Andrés Gómez Mora. In memoriam
Conocí a Andrés hace ya algunos años, en mi etapa como director general de producción agropecuaria, entre 2008 y 2011. Desde el principio, Andrés se convirtió para mí, en un referente del sector del aceite de oliva de Castilla-La Mancha. Era presidente de la Cooperativa Nuestra Señora de la Antigua, de Mora, su pueblo, además de presidente de la Denominación de Origen de Aceite Montes de Toledo, y de la, entonces, Caja Rural de Toledo.
Coincidimos en muchas ocasiones, y aprendí mucho de su sabiduría del campo, y del aceite en particular, pero, sobre todo, de la vida. Yo era un joven director general, y Andrés siempre estuvo atento a que las cosas me salieran bien, y a que el resultado de las decisiones que tomábamos fuera positivo para los agricultores de Castilla-La Mancha.
Su triste pérdida, trae estos días a mi memoria, la visita del comisario de Agricultura de entonces, Dacian Ciolos, en 2010, a la cooperativa de Mora. El director de gabinete de la ministra, Elena Espinosa, amigo de algunas batallas, me pidió que buscara un sitio cerca de Madrid que pudiera visitar el comisario. Pensé en Andrés, en su cooperativa, en la importancia de Mora en el aceite de oliva, y en el panel de cata permanente que hay en la empresa. Andrés se volcó en la organización de la visita, bajo una nevada intensa, que todos los presentes aquel dia, recordamos. El comisario estuvo acompañado por José María Barreda y por la ministra de Agricultura. Fue un éxito. Y lo fue gracias a Andrés, con el que, por entonces, empecé a trabar una amistad que ha perdurado hasta el final de sus días.
Los años de consejero, Andrés seguía siendo un referente del sector. Siempre estaba cuando lo necesitaba. Y, como el bien sabía, siempre, de director y, después, de consejero, nunca me perdía los premios de la Denominación de Origen (DO) Montes de Toledo. Sentía mucho orgullo de la defensa de Andres de la condición monovarietal de la DO; en la que los aceites solo pueden ser elaborados a partir de la variedad más representativa de nuestra tierra, la cornicabra. Era un defensor de los productos de nuestra tierra y trasladó a la Denominación de Origen su ilusión y compromiso con Castilla-La Mancha.
Hoy, Andrés ya no está entre nosotros, pero su legado continúa a través de personas como Gregorio Gómez, que preside, ahora, la DO Montes de Toledo, y tantos compañeros de viaje de una vida extraordinariamente plena.
A Andrés, que llegó hasta el final, subido en su tractor, le recordamos hoy con el cariño y el reconocimiento que solo se puede tener a las personas que, parafraseando a Machado, son, en el buen sentido de la palabra, buenos.
Descansa en paz, amigo. Un abrazo muy fuerte.