La Audiencia Nacional archiva la investigación por estafa contra el emprendedor Carlos de Ory
La Audiencia Nacional ha decretado el sobreseimiento provisional de las diligencias previas abiertas contra el emprendedor Carlos de Ory, contra el que se querellaron cientos de inversores por un presunto delito de estafa en su proyecto de “villas ecológicas” en una isla virgen de Indonesia.
El auto, obtenido por elDiario.es, considera que no ha quedado acreditado que existiera una intención de incumplir las promesas con las que De Ory consiguió convencer a cientos de clientes para invertir en su negocio de construir una nueva ciudad en una isla indonesia. De Ory prometió a su vez grandes rentabilidades por alquilar las villas a terceros.
El proyecto, que debía entregarse en junio de 2025, acumula sin embargo graves retrasos y ningún inversor sabe del cierto cuándo estará operativa esa nueva ciudad.
La Fiscalía solicitó a principios de mes el sobreseimiento provisional de la causa después de que un informe de la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) de la Policía considerara que no estaba acreditado el “ánimo defraudatorio” y apuntara a la vía civil por un posible incumplimento contractual.
La UDEF considera que existió “una actividad inversora real y una ejecución material, al menos parcial, del proyecto anunciado” tras constatar que las sociedades de De Ory hicieron pagos superiores a dos millones de euros para adquirir terrenos, así como transferencias a empresas de arquitectura, constructoras y de venta de mobiliario.
El auto, que todavía es recurrible, destaca la comprobación realizada sobre el terreno por el Agregado de Interior de España en Indonesia, que constató la existencia efectiva de construcciones vinculadas al proyecto: veinte “glampings”, cuatro villas construidas, distintas infraestructuras auxiliares y personal trabajando en las instalaciones, coincidentes con lo publicitado en la página web del proyecto.
Los inversores que se presentaron en los terrenos también apreciaron la existencia de algunas construcciones, pero aseguraron a este periódico que estaban en mal estado y, en todo caso, muy lejos de poderse entregar en los plazos anunciados.
Desde que se presentaron las primeras querellas, los inversores consultados percibieron un acelerón en la construcción de los apartamentos en la isla virgen de Indonesia de Suma. De Ory incluso ha cambiado recientemente el perfil de su proyecto y ahora asegura que todos los beneficios se destinarán a organizaciones sin ánimo de lucro.
Pese a las discrepancias apreciadas entre lo anunciado y el estado real de ejecución del proyecto, el tribunal concluye que estos elementos “no permiten por sí solos” afirmar la “existencia de un engaño antecedente dirigido desde el inicio a la obtención fraudulenta de los fondos de los inversores”.
El auto recuerda que “la insuficiencia, retraso o fracaso empresarial de un proyecto de inversión no constituye necesariamente ilícito penal”, siendo necesario acreditar que la intención de incumplir y apropiarse de los fondos existiera ya en el momento de su captación, extremo que el tribunal de instrucción considera no probado.