El exprofesor de karate condenado este martes por abusos sexuales a cinco alumnos se suicida en prisión

El exprofesor de karate de Barcelona que este martes aceptó 26 años y medio de cárcel por abusar y agredir sexualmente a cinco alumnos menores se ha suicidado este jueves por la mañana en la cárcel Brians 1 de Sant Esteve Sesrovires (Barcelona), donde estaba interno.

Según han informado fuentes cercanas al caso, el recluso, que fue condenado por la Audiencia de Barcelona por tres delitos de abuso y dos de agresión sexual continuada a menores de 16 años, no estaba siendo objeto de seguimiento en el programa de prevención de suicidios en prisión.

En la mañana de este jueves, cuando se hace el recuento de presos en la cárcel, los funcionarios han encontrado al interno en su celda sin signos de vida. Los servicios de emergencias solo han podido confirmar el fallecimiento.

El exprofesor de karate, que ejercía en el Centro Deportivo Claret de Barcelona, es el noveno preso que se quita la vida en lo que va de año en Catalunya. El octavo interno que se suicidó lo hizo este mismo sábado, y tampoco tenía activado ningún protocolo.

El exprofesor de karate, de 67 años, aceptó este miércoles, tras llegar a un pacto con la Fiscalía, una condena de 26 años y medio de prisión y 140.000 euros de indemnización por abusar y agredir sexualmente a cinco alumnos menores de edad aprovechando su ascendencia sobre ellos. Las agresiones, que también grabó en vídeo, ocurrieron entre 2015 y 2023.

El hombre resultó condenado por tres delitos de abuso y dos de agresión sexual continuada a menores de 16 años, un delito de elaboración y otro de tenencia de pornografía infantil. Tenía que cumplir casi 18 de los 26 años y medio de cárcel, a los que había que restar los tres y medio que llevaba en prisión preventiva.

También aceptó nueve años de libertad vigilada tras su salida de la cárcel y las inhabilitaciones especiales para ejercer oficios o actividades que comporten contacto regular con menores durante 36 años y para el ejercicio de tutela durante 5 años. La sentencia estableció indemnizaciones de 48.800 euros para una de las víctimas y de 22.800 para las cuatro restantes.