La Mesa Nacional del Ajo alerta de la pérdida de competitividad del sector ante las importaciones de terceros países

La Mesa Nacional del Ajo ha celebrado Asamblea en la Casa de la Villa, en Portillo (Valladolid) para analizar la situación actual y perspectivas de la nueva campaña ha alertado de la pérdida de competitividad de las producciones españolas.

La preocupación que más han manifestado los asistentes es la pérdida de competitividad de la producción de ajo español que “se observa claramente durante las últimas cinco campañas, de 2021 a 2025, con un descenso continuo de la venta de ajo español en Europa (-17%) y fuera de Europa (-34%), mientras que, a su vez, durante estas mismas cinco campañas, las importaciones de la UE, de ajo de terceros países, crece año tras año hasta acumular un crecimiento del 122% en cinco años”, ha señalado la Mesa en un comunicado.

En 2025 destaca el notable crecimiento de las importaciones de la UE de ajo procedente de Egipto, que se ha convertido en el segundo principal abastecedor, con 19.555 toneladas, solo por detrás de China, con 74.076 toneladas, siendo en 2024 las importaciones de la UE para Egipto de 9.655 toneladas y para China de 54.679 toneladas.

Según el sector, las causas de la pérdida de competitividad de la producción europea son múltiples, entre las cuales se destaca el incremento de costes de producción ante la disminución de soluciones para el mantenimiento adecuado de la sanidad del cultivo del ajo, sin que exista una reciprocidad de exigencias a la producción procedente de terceros países. Esta situación se ve acentuada por la falta de comunicación al consumidor y distribución de las mayores exigencias a las que se somete la producción europea, justificando un precio mayor del ajo europeo respecto al de terceros países, ya que es el que más garantías sanitarias proporciona y dado que es un producto con bajo consumo per cápita (0,8 kg por persona y año) su incidencia en el coste de la cesta de la compra es irrelevante.

Desde la Mesa Nacional del Ajo se considera imprescindible que tanto la administración nacional como europea sea consciente de la necesidad de establecer, de forma urgente, medidas de apoyo y protección al cultivo del ajo para mejorar su competitividad y así poder mantener la mano de obra empleada y riqueza generada en el medio rural.

Durante la asamblea se analizó también la situación de las siembras a nivel nacional. Se prevé un ligero repunte de la siembra de ajo, estimándose una superficie sembrada de 24.404 hectáreas, lo que supone un ligero incremento de casi el 2 % respecto al año pasado, pero lejos de las 30.000 hectáreas de 2022. Otro aspecto a destacar es la previsión de un descenso del grado de aseguramiento, ya que esta campaña se ha asegurado un 4,6% menos de hectáreas pese al ligero incremento de la superficie de cultivo.

Por comunidades autónomas, Madrid, Castilla y León y Andalucía son las regiones que han registrado el mayor incremento de superficie sembrada, 49%, 8% y 6% respectivamente, mientras que Castilla-La Mancha permanece estable y en Extremadura se espera un ligero descenso de la superficie sembrada del 4%.

En cuanto a las perspectivas de la nueva cosecha, las previsiones son buenas en general, tanto en cantidad como en calidad en todas las zonas productoras. No obstante, se coincidió en señalar que la meteorología de los próximos días será determinante para la definir la calidad y el rendimiento final.