Alfonso Guerra duda de si el PSOE actual apoyaría la Constitución del 78: “No estoy seguro de si votaría a favor”
“Fíjense hoy hacer eso”. Con esa ironía se ha referido el exvicepresidente de Gobierno Alfonso Guerra al consenso que permitió aprobar la Constitución de 1978, antes de expresar sus dudas sobre si el PSOE actual votaría a favor del texto constitucional. Por su parte, el presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page ha sido igual de tajante: “Mi conclusión es que los líderes políticos de hoy no sabrían llevar un proceso como aquel”.
Así se han pronunciado los socialistas en un acto en Toledo para inaugurar la exposición 'La Transición en Castilla-La Mancha (1976-1983)', en el que también ha participado el que fuera ministro de Adolfo Suárez y de Leopoldo Calvo-Sotelo, en la UCD, para pasar después al PP, Rodolfo Martín Villa.
Un conversatorio que se ha caracterizado por la “añoranza” y el “orgullo” por el periodo de la Transición democrática española, que ha servido para repasar los años en los que se fraguó la democracia y en el que ha habido numerosas alusiones a que “la falta de entendimiento” que se da en la política actual haría imposible alcanzar acuerdos políticos como aquellos a los que se llegó hace medio siglo.
Esa “añoranza” era confesada por Martín Villa en el arranque del acto, porque considera que fue “una época en la que los españoles pusimos lo mejor de nuestras cualidades”. El expolítico considera que, en la sociedad española de finales del 75, “casi todo era moderno menos el régimen político”.
Por su parte, Alfonso Guerra comenzaba destacando que la Transición fue posible porque hombres y mujeres que tenían planteamientos “muy diferentes, pero muy diferentes”, decidieron “ponerse de acuerdo y redactar una Constitución entre todos” que de 350 diputados solo tuvo seis votos en contra.
Además ha citado al hoy rey emérito Juan Carlos. En opinión de Guerra, tuvo una posición determinante para que no continuara la dictadura. “Si el rey decide la continuación del franquismo, todo esto tiene otra historia. Y como nadie quiere hoy decirlo porque cazó a un elefante”, ha afirmado.
Ha reconocido sin embargo “grandes momentos de convulsión a la hora de construir”, y pese a aquello, dice que fue un proceso “sencillo”, donde hubo un diálogo tranquilo entre el PSOE y la UCD. “Hay que pensar que en solo una noche le dimos la vuelta a 25 artículos que se habían aprobado malamente, porque no tenían el consenso de la mayoría. Por tanto, yo no recuerdo un momento de dificultad”, ha afirmado, para referirse después al golpe de Estado del 23 de febrero de 1981, cuando “el Gobierno y el Parlamento fueron secuestrados por una banda de facinerosos”.
También ha subrayado que, de todos los partidos que participaron en el proceso de redacción de la Constitución, hoy solo queda uno, el PSOE, “y no estoy seguro de si ese partido ahora votaría a favor”.
Los líderes políticos actuales no sabrían llevar un proceso como el de la transición hoy en día
A continuación, ha tomado la palabra García-Page, quien también ha empleado una comparación entre el momento político actual y el que había hace 50 años. El presidente castellanomanchego ha llamado a la sociedad a “mirarse con orgullo” en el espejo de la Transición, señalando que él utiliza esa referencia para medir la salud del sistema democrático “por lo cerca o lejos que está este momento” con respecto al de aquel. “Mi conclusión es que los líderes políticos actuales no sabrían llevar un proceso como aquel hoy en día”, ha aseverado.
Además, el presidente castellanomanchego ha ensalzado a los líderes políticos que protagonizaron ese momento, de los que ha dicho que sin su “materia prima”, “altura de miras” o “capacidad personal”, todo el proceso hacia la democracia al salir de una dictadura, “no hubiera sido posible”, y que quienes afirman que personas como Santiago Carrillo, Felipe González o Manuel Fraga son grandes personalidades solo porque “tuvieron la suerte de estar en ese momento”, son aquellos “que han querido tumbar el régimen del 78 o les tienen envidia” o porque “les hubiera gustado protagonizar y respirar ese honor”.
El futuro de la Constitución del 78
En su intervención final, Guerra ha afirmado que, a pesar de que la Constitución va a cumplir 50 años en 2028, sigue siendo “seria, moderna e importante”, aunque ha reconocido que sí cambiaría algún aspecto de la misma.
“La más importante”, ha explicado, es incluir una cláusula de intangibilidad que “sí tienen” todas las constituciones democráticas. “Sin esta cláusula se puede cambiar desde el artículo 1 al 169”, algo de lo que ha culpado a “una ingenuidad” en el momento de elaboración“ y ha rematado su intervención asegurando que. Con una cláusula de intangibilidad, ”el problema que hemos tenido“ en Catalunya ”no hubiera existido“.
Por su parte, Martín Villa ha asegurado que en la política española actual “se prefiere jugar a ser nietos de una guerra civil”, cuando, en su opinión, “hay que ser hijos de la Constitución”.
El exministro se ha referido a la crisis migratoria de Ceuta. Cree que si la hubieran afrontado los grandes partidos que vivieron la Transición “el presidente del Gobierno hubiera llamado al jefe de la oposición para hablar del tema”, en alusión a Pedro Sánchez y Alberto Núñez Feijóo, protagonistas del momento actual.
Otra cosa que ha criticado es que hace medio siglo no se hubiera dado publicidad “a los escritos de los sistemas de información”, lo que a su juicio es “desnudar uno de los poderes” del Estado. “¿Cómo se van a fiar de nosotros el resto de las CNI que haya por ahí?”, se ha planteado.
El último turno de palabra ha sido para García-Page, que ha asegurado que se le hace “casi imposible imaginar” la celebración del 50 aniversario de la Constitución “con la realidad política actual”. “Se hablaría mucho más de los cambios y de quien no la apoya que de celebrar los 50 años”.