TOLEDO
El punto moruno, bordado tradicional de Caleruela que aspira a ser Bien de Interés Cultural
La Viceconsejería de Cultura y Deportes ha iniciado el expediente para declarar Bien de Interés Cultural el Bordado de Punto Moruno de Caleruela (Toledo), con la categoría de Bien Inmaterial. Una solicitud que realizó el propio ayuntamiento y que hoy inicia trámite con la publicación de una resolución en el Diario Oficial de Castilla-La Mancha (DOCM).
Se estudiará la documentación aportada sobre esta técnica que forma parte de los bordados denominados moriscos, y que es un buen ejemplo de la evolución que ha supuesto la fusión de diferentes corrientes y estilos. En el caso de Caleruela, dice la resolución, “la sociedad local ha logrado mantener a lo largo de los siglos esta importante manifestación de las artes textiles, que son enseña del patrimonio cultural de esta localidad toledana, con unas características propias arraigadas en el tiempo”.
Esta actividad posee unas hondas raíces históricas, haciéndose eco las propias fuentes de la implicación de todo el vecindario, sin excepción alguna, definiendo Caleruela como “pueblo de bordadoras y labranderas”, cuyas mujeres, desde edad temprana, han aprendido a manejar la aguja con arte y maestría, labor que se ha hecho famosa dentro y fuera de la provincia.
Se trata de “una herencia de incalculable valor artístico y cultural, que se transmite de forma oral de generación en generación y de manera transversal con una admirable dedicación” y supone “tanto para la mujer bordadora como para la sociedad portadora, un orgullo y un valor no solo patrimonial, sino también emocional al considerarse como algo propio y representativo, que merece, para su continuidad y salvaguarda, que sea declarado como Bien de Interés Cultural”, justifica el Gobierno castellanomanchego.
El Punto Moruno, según explica el propio ayuntamiento, pertenece a la clasificación de bordados moriscos, fusión de diferentes corrientes y estilos que el bordado hispano afianzaría a partir del siglo XVI. Este bordado comenzó a realizarse en épocas posteriores a la toma de Granada por los Reyes Católicos.
Es un bordado que sigue la técnica de hilos contados, empleándose el punto cruzado de espiga con revés de cuadros y corresponde a un diagrama exclusivo. Esta labor es a 'dos caras', es decir, no tiene derecho ni revés y originariamente se realizaba en telas muy finas. Habitualmente, se trata de bordados monocromos y, ocasionalmente, en combinación binaria.
Los colores más frecuentes son el negro, el rojo, el carmín y el verde. Conserva elementos de inspiración gótica junto con motivos de influencia renacentista, propios de la decoración de crestería. Actualmente, mantiene la misma esencia que desde sus orígenes, siendo el lienzo casero más fino, manteniendo la hebra de seda. La organización de las formas ornamentales se presenta siempre en forma de cenefa, modalidad que ya se hacía en España en otros bordados de tradición más antigua.
De ascendencia hispanomusulmana, persiste en el siglo XXI
Este tipo de bordado, de ascendencia hispanomusulmana, se ha mantenido vivo como acervo cultural y patrimonial de Caleruela, donde ha tenido una evolución lógica a través del tiempo, incorporando nuevos materiales, tanto en los tejidos utilizados como en el tipo de hebra de la bordadura. De este modo, de las piezas antiguas de tejidos más recios, se ha pasado a emplear hilos de algodón mercerizado para bordar, convirtiéndose en bordados más ligeros y menos macizados al llegar el siglo XX.
Ahora acaba de abrirse un período de información pública, a fin de que todos cuantos tengan interés en el asunto puedan examinar el expediente y alegar lo que consideren oportuno, durante el plazo de un mes.
Esta técnica a “hilos contados” de raigambre hispanomusulmana se ha perpetuado en Caleruela a través de los siglos, sin haber entrado en la comercialización masiva que tendrán a comienzos del siglo XX los bordados toledanos. De esta labor queda constancia en muestras conservadas en diversos museos e instituciones españolas, donde se conservan piezas de este bordado propio de Caleruela datadas entre los siglos XV y XVI.
Los motivos en este bordado suelen ser pequeñas almenillas, el acicate y elementos geométricos de estilo musulmán o mudéjar, incorporando elementos góticos de carácter hispano, como crucetas cuadrifoliadas formando celosías, rombos, arquerías mitradas en crestería de influencia renaciente... lo que atestigua el carácter morisco de este bordado, su antigüedad y evolución.
Es pues una labor nacida en Caleruela que sólo las maestras artesanas, mujeres bordadoras de este pueblo la saben ejecutar, haciéndolo con verdadero primor. “Dada su dificultad y la época que vivimos, podemos considerar este bordado y esta técnica como una joya artística que no debemos dejar extinguirse, dado que es una de las señas de identidad de nuestro pueblo y de prestigio dentro de los bordados de la escuela toledana”, subraya el ayuntamiento.