más importante del sur de Europa” y que el reto ahora es convertirlo en una herramienta para “atraer talento” a Cantabria y lograr formar un 'hub' [centro de operaciones] en el ámbito sanitario.
“Afán privatizador del PP”
Hace apenas un mes, los responsables del Instituto de Investigación Valdecilla (IDIVAL) y de Cohorte Cantabria comparecieron en rueda de prensa para recalcar que los datos de este proyecto de investigación biomédica, en el que participan más de 50.000 voluntarios, están “totalmente protegidos”. “No se vende, no se trafica, solo se colabora con investigadores e investigaciones”, señalaron entonces Marcos López Hoyos y Javier Crespo.
Estas declaraciones públicas se produjeron, según sus palabras, para zanjar lo que consideraron “especulaciones”, “falsedades” e “insidias” a raíz de unas declaraciones realizadas por el portavoz parlamentario del PRC, Pedro Hernando, después de la reunión mantenida unas horas antes por el Gobierno de Cantabria con la Federación Española de Empresas de Tecnología Sanitaria (Fenin). En este momento, los regionalistas denunciaron el “afán privatizador” del PP y rechazaron la “venta al mejor postor” del historial sanitario de los más de 50.000 cántabros inscritos en Cohorte.