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Con qué sanidad hemos enfrentado al coronavirus en Castilla-La Mancha

Aplauso sanitario en Toledo

Clorinda Tejada y José Luis García Gascón. Militantes de Podemos Castilla-La Mancha

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La crisis del coronavirus ha golpeado con mucha fuerza nuestra Comunidad Autónoma. Nuestro sistema sanitario castellanomanchego ha llegado al punto de colapso y el personal de sanidad ha quedado desatendido y desamparado.

Tal como ha denunciado recientemente Podemos Castilla-La Mancha, el sistema público de salud ha sufrido recortes y privatizaciones bajo el gobierno del PP de Cospedal. Aunque revertidos en parte la legislatura pasada, gracias sobre todo a la movilización ciudadana y la presión de Podemos –fruto del acuerdo de investidura, la acción legislativa y las respectivas negociaciones presupuestarias–, la situación de nuestro sistema sanitario está siendo empeorada este primer año de mayoría absoluta de Page. La sanidad privada, además, no ha servido de ningún modo para enfrentar esta emergencia.

La escasa capacidad de reacción, la falta de coordinación y el nulo apoyo al personal sanitario, cuyo trabajo ha sido incluso cuestionado en pleno pico de la epidemia, son errores y responsabilidad del Gobierno autonómico y en especial de Page.

La situación de la COVID-19 y la gestión sanitaria de la epidemia por el ejecutivo de García-Page en Castilla-La Mancha

Los datos de las últimas semanas son escalofriantes. Castilla-La Mancha se mantiene en un triste tercer lugar tras Cataluña y Madrid, a pesar de ser la novena Comunidad Autónoma por población. A día 26 de abril se han notificado un total de 18.995 casos confirmados por COVID-19, 8.417 pacientes que han precisado hospitalización, 565 ingreso en la uci y 2.330 defunciones. En el dato de la incidencia acumulada (IA) en los últimos 14 días, que equivale al número de nuevos casos confirmados en ese periodo, el 21 de abril hemos llegado a tener el dato más más alto de España con 293, 58 nuevos casos por 100,000 habitantes.

Sin embargo, apenas se han realizado análisis desde el Gobierno de Castilla-La Mancha acerca de estos datos. La información que se difunde está más centrada en una comunicación de corte propagandístico basada en anuncios y fotos, más que en un objetivo de evaluación, mejora continua y aprendizaje de los errores. En cuanto a transparencia, el Gobierno central de coalición ha sido toda una referencia, y el autonómico lo contrario. Sirva como ejemplo que nuestra Comunidad es una de las únicas cuatro que no ha enviado los datos acumulados de ingresos en uci, hasta el 14 de abril.

La información disponible debe necesariamente ser difundida y ampliada. Es necesario desglosar públicamente el número de defunciones y positivos. Establecer los porcentajes con relación a la población total, por sexo, grupos de edad y distribución geográfica, especificando además si se trata de residencias u hospitales y en cuáles en concreto. Solamente de esta manera sería posible analizar las causas de la elevada incidencia de la COVID-19 en nuestra comunidad y trazar así planes de intervención adecuados.

Un sistema público sanitario no recuperado: ¿con qué no hemos podido contar como consecuencia de recortes y privatizaciones?

Es imprescindible recordar el resultado del ataque al sistema sanitario del PP de Cospedal en Castilla-La Mancha, en el mismo sentido que el PP llevó a cabo también en el resto de España. Entre 2010 y 2015 en nuestra Comunidad Autónoma se cerraron 668 camas y se redujo en 2.781 el personal sanitario. Este déficit de atención supuso un incremento en las listas de espera.

Se produjeron recortes en infraestructuras e inversiones que congelaron la ampliación de hospitales como el de Albacete y Guadalajara y la paralización de la construcción de los nuevos hospitales proyectados como el de Cuenca, Puertollano y Toledo. Este último, por ejemplo, aunque ya concluido, no ha podido utilizarse en esta crisis por falta de equipamiento. Además, estas políticas austericidas también afectaron a la cantidad de recursos terapéuticos en nuestros centros sanitarios como los respiradores, tan necesarios en esta emergencia.

La pasada legislatura, a partir de 2015, se recuperaron algunos de los servicios gracias fundamentalmente a las plataformas en defensa de la sanidad pública y la presión de Podemos en las instituciones regionales. El déficit presupuestario condicionó una mayor recuperación, se volvieron a abrir camas y se contrató personal -se cubrieron bajas y vacaciones- con variaciones importantes entre áreas de salud. También se potenció la Atención Primaria. Sin embargo, no logramos fortalecer los servicios de Salud Pública que ahora con el Coronavirus han sido uno de los principales factores limitantes.

En esta legislatura de mayoría absoluta del PSOE de Page, las evidencias con las que contamos muestran que se ha producido un incremento en las listas de espera. Arrastramos un importante déficit: el presupuesto sanitario per cápita en 2019 fue de 1.375 euros, lo que supone 100 euros menos que en regiones como Castilla y León, o 300 menos que en País Vasco.

Se cuenta con menos de 2 médicos especialistas por cada 1000 habitantes (1,88), y en cuanto al número total de camas, se calcula que hay 2,78 por cada mil habitantes, en contraste con otras regiones como Cataluña en la que hay 4,16 o en Aragón, donde hay 4,02 camas por cada mil habitantes.

