ENTREVISTA
Las procesiones pasan factura a nuestros pies: aumentan las visitas al podólogo tras la Semana Santa
Procesiones que duran horas, costaleros que cargan con numerosos kilos sobre sus hombros o penitentes que hacen el recorrido completamente descalzos. Durante estos pasados días de Semana Santa, las localidades de Castilla-La Mancha se sumaron a la tradición religiosa -cada vez más turística- un año más. Pero este hecho supuso un vía crucis para un par de protagonistas inesperados: nuestros pies.
Y es que estas extremidades son una de las grandes perjudicadas del cuerpo por la gran carga y esfuerzo que han tenido que soportar durante estos días festivos. La presidenta del Colegio Oficial de Podología de Castilla-La Mancha, Elena Carrascosa, lo confirma: han aumentado las consultas de esta especialidad en estos días posteriores a las fechas festivas. En esta entrevista, nos explica las principales dolencias que se encuentran estos profesionales, qué medidas tomar y qué se puede hacer para prevenir dolencias de cara a la Semana Santa del año que viene.
¿Aumentan las consultas de Podología después de Semana Santa?
La verdad es que sí. Los pies sufren más de lo que pensamos en cualquier época del año. Pero es muy típico de las procesiones que, tanto quienes han salido en ellas como quienes las han visto, estén de pie más horas de lo normal. Entonces hay que hacer una revisión del pie, con un tratamiento y aplicando cuidados que nos van a ayudar bastante.
¿Cuáles son las principales afecciones que encontráis en estos días?
Ampollas, uñas encarnadas, rozaduras y sobrecargas musculares. Cuando uno termina de hacer esa caminata sin el calzado adecuado, alguna uña puede haber sufrido algún hematoma o clavarse en la piel. También se pueden producir callosidades en zonas de roce entre los dedos.
¿Qué es lo que debería hacer una persona que presente ese tipo de lesiones o de daños en los pies?
Lo más importante es no poner remedio en casa. Es decir, no pincharnos las ampollas, no intentar sacar esa uña que se clava por pequeña que parezca, ni drenar ningún hematoma.
En estos casos se recomienda acudir a un profesional. Sobre todo para evitar complicaciones, porque en principio puede parecer algo que no reviste gravedad, pero una consulta siempre nos va a evitar las complicaciones. Nosotros le vamos a decir al paciente qué tipo de calzado tiene que usar, cómo tiene que hidratar la piel, qué tipo de calcetines llevar o si hay que hacer algún tipo de vendaje.
¿Hay algún caso que le haya llamado la atención de forma especial a consecuencia de sobreesfuerzos esta Semana Santa, ya sea como cofrade o turista?
Sobre todo, hematomas debajo de las uñas. Las uñas gordas sufren más esfuerzo porque el calzado está más tiempo de lo normal y la puntera a veces no es la adecuada. Ya no es simplemente una uña que se clava, sino un hematoma debajo de la uña que es bastante molesto y doloroso que hay que drenar.
También en ocasiones hay ampollas lo suficientemente grandes que hayamos tenido que recurrir incluso a un tratamiento antibiótico oral porque no se habían drenado en su momento y ese contenido líquido se infecta.
Hay que apostar por zapatos que sean cómodos y que ya estén usados, que no sean de estreno y que tengan una buena sujeción, con un interior sin desgastes
¿Qué se puede hacer para prevenir?
Esa prevención pasa por usar buena crema hidratante, anti-rozaduras, que previene la fricción a la que vamos a someter al pie.
Hay que apostar por zapatos que sean cómodos y que ya estén usados, que no sean de estreno y que tengan una buena sujeción, con un interior sin desgastes. Huyamos de francesitas, de bailarinas, de zapatos que tengan muy poca suela o sean excesivamente planos porque luego vamos a someter al tendón de Aquiles a una sobrecarga. Y usar calcetines adecuados de algodón o incluso calcetines técnicos que no tengan costuras y que queden bien ajustados. También podemos usar algún apósito como prevención, pero no cuando está la ampolla. Cuando está la ampolla nunca hay que poner un apósito.
El cuidado de las uñas también es vital. Debemos cortarlas en los días previos y las intentamos cortar lo más rectas posibles, no demasiado cortas y evitar redondearlas en exceso.
Y para los costaleros o si estamos muchas horas de pie, cuando hayamos terminado conviene dar a los pies un baño de contraste frío-calor, acabando con el pie lo más frío posible. Incluso hay gente que opta por meter hielo en el agua, porque es un vasoconstrictor bastante potente, y luego un buen masaje con una crema adecuada sería una buena prevención para poner los pies de cara al día siguiente porque son muchos días.
En las procesiones se suelen ver hombres con zapatos de traje o mujeres con zapato de tacón alto y fino. ¿Qué piensa al ver ese tipo de calzado?
Pues mira, el tacón estiliza mucho la pierna, pero pobres esos pies al día siguiente porque han estado sometidos a un calzado con punta estrecha y tacón. Esa combinación es nefasta porque el pie lo soporta todo pero podemos tener a veces dedos en garra metatarsalgia, callitos entre medios de los dedos…
No son muchos kilómetros, pero sí con muchos parones, entonces el pie también se fatiga y se cansa entonces no ir con un calzado adecuado. No es la mejor de las opciones.
Una opción mejor son zapatos del estilo que suelen llevar las azafatas de vuelo, una suela un poquito más almohadillada, tipo gel, que en la zona de los metatarsianos va a ser un factor protector, el tacón es cuadrado que reparte el peso en el talón y, sobre todo, la puntera es un poquito más redondeada. Nadie se pone mantilla y traje para llevar una zapatilla deportiva, pero hay calzados que sí que son compatibles con este tipo de atuendos
Cambiando de tema, en la asamblea que ha celebrado recientemente el Colegio Oficial de Podólogos de Castilla-La Mancha que usted preside han pedido la unificación de criterios técnicos en toda la región por parte de la inspección sanitaria. ¿Cuál es el problema?
En cada Delegación Provincial de la Consejería de Sanidad hay una inspección de referencia. Esa inspección se pasa cada cierto tiempo, en principio cada 5 años, para comprobar unos criterios que se deben cumplir, aunque a veces hay inspecciones aleatorias, en las que se supervisa la esterilización, las historias clínicas, el tratamiento de datos…
Pero hay veces que no se requieren los mismos criterios en una provincia o en otra. Y desde el colegio intentamos luchar para que haya esa unanimidad de criterios. Es decir, que un podólogo en Toledo si quiere poner un quirófano sea exactamente igual que en Albacete, en Cuenca o en Guadalajara. Que no quede a la discrecionalidad del inspector porque eso no revierte de manera positiva en nuestros colegiados.
Hay criterios que vienen en la normativa y que no nos podemos saltar, pero luego hay pequeños matices que son aplicables según la discrecionalidad de la inspección
¿Qué problemas genera esa situación a la hora de ejercer su trabajo?
Hay clínicas que se salen de la inspección con un escrito de que les han detectado alguna anomalía o algo que no estaba bien hecho por desconocimiento de que eso lo tenían que hacer, porque se ha implantado ese criterio sin que el colectivo lo supiera.
Hay criterios que vienen en la normativa y que no nos podemos saltar, pero luego hay pequeños matices que son aplicables según la discrecionalidad de la inspección. Eso es lo que tenemos que intentar pulir y que todos tengamos y cumplamos la misma normativa a rajatabla, que es lo que nosotros queremos