El Ayuntamiento de la localidad de Campillo de Ranas, de 150 habitantes y ubicado en la Sierra Norte de Guadalajara, se ha visto obligado a cerrar temporalmente sus puertas al público ante la ausencia total de personal administrativo, una situación que les puede llevar a la “parálisis” completa de la actividad municipal y que, según denuncia su alcalde, Francisco Maroto, evidencia “la fragilidad estructural de los municipios rurales”.
El Consistorio se encuentra actualmente sin secretario municipal ni auxiliar administrativo, después de que el secretario haya renunciado al puesto por motivos personales y de que la plaza de auxiliar quedara vacante tras finalizar un contrato temporal. Esta doble ausencia impide prestar servicios básicos a los vecinos y obliga al cierre del Ayuntamiento hasta que se incorporen los mínimos recursos humanos necesarios.
“Nos vemos abocados al cierre porque no hay absolutamente nadie que pueda atender el Ayuntamiento. Es una situación límite”, ha explicado Maroto en declaraciones a Europa Press, en las que lamenta que trámites esenciales como licencias de obra, empadronamientos, registro civil, pagos a proveedores o la gestión de subvenciones queden completamente bloqueados.
El alcalde ha subrayado que la Corporación municipal ha intentado revertir esta situación “a la mayor brevedad posible”, aunque ha reconocido que la solución depende de otras administraciones. “Siempre estamos supeditados a la Junta y a la Diputación, que son quienes tienen la competencia para dar una respuesta, y la realidad es que los plazos son desesperadamente lentos”, ha criticado.
Maroto ha denunciado además la vulnerabilidad de los municipios pequeños frente a la falta de personal cualificado y la alta rotación de secretarios. “En seis legislaturas he tenido siete secretarios. Los pueblos pequeños somos un trampolín: cuando se forman, se van a destinos más atractivos y nos quedamos desamparados”, ha afirmado.
Un alcalde que está convencido de que el cierre del Ayuntamiento tendrá consecuencias económicas y sociales para el municipio, al paralizarse pagos, justificaciones de subvenciones y procedimientos administrativos clave. “No solo es un problema burocrático; es un perjuicio directo para los vecinos y para la economía local”, ha advertido tras reprochar también la falta de información y previsión por parte de las administraciones superiores.
El último secretario que tuvo el Ayuntamiento de Campillo de Ranas y otros consistorios que también se han visto afectados por su reciente marcha ha sido el que fuera alcalde de Fontanar, Víctor San Vidal, juzgado y condenado por malversación cuando todavía era regidor de este consistorio, así como a la inhabilitación para ejercer empleo o cargo público durante varios años.
No obstante, desde el Ayuntamiento han pedido comprensión a los vecinos y han asegurado que se les mantendrá informados de cualquier novedad, mientras reclaman una solución urgente a un problema que consideran “estructural” y común a buena parte del medio rural. “Lo único que pedimos es agilidad: que cuando un ayuntamiento se queda sin secretario no tenga que esperar meses para poder funcionar”, ha concluido Maroto.