Según el XVI Informe de la Federación de Asociaciones para la Defensa de la Sanidad Pública de agosto de 2019, que trata la calidad de los servicios sanitarios de cada una de las 17 comunidades autónomas, Castilla-La Mancha lleva desde 2016 situándose en la sexta posición. El resultado de la gestión del gobierno del PP, después de haber llegado a ocupar el tercer puesto (2010), nos arrastró a obtener entre el 2012 y el 2015 los más deficientes y peores servicios sanitarios ocupando los puestos 9, 13, 10 y 13 respectivamente.

Propuestas para enfrentar el fin de esta primera emergencia y prepararnos bien para futuros desafíos sanitarios

Existen distintas propuestas progresistas que podrían mejorar sustancialmente la gestión en el final de esta primera emergencia, la asistencia sanitaria para las enfermedades que han quedado sin tratar durante la crisis, agudizándose, y abordar de mejor modo la próxima oleada de COVID-19 o cualquier otra amenaza sanitaria. Complementamos con ellas la batería de medidas que Podemos Castilla-La Mancha propuso el pasado 7 de abril en un comunicado en pleno pico de la emergencia.

Primero y como rectificación urgente, el Gobierno autonómico debe actuar con lealtad y unidad de acción con el Gobierno central de coalición. García-Page ha culpado o presionado en distintas ocasiones al Gobierno en esta crisis. Tememos que no sólo se trate de una forma de descargar responsabilidades propias, sino de que sus ambiciones personales por erosionar a Pedro Sánchez y a Podemos estén detrás de esta actitud irresponsable. Se acercaría con ello en su comportamiento al del PP-VOX en esta crisis.

Respecto a la recuperación de nuestro sistema público de salud, es prioritario no demorar más en que todos los servicios privatizados –transporte sanitario, laboratorios o hemodiálisis-, pasen a tener gestión pública directa. Se deben concluir con premura las construcciones y reformas de las infraestructuras pendientes y llevar a cabo la suficiente ampliación en número de camas y plantillas de personal sanitario y sociosanitario. Así mismo es necesario ampliar la financiación en investigación (I+D+I) y en salud pública.

Además de ampliar la capacidad de las UCI es necesario también reforzar la Atención Primaria. Es prioritario resolver el colapso de los teléfonos de los centros de salud debido a la suspensión de la cita previa por internet y al seguimiento que se realiza de los casos con COVID-19. El personal de medicina comunitaria tiene un efecto fundamental de dique de contención de la epidemia. Su labor es esencial para gestionar la desescalada y evitar la segunda oleada gracias a la prevención de los contagios y la gestión de las personas enfermas en primeras etapas.

Es fundamental, como se ha señalado, una mayor transparencia en la información a la ciudadanía, cuidando su contenido. También la existencia de canales claros para la participación ciudadana e información del personal sanitario en sus respectivos centros y en la dirección autonómica de la crisis. Esto requiere en primer lugar el reconocimiento a su labor en esta crisis; justo en las antípodas de las acusaciones que Page ha lanzado contra el personal sanitario, el educativo y las personas desempleadas.

Las trabajadoras y trabajadores sanitarios han demostrado capacidad de autoorganización, solidaridad, versatilidad, voluntad de formación para brindar la mejor atención posible y, en definitiva, su profunda humanidad. El pueblo en su conjunto de forma mayoritaria también ha demostrado responsabilidad, organización y acción solidaria. La próxima entrada en vigor de la Ley de Participación en junio, impulsada por Podemos la anterior legislatura, va a reforzar iniciativas populares y de profesionales de lo público desde abajo especialmente importantes en emergencias como esta.

Una encrucijada humana: posicionarnos en el lado correcto de la historia en Castilla-La Mancha

Esta crisis sanitaria de nivel planetario nos recuerda lo frágiles que somos individualmente y el valor de los cuidados: una aportación feminista que pone la vida en el centro. El objetivo principal debe ser la construcción y refuerzo del sistema de cuidados que sostiene la vida misma a nivel ecológico y humano.

Poner la vida en el centro y proteger derechos socioeconómicos eran misiones de la Ley de Garantías que Podemos aprobó desde el Gobierno de Castilla-La Mancha la anterior legislatura y García-Page no quiso enviar a las Cortes, aunque ahora solicite el Ingreso Mínimo al gobierno central. Y es el empeño del gobierno de coalición progresista, liderado en este campo por el Vicepresidente Pablo Iglesias, el que ha aprobado una batería de medidas en el marco del llamado Escudo Social como respuesta a esta crisis. Medidas que pronto serán complementadas con la próxima aprobación del Ingreso Mínimo Vital.

Si algo hemos aprendido en esta crisis es que los recortes de servicios públicos siempre alcanzan y afectan a todas las personas, pero especialmente a las clases populares que dependemos directamente de ellos. Las decisiones políticas que se tomen hoy definirán el futuro de las próximas generaciones, así que es imperativo que las políticas neoliberales estén tan lejos de nuestras vidas como hoy deseamos que esté la COVID-19. Para ello no cabe otra receta que la del fortalecimiento y la adecuada financiación de la Sanidad Pública y del resto de servicios públicos.

Le pedimos hoy desde aquí a García-Page que reflexione, rectifique desde la responsabilidad que se le atribuye y que se sume en esta crisis a poner en el centro la vida de las familias castellanomanchegas abandonando su sistema de externalizaciones privadas y redes clientelares. Debe buscar el consenso y trabajo conjunto, teniendo en cuenta a las personas que brindan los servicios públicos, a todas las instituciones, organizaciones políticas y sociales.

La experiencia de los últimos años y el gobierno estatal de coalición demuestran que la única garantía para lograrlo y para situar estas prioridades en primera línea es la vuelta de Podemos Castilla-La Mancha a nuestras instituciones como alternativa progresista.

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27 de abril de 2020 - 10:38 h

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