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ERC reafirma su apuesta por la mesa de diálogo pero plantea alternativas si falla

Arturo Puente

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Mesa, mesa y mesa pero, a la vez, plan B. ERC ha dado el disparo de salida al debate sobre su nueva ponencia estratégica, que culminará los próximos 12 y 13 de marzo en una conferencia nacional, con una propuesta que reafirma su apuesta total por la negociación con el Gobierno. En el documento, distribuido este lunes a la militancia, la formación ratifica su convencimiento de que el espacio bilateral sigue siendo “la mejor herramienta posible”, aunque continuan dejando la puerta abierta a vías alternativas si la mesa fracasa, incluyendo la desobediencia.

El coordinador de la ponencia es Raül Romeva, que ha confeccionado un documento que evita hacer enmiendas de calado a las propuestas anteriores y renueva las ideas enmarcadas en la línea pactista marcada por Oriol Junqueras desde 2018. Entre ellas, la formación apuesta por fortalecerse de cara a la negociación con el Estado mediante la unidad del conjunto del independentismo –algo de lo que en este momento carecen–, mediante la complicidad con ámbitos sociales como el tejido asociativo y el mundo sindical, y volviendo a poner en marcha la maquinaria de la movilización social que acompañó al independentismo en los primeros compases del procés.

La mesa de diálogo y negociación sigue siendo la espina dorsal de la estrategia del partido, una mesa que consideran que debe comenzar a funcionar coincidiendo con la llegada de Pere Aragonès a la presidencia de la Generalitat. Pero, a la vez, evitan de forma deliberada poner fecha de caducidad al diálogo, porque consideran que eso sería atarse las manos. “Ponernos límites y corsés en forma de fechas fijadas u hojas de ruta inamovibles nos debilita y nos limita el margen de maniobra”, afirman.

La falta de unidad del independentismo es una de las cuestiones que ERC echa en cara, sobre todo, a sus socios de Junts. En este momento solo miembros del partido republicano forman parte de la mesa de diálogo, después de que Junts propusiera a algunos de sus cargos indultados, que no forman parte del Govern. Por esa razón, que los republicanos renueven su compromiso por la mesa es un claro mensaje de cara a Junts y, también, a la CUP, ante quienes reiteran que no abandonarán el camino del diálogo aunque deben hacerlo solos.

“La mejor forma de resolver el conflicto político es la negociación”, ha dejado claro Romeva. Sin embargo, su texto mantiene la puerta abierta a cualquier vía pacífica y democrática para continuar la confrontación con el Estado. “No renunciamos ni renunciaremos a ningún instrumento democrático que nos permita decidir nuestro futuro colectivo para llegar a la República Catalana, desde acciones de desobediencia política y social hasta acciones de desbordamiento democrático para posibilitar el derecho a la autodeterminación”, indica la ponencia, que puede ser enmendada por la militancia. La referencia explícita a la unilateralidad como opción no aparece en la propuesta inicial, pero en ocasiones anteriores fue un añadido que apareció a lo largo del debate de la ponencia, algo que podría repetirse ahora.

Junto a la estrategia respecto a la cuestión nacional, ERC se arma también para la batalla municipal que se librará en las próximas elecciones. “Gobernar bien”, una idea que Oriol Junqueras repetía en su momento, vuelve a aparecer ahora en la propuesta de los independentistas, que consideran que el municipalismo es el espacio adecuado para solucionar “los problemas concretos de cada uno de los ciudadanos”. ERC presume además de ser “el primer partido municipalista” y plantea dar más peso a los ayuntamientos tanto en la gestión de servicios próximos como en la dirección de las políticas generales.

La nueva ponencia se marca objetivos a corto plazo pero también dedica un apartado a imaginar un horizonte para la Catalunya de 2040, una fecha en la que la formación se propone, además de la independencia, profundizar en los valores republicanos, diseñar mecanismos efectivos con la corrupción o consolidar el feminismo como un “valor central” de la democracia. También en el ámbito de los derechos económicos, ERC asegura que desea “reforzar el papel de la clase trabajadora en la toma de decisiones”, reimpulsar el sector público y poner fin al peso “asfixiante” de los monopolios y oligopolios.

El nuevo programa ideológico se ha enviado este lunes a la militancia, que tendrá un período para presentar enmiendas hasta el 31 de enero. A lo largo del mes de febrero se harán congresos territoriales y asambleas sectoriales, que el partido prefiere celebrar de forma presencial, aunque optará por el forma telemático dependiendo de la pandemia. Es en estos congresos previos donde suelen efectuarse más propuestas de cambio, vía enmiendas que se negocian durante todo el periodo. El debate final se celebrará en el plenario de la conferencia nacional, que tendrá lugar los días 12 y 13 de marzo en La Farga de L'Hospitalet.

Mesa, mesa y mesa pero, a la vez, plan B. ERC ha dado el disparo de salida al debate sobre su nueva ponencia estratégica, que culminará los próximos 12 y 13 de marzo en una conferencia nacional, con una propuesta que reafirma su apuesta total por la negociación con el Gobierno. En el documento, distribuido este lunes a la militancia, la formación ratifica su convencimiento de que el espacio bilateral sigue siendo “la mejor herramienta posible”, aunque continuan dejando la puerta abierta a vías alternativas si la mesa fracasa, incluyendo la desobediencia.

