El pueblo de Mallorca con apenas 200 habitantes y que cuenta con la montaña más alta de Balears

Escorca, municipio de Mallorca

Elena Segura

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Mallorca es muchas cosas a la vez, entre otras, calas de agua turquesa, playas llenas en verano y paseos frente al mar. Pero basta con alejarse un poco de la costa para descubrir otra isla completamente distinta. Una Mallorca más tranquila, verde y menos conocida.

Escorca forma parte de la Serra de Tramuntana, la gran cordillera que atraviesa el noroeste de Mallorca y que en 2011 fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO por su paisaje cultural, moldeado durante siglos por la agricultura en terrazas, los caminos de piedra y los sistemas tradicionales de agua.

A lo largo de esta sierra se suceden algunos de los pueblos más bonitos de la isla: Valldemossa, con sus calles empedradas y casas de piedra; Deià, colgado sobre el mar y convertido desde hace décadas en refugio de artistas; Sóller, famoso por su plaza modernista y su histórico tranvía; o Fornalutx, que suele aparecer en las listas de los pueblos más bonitos de España. En comparación con ellos, Escorca pasa mucho más desapercibido, pero precisamente ahí está parte de su encanto: es uno de los rincones más salvajes de toda la Tramuntana.

Sobre el papel es un municipio pequeño, diminuto incluso: apenas supera los 200 habitantes. Pero el dato engaña un poco, porque Escorca no funciona como un pueblo típico. Aquí no hay un centro histórico lleno de bares ni calles con tiendas de recuerdos. Lo que hay es montaña. De hecho, dentro de su territorio se levanta el Puig Major, la cumbre más alta de todo el archipiélago balear.

El gigante de Mallorca

Con sus 1.445 metros de altura, el Puig Major domina el paisaje de la Serra de Tramuntana. Desde muchos puntos de la sierra se puede reconocer fácilmente su perfil, que sobresale por encima del resto de montañas. Es el techo de Baleares y, curiosamente, uno de los lugares más inaccesibles para los visitantes. La cima está ocupada por instalaciones militares, así que no se puede subir libremente.

Para los aficionados a la montaña hay una alternativa muy cerca: el Puig de Massanella, la segunda cumbre más alta de Mallorca. Subir hasta arriba no es un paseo corto —requiere varias horas de caminata—, pero las vistas compensan el esfuerzo. Desde lo alto se ve media isla y, si el día acompaña, el Mediterráneo aparece al fondo como una franja azul.

Casi todo naturaleza

Escorca, municipo de Mallorca

En Escorca no hay un casco urbano claro ni una plaza principal donde todo ocurra. El municipio está formado por pequeñas zonas dispersas entre montañas, fincas rurales y caminos antiguos.

En realidad, Escorca es uno de los municipios más extensos de Mallorca, pero también el menos poblado. La combinación resulta curiosa: mucho territorio, muy poca gente, así que el paisaje manda. Encinares, barrancos, paredes de roca y carreteras que serpentean entre montañas forman parte del escenario habitual. La sensación es distinta a la de otros lugares de la isla: aquí todo parece ir un poco más despacio.

Gran parte de quienes llegan hasta Escorca lo hacen recorriendo la carretera MA-10. Es la vía que atraviesa la Serra de Tramuntana y conecta algunos de los paisajes más espectaculares de Mallorca. El trayecto no es especialmente rápido. Tampoco lo pretende. Son kilómetros de curvas, miradores improvisados y tramos donde el mar aparece de repente entre las montañas.

Un santuario escondido en la sierra

Escorca, municipo de Mallorca

Si hay un lugar que da cierta sensación de 'centro' dentro de Escorca, ese es el Santuario de Lluc. Está situado en un pequeño valle rodeado de montañas y desde hace siglos es uno de los lugares más importantes para los mallorquines.

Su historia se remonta al siglo XIII, cuando según la tradición se encontró en la zona una pequeña imagen de la Virgen. A partir de ahí el lugar empezó a recibir peregrinos y con el tiempo se convirtió en un santuario. Hoy el complejo es mucho más que un espacio religioso. Tiene museo, jardines, alojamiento para visitantes y varios patios donde el silencio de la montaña se nota especialmente.

También está la Escolanía de Lluc, un coro infantil con siglos de historia que sigue cantando en el santuario. Para muchos visitantes es uno de los momentos más especiales del día.

Caminos y playa

Escorca, municipo de Mallorca

Escorca es uno de esos sitios que invitan a caminar. No tanto por un paseo concreto, sino por la cantidad de rutas que atraviesan la zona. Una de las más conocidas es la del Torrent de Pareis. Más que un sendero al uso, es un enorme cañón natural que termina desembocando en el mar.

Las paredes de roca se elevan a ambos lados y en algunos puntos el camino se estrecha entre grandes bloques de piedra. El recorrido puede ser exigente, pero también es uno de los paisajes más impactantes de Mallorca.

Aunque Escorca sea un territorio de montaña, el municipio también tiene costa. Cala Tuent es una pequeña cala de cantos rodados rodeada de pinos y montañas. No es la típica playa mallorquina llena de hamacas y bares, pero precisamente por eso conserva un ambiente mucho más tranquilo. Llegar hasta allí implica recorrer una carretera estrecha y llena de curvas.

Muy cerca está Sa Calobra, otro de los lugares más famosos de la isla. La carretera que baja hasta allí es casi tan conocida como la playa. Tiene curvas cerradas, pendientes pronunciadas y un giro de 270 grados conocido como el 'nudo de corbata'. Muchos llegan solo por la experiencia de conducirla.

Aquí no hay grandes hoteles ni urbanizaciones. El alojamiento suele ser pequeño, rural y bastante integrado en el paisaje. Eso hace que, incluso en temporada alta, el ambiente sea diferente al de otras zonas de la isla.

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