CUENCA

Paula Usero, una actriz dándolo todo por nueve colonias felinas en la España vaciada: “Los gatos merecen un futuro”

Con poco más de 200 habitantes, el municipio de Las Majadas se ha convertido en todo un referente del Parque Natural de la Serranía de Cuenca, pese a encontrarse en una ‘zona roja’ de despoblación, en plena España vaciada. Destaca principalmente por su impresionante entorno natural y geológico. Su principal atractivo son 'Los Callejones', un espectacular paraje de formaciones rocosas calizas esculpidas por la erosión, junto con su arquitectura tradicional serrana y densos pinares

Pero hay otro tipo de iniciativas, de las que adolecen muchos pueblos pequeños, relacionada con el mundo animal y que también está convirtiéndose en referente: la Asociación Felina Las Majadas. Es un colectivo sin ánimo de lucro que gestiona un total de nueve colonias felinas y que se dedica al cuidado, alimentación, castración y vacunación de gatos callejeros, a menudo impulsando campañas de ayuda o micromecenazgo para sostener sus labores veterinarias.

Lo más significativo de esta asociación de Las Majadas es que la ha puesto en marcha la actriz Paula Usero. Muy activa en teatro, cine y televisión, es conocida principalmente por interpretar el papel de Luisita en la serie ‘Amar es para siempre’ y también por su papel en la película ‘La boda de Rosa’, de Icíar Bollaín.

La actriz es valenciana y reside en Madrid, pero Las Majadas es el pueblo natal de su padre, y lo considera como propio. Hace tiempo que se ha convertido en impulsora y defensora de esta iniciativa. Lo hace a través de sus redes sociales, donde explica los procedimientos para gestionar las colonias con un carácter muy divulgativo y cercano a la gente.

El método que utiliza es el conocido como CER, que consiste en 'Capturar, Esterilizar y Retornar', para evitar la reproducción incontrolada de los gatos callejeros y mantenerlos así en sus colonias en perfectas condiciones de salubridad y bienestar animal.

Este método es el modelo ético obligatorio que ampara la Ley de Bienestar Animal de 2023, y es obligado en España para gestionar colonias felinas. En principio, son los ayuntamientos los que están obligados de gestionar estas colonias y aplicar el CER, pero también pueden hacerlo las asociaciones acreditadas y autorizadas.

“Durante años he visto a los gatos vivir en la calle, alimentarse con lo que les daban los vecinos y he visto nacer a cientos de gatitos sin un hogar, condenados a una muerte prematura por falta de cuidados y de servicio veterinario. Su esperanza de vida en la calle es de siete años como mucho. Como sucede en muchos pueblos, hay una tasa de abandono y de maltrato animal muy alta y muchos ayuntamientos no pueden hacerse cargo”, explica Paula a este medio.

En el caso de Las Majadas, explica que la Corporación local es muy pequeña y no dispone de recursos, ni económicos ni de servicios adecuados, para habilitar colonias felinas. Y aunque existen ayudas públicas, ella decidió tomar la iniciativa: el pasado mes de diciembre creó ella misma la mencionada asociación para que todos esos gatos y gatas tuvieran “un futuro”. Actualmente, hay 70 censados en las citadas nueve colonias.

En un principio corrió con los gastos de todo. Y no fue poco: hacen falta alimentos, jaulas, transportines, servicios veterinarios y medicinas. Pero pronto se dio cuenta de que no era viable. “Era muchísimo dinero”. Y por ello decidió organizó una campaña de micromecenazgo en GoFundMe.

La gente empezó a apoyarla con donaciones, lo que le permitió a ella y a otras compañeras voluntarias que empezaron a ayudarla, iniciar los procesos de captura, castración, desparasitación, comida, transporte y gasolina. Incluso los propios trámites para dar de alta la asociación son muy costosos, por lo que “toda aportación, sea la que sea, es bienvenida”.

Paula Usero va a Las Majadas siempre que puede, se organiza el tiempo para poder revisar el estado de las colonias y de los gatos, así como para gestionar los viajes que tenga que realizar, pero también las voluntarias que la ayudan se encargan de supervisar que los animales estén en buenas condiciones, al menos en el refugio que la Asociación ha habilitado en un pequeño terreno del pueblo.    

Muchos ayuntamientos no disponen de recursos, tampoco tienen la culpa

“Nos estamos haciendo cargo de una situación que no nos corresponde en absoluto, pero que es que si no la hacemos nosotras, no se haría”. Defiende la Ley de Bienestar Animal pero cree que hay “muy poco control sobre su efectividad”. Pero tampoco consideraría justo que se multara a determinados ayuntamientos por no ponerla en práctica, ya que en muchos casos “no disponen de recursos, no tienen la culpa”.

