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La fiesta de estudiantes Telecogresca denuncia un intento de expulsarlos del Fòrum de Barcelona

Nando Cruz

Barcelona —
20 de enero de 2026 22:58 h

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La Associació Cultural Telecogresca, entidad que organiza el festival universitario del mismo nombre, denuncia “la falta de apoyo institucional” y “el encarecimiento desproporcionado de las condiciones de uso” del Parc del Fòrum. El festival considera que los nuevos requisitos para utilizar este espacio público gestionado por la empresa municipal BSM ponen en riesgo la viabilidad futura de un proyecto nacido en 1978 y que el próximo 28 de marzo celebrará su edición número 48.

Según explica Bruno van Bemmelen, actual presidente de la asociación que impulsa el festival, Telecogresca gozaba hasta 2025 de dos descuentos que les ayudaban a costear el alquiler del Parc del Fórum: uno debido a su vinculación a la Universitat Politècnica de Catalunya (UPC), y otro en tanto que entidad sin ánimo de lucro.

Actualmente, BSM cobra a los festivales que se celebran en el Fòrum 1,5 euros por cada asistente y un 9% de la recaudación por la venta de entradas. Estas tarifas, sumadas a la pérdida de esos descuentos, hacen intuir al festival universitario que este año coste de alquiler del recinto pueda dispararse hasta un 250%.

En marzo de 2025, el Ayuntamiento comunicó a todos los interesados en celebrar festivales en el Fòrum cuya programación musical se prolongase más allá de las once de la noche que deberían licitar para obtener una de las cinco fechas que otorgarían para 2026, 2027 y 2028. El origen de esta medida era un pacto con el distrito de Sant Martí para limitar el número de festivales que duran hasta la madrugada y calmar los ánimos de los vecinos de los barrios colindantes.

“Nosotros consideramos que no teníamos que pasar por ese proceso de licitación porque no somos una empresa que busca un beneficio explotando un espacio”, apunta Van Bemmelen. Como nadie en el Ayuntamiento opinaba igual, no les quedó otra que licitar. Al estar en plena organización de la Telecogresca de 2025, tuvieron que contratar ayuda profesional, lo cual generó gastos imprevistos. En julio salió la resolución: la Telecogresca podría seguir en el Fòrum.

Un castigo al asociacionismo

El veredicto favorable supuso “un alivio porque en aquel momento estábamos organizando un festival sin saber aún si tendríamos espacio o no”, recuerda Van Bemmelen. Pese a ello, Telecogresca insiste en que, como proyecto autoorganizado, sin ánimo de lucro e impulsado desde el voluntariado “no entra en el mismo saco” que las promotoras privadas cuyo negocio es organizar festivales. Por ello, reclaman que se les sigan concediendo los descuentos de que habían gozado hasta ahora. Sería una manera de “compensar el aumento de costes” que suponen estas nuevas condiciones.

Por ahora, las gestiones con el Ayuntamiento no han dado resultado. El argumento consistorial es que en una licitación pública las condiciones deben ser iguales para todas las empresas concurrentes y no puede haber excepciones. En la Telecogresca ven esta fórmula como “un castigo al asociacionismo”, donde “el aumento de tasas y cánones de alquiler se agrava con una complejidad burocrática que actúa como una barrera adicional para el voluntariado”.

Ignorando su naturaleza altruista y una trayectoria en la ciudad de casi medio siglo que lo convierte en una de las citas más multitudinarias y longevas de Barcelona, denuncian que el Ayuntamiento, “lejos de bonificar una iniciativa juvenil autogestionada, la asfixia”.

Van Bemmelen lamenta que en Barcelona “cada vez haya menos festivales de carácter social” y relaciona esta regresión con decisiones como las que aplica el consistorio a la gestión económica de un espacio público como el Parc del Fórum. “Si no exploran un poco más y no entienden nuestro proyecto, siempre les será más fácil (tratar) con festivales más grandes porque eso es a lo que se han acostumbrado”, pronostica. “Los festivales más grandes tienen más oportunidades para acceder a subvenciones”, señala. La Telecogresca, de una sola jornada y con un aforo para diez mil personas, queda fuera de muchas líneas de subvención y tampoco puede aspirar a los grandes patrocinios que atraen los macrofestivales. “Todo nos deja en desventaja”, asume.

Un futuro incierto

El futuro de la Telecogresca depende en parte de su relación con este recinto municipal. Si siguen allí, sus finanzas se irán resintiendo año tras año y dejarán en una situación más comprometida a los organizadores de ediciones venideras. En 2023 ya se suspendió la Telecogresca en previsión de un año demasiado arriesgado económicamente al venir de la época de pandemia.

“Tener pérdidas un año dificulta mucho más la organización de la siguiente edición. Sin ese cojín o sin estar seguro de que podrás pagarlo todo es imposible”, resalta Van Bemmelen. “Nosotros no tenemos el respaldo de un fondo inversor”, recuerda, refiriéndose a otros festivales que se celebran en el mismo recinto, como Primavera Sound y Brunch Electronik, y que sí cuentan con ese respaldo económico. Y, en cualquier caso, en 2028 la Telecogresca deberá licitar de nuevo para seguir usando el Parc del Fórum entre 2029 y 2031 bajo unas condiciones que tal vez sean aún más asfixiantes.

Fuentes municipales se limitan a recordar que “los organizadores de Telecogresca se presentaron al concurso público” bajo unas condiciones que “aceptaron al presentar su solicitud”. Frente al comunicado publicado por el festival, afirman estar “estudiando la situación de la Telecogresca”. En una reunión mantenida el lunes por la tarde, el ayuntamiento transmitió a los organizadores su preocupación por la situación que afronta el festival y su intención de trabajar para solucionarla, pero a dos meses de la 48ª edición, no hay garantías de que la Telecogresca pueda cumplir los 50 años.