El coordinador de la ponencia es Raül Romeva, que ha confeccionado un documento que evita hacer enmiendas de calado a las propuestas anteriores y renueva las ideas enmarcadas en la línea pactista marcada por Oriol Junqueras desde 2018. Entre ellas, la formación apuesta por fortalecerse de cara a la negociación con el Estado mediante la unidad del conjunto del independentismo –algo de lo que en este momento carecen–, mediante la complicidad con ámbitos sociales como el tejido asociativo y el mundo sindical, y volviendo a poner en marcha la maquinaria de la movilización social que acompañó al independentismo en los primeros compases del procés.

La mesa de diálogo y negociación sigue siendo la espina dorsal de la estrategia del partido, una mesa que consideran que debe comenzar a funcionar coincidiendo con la llegada de Pere Aragonès a la presidencia de la Generalitat. Pero, a la vez, evitan de forma deliberada poner fecha de caducidad al diálogo, porque consideran que eso sería atarse las manos. “Ponernos límites y corsés en forma de fechas fijadas u hojas de ruta inamovibles nos debilita y nos limita el margen de maniobra”, afirman.

La falta de unidad del independentismo es una de las cuestiones que ERC echa en cara, sobre todo, a sus socios de Junts. En este momento solo miembros del partido republicano forman parte de la mesa de diálogo, después de que Junts propusiera a algunos de sus cargos indultados, que no forman parte del Govern. Por esa razón, que los republicanos renueven su compromiso por la mesa es un claro mensaje de cara a Junts y, también, a la CUP, ante quienes reiteran que no abandonarán el camino del diálogo aunque deben hacerlo solos.

“La mejor forma de resolver el conflicto político es la negociación”, ha dejado claro Romeva. Sin embargo, su texto mantiene la puerta abierta a cualquier vía pacífica y democrática para continuar la confrontación con el Estado. “No renunciamos ni renunciaremos a ningún instrumento democrático que nos permita decidir nuestro futuro colectivo para llegar a la República Catalana, desde acciones de desobediencia política y social hasta acciones de desbordamiento democrático para posibilitar el derecho a la autodeterminación”, indica la ponencia, que puede ser enmendada por la militancia. La referencia explícita a la unilateralidad como opción no aparece en la propuesta inicial, pero en ocasiones anteriores fue un añadido que apareció a lo largo del debate de la ponencia, algo que podría repetirse ahora.

Junto a la estrategia respecto a la cuestión nacional, ERC se arma también para la batalla municipal que se librará en las próximas elecciones. “Gobernar bien”, una idea que Oriol Junqueras repetía en su momento, vuelve a aparecer ahora en la propuesta de los independentistas, que consideran que el municipalismo es el espacio adecuado para solucionar “los problemas concretos de cada uno de los ciudadanos”. ERC presume además de ser “el primer partido municipalista” y plantea dar más peso a los ayuntamientos tanto en la gestión de servicios próximos como en la dirección de las políticas generales.

La nueva ponencia se marca objetivos a corto plazo pero también dedica un apartado a imaginar un horizonte para la Catalunya de 2040, una fecha en la que la formación se propone, además de la independencia, profundizar en los valores republicanos, diseñar mecanismos efectivos con la corrupción o consolidar el feminismo como un “valor central” de la democracia. También en el ámbito de los derechos económicos, ERC asegura que desea “reforzar el papel de la clase trabajadora en la toma de decisiones”, reimpulsar el sector público y poner fin al peso “asfixiante” de los monopolios y oligopolios.

El nuevo programa ideológico se ha enviado este lunes a la militancia, que tendrá un período para presentar enmiendas hasta el 31 de enero. A lo largo del mes de febrero se harán congresos territoriales y asambleas sectoriales, que el partido prefiere celebrar de forma presencial, aunque optará por el forma telemático dependiendo de la pandemia. Es en estos congresos previos donde suelen efectuarse más propuestas de cambio, vía enmiendas que se negocian durante todo el periodo. El debate final se celebrará en el plenario de la conferencia nacional, que tendrá lugar los días 12 y 13 de marzo en La Farga de L'Hospitalet.

Mesa, mesa y mesa pero, a la vez, plan B. ERC ha dado el disparo de salida al debate sobre su nueva ponencia estratégica, que culminará los próximos 12 y 13 de marzo en una conferencia nacional, con una propuesta que reafirma su apuesta total por la negociación con el Gobierno. En el documento, distribuido este lunes a la militancia, la formación ratifica su convencimiento de que el espacio bilateral sigue siendo “la mejor herramienta posible”, aunque continuan dejando la puerta abierta a vías alternativas si la mesa fracasa, incluyendo la desobediencia.

El coordinador de la ponencia es Raül Romeva, que ha confeccionado un documento que evita hacer enmiendas de calado a las propuestas anteriores y renueva las ideas enmarcadas en la línea pactista marcada por Oriol Junqueras desde 2018. Entre ellas, la formación apuesta por fortalecerse de cara a la negociación con el Estado mediante la unidad del conjunto del independentismo –algo de lo que en este momento carecen–, mediante la complicidad con ámbitos sociales como el tejido asociativo y el mundo sindical, y volviendo a poner en marcha la maquinaria de la movilización social que acompañó al independentismo en los primeros compases del procés.