Por eso, lo único que pide son “facilidades”. “Solo queremos respeto hacia lo que estamos construyendo y hacia los gatos del pueblo, que no tienen culpa de nada. Queremos apoyo vecinal, que lo tenemos, pero nos gustaría que fuera más amplio. Que nos permitan crecer. Colocar puntos estratégicos de alimento para que no lo hagan siempre en la calle, porque a veces todo resulta demasiado complicado”.     

Lo dice porque pese a la gestión de las colonias y al trabajo que realizan ella y sus compañeras, al final “no dejan de ser gatos que viven en la calle, que son alimentados en las puertas de las viviendas”. ¿Qué es lo que ha cambiado? Sobre todo el control poblacional mediante la castración de más de 40 ejemplares y eso, con “muchísimo esfuerzo”. “Es realmente muy difícil capturar a gatos con cero experiencia”, señala.

“Ahora es época de cría y hay muchos cachorros, por lo que queremos sacar a los adultos sociables para darlos en adopción o en acogida, y por supuesto seguir controlando la población”.

En Las Majadas no hay clínica veterinaria y los desplazamientos los han realizado a Cuenca capital, con 50 minutos de bajada y otros tantos de subida, y también a Motilla del Palancar, a una hora y media de recorrido. “Hemos llegado a llevar hasta 20 gatos y, claro, a todos los tienen que castrar el mismo día. Es un esfuerzo enorme, mental y físico, pero todo merece la pena. Merecen un futuro”.

El objetivo de Paula es que la asociación siga creciendo, porque “esto es algo, lo tengo claro, que no va a terminar”. “Entiendo que dentro de, por ejemplo, cuatro años, cuando ya no haya tantos gatos en el pueblo, la gente se dará cuenta de todo este esfuerzo tan tremendo que estamos haciendo”. También está convencida de que este tipo de iniciativas deben conocerse, principalmente en pueblos donde “seguramente estarán igual de perdidos”.

Vamos a seguir con ello y si crecemos y en algún sitio quieren nuestra ayuda, se la daremos

“Muchas veces no paro de pensar si los gatos estarán mal, estarán bien, si les faltará algo. Los tengo en la cabeza todo el rato”. Por eso se muestra muy agradecida por las ayudas que está recibiendo y por la gente que está escribiendo a la asociación para apoyarlas a ella y a sus compañeras. “Vamos a seguir con ello y si crecemos y en algún sitio quieren nuestra ayuda, se la daremos”, concluye.

Una carrera imparable

Paula Usero emprendió su carrera con tal solo siete años, cuando comenzó a ser la imagen de una marca de muñecas y participó en otras campañas publicitarias. Durante su infancia se formó como actriz y cuando terminó bachillerato, empezó a cursar Ciencias Políticas en la Universitat de València. En paralelo, realizó cortos con amigos que estudiaban Comunicación Audiovisual, quienes le plantearon dedicarse seriamente a la interpretación.

Poco tiempo después, accedió, en 2012, a la Escuela Superior de Arte Dramático (ESAD) de València, donde cursó el Grado de Interpretación Textual. En 2015 participó en su primer largometraje, 'El olivo', dirigido por Icíar Bollaín, con la que repetió años después en 'La boda de Rosa'. Se trasladó a Madrid en el año 2016 después de acabar la carrera en la ESAD.

A finales de este 2017 empezó a trabajar en la sexta temporada de la famosa serie 'Amar es para siempre', en el papel de Luisita Gómez, hija de Manolita y Marcelino, quienes regentan un bar en la Plaza de los Frutos. Durante el año 2018 aparece en un capítulo de 'Paquita Salas', representando a Charlotte García, antigua secretaria de PS Management.

Al mismo tiempo, continuó trabajando en la séptima temporada de 'Amar es para siempre', en la que tomó un papel protagonista gracias a su trama romántica con el personaje de Amelia (interpretado por Carol Rovira). La relación entre ambas se basa en una historia de amor entre dos mujeres durante el año 1976, juntas forman la pareja ficticia “Luimelia”. Precisamente, en 2020 estrenó un spin-off  titulado #Luimelia, que surge gracias al éxito que tuvo en redes sociales la pareja formada por Luisita y Amelia.

En junio de 2021, el Festival de Cinema Jove de València reconoció a Paula con el Premio 'Un Futuro de Cine', galardón que augura un porvenir de éxitos a intérpretes de la nueva hornada de la industria audiovisual española. En los dos últimos años, la actriz ha participado en las series de Netflix 'Manual para señoritas' y 'Esa noche'.