Castilla y León refuerza las restricciones para hacer frente al repunte de la enfermedad de Newcastle

Alba Camazón

Valladolid —
5 de agosto de 2026 12:53 h

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Castilla y León ha aprobado un plan de control y vigilancia intensificada de la enfermedad de Newcastle en una zona de restricción adicional (ZRA) que incluye trece áreas veterinarias de Valladolid (5), Segovia (4), Ávila (2) y sendas en Salamanca y Zamora, y se establecen además medidas especiales de control, vigilancia y prevención como la prioridad de la vacunación.

En Castilla y León ya hay 27 focos detectados, según los datos del Ministerio de Agricultura, cinco más que el jueves pasado, cuando el portavoz autonómico actualizó los datos y explicó que no había habido variación en esa semana. Sin embargo, este repunte eleva las aves afectadas al millón de pollos, 570.600 aves de puesta y 312.000 de recría.

En total se han detectado 16 focos en Valladolid, 7 en Segovia, 2 en Salamanca y uno en Zamora y otro en Ávila. El origen del último brote de Segovia está en estudio, pero los otros se atribuyen a la proximidad de otros focos.

Nuevo plan reforzado

El plan que publica este miércoles el boletín oficial de la Comunidad entra en vigor este miércoles y plantea dieciséis medidas en las zonas de restricción que comprenden una Zona de protección (ZP), con los municipios incluidos en los 3 kilómetros alrededor de cada foco; y otra de vigilancia (ZV), con los municipios incluidos entre los 3 y 10 kilómetros alrededor de cada foco, según ha recogido EFE. También se añade una zona de restricción adicional (ZRA) con los municipios comprendidos en las unidades veterinarias de la zonas de restricción, más los municipios de las de vigilancia colindantes.

La delimitación responde a criterios de gestión epidemiológica, homogeneidad de control oficial, operatividad administrativa y existencia de relaciones epidemiológicas entre explotaciones avícolas de un mismo ámbito territorial. En concreto, la zona de restricción incluye en Ávila las unidades veterinarias de Arévalo y San Pedro del Arroyo; en Segovia las de Cantalejo, Carbonero el Mayor, Cuéllar y Santa María la Real de Nieva; en Salamanca, Peñaranda de Bracamonte, y en Valladolid Medina del Campo, Olmedo, Peñafiel, Toresillas y Valladolid; y en Zamora el municipio de Toro.

Esa semana la Junta aprobó 1,5 millones de euros para el sacrificio, retirada y eliminación de las aves afectadas por los focos de enfermedad de Newcastle en la comunidad, así como a la limpieza y desinfección de las instalaciones, para contener la enfermedad y minimizar el impacto económico sobre los ganaderos.

215 millones de vacunas

Este miércoles el consejero de Agricultura, Joaquín Antonio Pino, se ha reunido con responsables de varios laboratorios, cuyas plantas de producción están ubicadas en Castilla y León, para analizar las existencias disponibles, la capacidad de fabricación y las previsiones de abastecimiento durante lo que resta de 2026 y a lo largo de 2027.

Las necesidades de vacunación de Castilla y León frente a la enfermedad de Newcastle se estiman en torno a 215 millones de dosis anuales. Los laboratorios han trasladado que esta demanda podrá atenderse mediante el aumento del ritmo de fabricación y el suministro que ya se está realizando. Según ha informado el Ejecutivo a través de un comunicado, los representantes de los laboratorios han mostrado su disposición a mantener una coordinación permanente con la Consejería para anticipar las necesidades derivadas de la evolución epidemiológica y evitar tensiones en el abastecimiento.

La vacunación obligatoria ha comenzado este mes de agosto en Valladolid y Segovia y se extenderá a partir de septiembre al resto de la Comunidad. El consejero ha solicitado a los laboratorios que, en la medida de lo posible, prioricen el envío de dosis a las zonas donde se hayan detectado focos y atiendan posteriormente las necesidades del resto de Castilla y León y de España.

Mando único en sanidad animal

El consejero de Agricultura, Ganadería, Medio Rural y Política Ambiental, Joaquín Antonio Pino, ha reiterado la necesidad de establecer un mando único en sanidad animal que permita responder de forma homogénea, coordinada y eficaz ante las enfermedades ganaderas.

Pino ha defendido una dirección funcional compartida entre el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación y las comunidades autónomas, basada en criterios y protocolos comunes. Asimismo, ha señalado que la aparición de enfermedades que afectan simultáneamente a varias comunidades autónomas exige una respuesta coordinada y ágil por parte de todas las administraciones implicadas, evitando diferencias de criterio que puedan dificultar el control sanitario.

“La sanidad animal necesita una dirección clara, protocolos comunes y capacidad para actuar con rapidez. Nuestro compromiso es proteger a los ganaderos, contener la enfermedad y garantizar la continuidad de la actividad productiva”, ha reclamado Pino. Esta enfermedad, tras detectarse en Valencia, ha irrumpido en Castilla y León, aunque a priori no se ha encontrado relación entre ambas situaciones.