Este martes, a iniciativa de Barcelona en Comú, los grupos de la oposición (Junts, ERC y PP) han armado una mayoría para exigir al Gobierno municipal la continuidad de la Telecogresca. Solo el PSC y Vox han votado en contra. El concejal de Cultura del Ayuntamiento de Barcelona, Xavier Marcé, ha acusado a los organizadores de la Telecogresca de “querer jugar con las reglas de juego de los mayores” y reivindicarse a la vez como fiesta estudiantil.

Una cadena de autogestión juvenil

Telecogresca es una fiesta “de estudiantes y para estudiantes” con más años de recorrido que cualquier macrofestival español. Nació impulsada por el alumnado de la Escola Tècnica Superior d’Enginyeria de Telecomunicaciones, aunque con el tiempo se han incorporado estudiantes de otras facultades de la UPC. Cada año entre 40 y 50 estudiantes asumen la organización de un evento al que, el día de los conciertos, se incorporan 200 voluntarios. La junta y la presidencia de la Associació Cultural Telecogresca se renuevan anualmente. Los miembros de la junta tienen entre 21 y 23 años. Van Bemmelen, de 21, asumió meses atrás una presidencia que antes habrán ocupado decenas de jóvenes. El voluntariado se renueva al mismo ritmo: conforme unos completan sus estudios y otros los inician.

Todo ello implica que la Telecogresca siempre la organizan estudiantes sin experiencia alguna en el negocio festivalero o la burocracia institucional. Si en sus primeras ediciones la fiesta contó con artistas como Marina Rossell, La Salseta del Poble Sec y Los Salvajes, más adelante la protagonizarían Siniestro Total, Celtas Cortos, Dr. Calypso, Sidonie, Ojos de Brujo, La Pegatina, Standstill, Els Catarres, Txarango, Oques Grasses y Zoo. Cada edición se financia con los beneficios del año anterior y nadie de la organización (voluntarios, junta o presidencia) cobran un euro por el esfuerzo y tiempo dedicado. “No hacemos ni una cena con los beneficios. Todo se guarda para el año siguiente”, aclara Van Bemmelen.

La protesta del festival universitario no busca únicamente salvar su futuro económico, sino reivindicar la viabilidad de otros encuentros musicales autogestionados donde el beneficio económico no sea la única premisa. “Proyectos de cultura cercana y popular”, subraya, y accesibles a todo tipo de jóvenes gracias a unos precios ajustados. En la próxima Telecogresca el público podrá ver a La Ludwig Band, Boikot, La Élite, Auxili y Fades, entre otros, por solo 22 euros. “Para un estudiante la diferencia entre 23 euros y 32 es importante”, resalta el presidente de Telecogresca desde su propia experiencia. Por eso mismo, en el recinto las cervezas y combinados cuestan 3 y 6 euros, respectivamente. Son precios a años luz de los que se estilan en otros macrofestivales ubicados en el Fòrum.

Enésimo cambio de ubicación

La Telecogresca nació en 1978 como una fiesta organizada por estudiantes y dirigida a estudiantes que, hasta 1992, se celebró al aire libre en espacios de la propia universidad. En 1993, y tras la presión de los vecinos del distrito de Les Corts molestos por el ruido que generaba el festival, el ayuntamiento obligó a la Telecogresca a trasladarse al Sot del Migdia, en la montaña de Montjuïc. Allí se mantuvo hasta 2006, momento en que los nuevos usos del recinto hicieron que el ayuntamiento invitase entonces a trasladar el festival al Fòrum. Allí se ha mantenido desde entonces excepto en 2010 y 2011, cuando el festival regresó puntualmente al Sot del Migdia.

En los últimos meses, y ante las complicaciones que supone para esta entidad estudiantil ajustarse a las nuevas condiciones económicas del recinto, el Ayuntamiento ha propuesto a la asociación Telecogresca regresar a la zona universitaria. “No lo vimos viable”, replica Van Bemmelen. “Sobre todo porque no se nos podía asegurar una fecha concreta, ya que depende mucho de los partidos del Barça, y porque quizás implicaría una reducción del aforo”, explica. El presidente comprende que abandonar el Parc del Fòrum ayudaría a descongestionar el festivalódromo, pero intuye que otro éxodo “podría aumentar los problemas (organizativos) más que solventarlos”; un riesgo que debería asumir precisamente el festival con una economía y estructura más frágil de cuantos acoge el Parc del Fórum.

Alex Lerdo presidía la asociación Telecogresca en 2006, el año que se mudó al Fòrum. “En el Sot del Migdia pagábamos 1.500 euros de alquiler y más o menos se nos mantuvo ese precio en el nuevo recinto”, recuerda. Pero los costes para vallarlo y adecuarlo eran mucho más elevados, lo cual implicó más riesgo económico. La mudanza del recinto de la universidad al Sot del Migdia también fue problemático. “Un año perdimos dinero y el rectorado aportó 800.000 pesetas. Años después las devolvimos”, aclara.

Enric Grosche, es otro ingeniero que participó activamente en varias ediciones de la Telecogresca de los 80. “He trabajado en muchas empresas en las que, ya en los años 90, se hablaba de team building, de lo que cuesta encontrar gente que trabaje cohesionada y en equipo. Todo eso la UPC lo tiene en casa y no lo valora”, resalta, refiriéndose al espíritu colaborativo de la Telecogresca. “En esta situación, si el rector se implicase al máximo nivel y hablase con el alcalde, lo solucionan rápido”, apuesta.