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OPINIÓN | Isabel y Alberto, por Antón Losada

Un policía acepta un año de cárcel por agredir a un fotoperiodista al grito de “viva Franco”

El inspector de la Policía Nacional Iván Racaj ha aceptado una pena de un año de prisión por agredir al fotoperiodista Jordi Borràs al grito de “viva España” y “viva Franco”. La sentencia contra el agente ya es firme tras el acuerdo al que han llegado el acusado, la Fiscalía, la acusación particular de Borràs y el Ayuntamiento de Barcelona, que ejercía la acusación popular.

Tras la negociación entre las partes y la vista de conformidad celebrada este martes ante la magistrada del juzgado penal 16 de Barcelona, Sonia Guitérrez, el inspector de Policía, con conocimientos en artes marciales, ha admitido que propinó puñetazos y patadas a Borràs guiado por su animadversión ideológica. Además el agente ha retirado la denuncia que interpuso contra el fotoperiodista, al que acusaba de una agresión en una pelea que en realidad nunca sucedió. Fue únicamente una agresión del policía al fotoperiodista.

El agente ha aceptado un año de cárcel por un delito de lesiones con la agravante de discriminación ideológica y no podrá acercarse ni comunicarse con Borràs durante cuatro años. La pena de prisión ha quedado en suspenso siempre que el inspector no delinca en dos años, cumpla con la prohibición de comunicación con Borràs y realice sendos cursos de prevención de la violencia y de aceptación de la diversidad. El inspector ha aceptado indemnizar a Borràs con 7.000 euros y hacerse cargo de los 4.500 euros que ha costado el procedimiento.

Los hechos ocurrieron el 16 de julio del año 2018 al lado de la comisaría de Vía Laietana, después de que Borràs, autor de varios trabajos sobre el fascismo y la extrema derecha en Catalunya, cubriera la presentación de la Crida, el partido de Carles Puigdemont, en el Ateneu Barcelonès. El policía lo reconoció y lo golpeó a gritos de “viva Franco!” y “viva España”, causándole una fractura en la nariz. Después de que Borràs pidiera ayuda, el agente se dirigió a los testigos mostrando su placa para huir por los callejones del centro de la ciudad.

La sesión de este martes no ha estado exenta de incertidumbre por un fallo en el sistema de grabación de los juzgados, pero ha podido finalmente celebrarse sin más incidencias. “No puede ser que se agreda a alguien por su forma de pensar”, ha recalcado en la vista el fiscal contra los delitos de odio de Barcelona, Miguel Ángel Aguilar, que ha enmarcado la agresión en “la intolerancia por motivos ideológicos”.

Tanto la letrada de Borràs, Carla Vall, como el abogado del Ayuntamiento, Joan Rafael Barbasco, y la defensa de Racaj se han mostrado conformes con lo expresado por el fiscal y la sesión ha terminado en 20 minutos. “Me muestro conforme con la pena”, ha reiterado Racaj.

En declaraciones a la prensa tras la vista, Borràs ha celebrado la “victoria” obtenida este martes. “Se ha demostrado que fue una agresión por motivos ideológicos, porque soy independentista y antifascista”, ha remarcado el fotoperiodista. Por su lado, la letrada Carla Vall ha subrayado que además de reconocer la agresión, el inspector ha retirado la denuncia contra Borràs, y ha lamentado que durante tres años le atribuyera unos hechos delictivos “que en realidad no ocurrieron”

Está por ver si Racaj puede volver a ejercer de Policía. Al no ser un delito cometido en acto de servicio, la pelota queda ahora en manos de la Unidad de Régimen Disciplinario de la Jefatura Superior de Policía, que abrió una información reservada a expensas del resultado judicial del caso, que ha finalizado este martes. Como la sentencia es fruto de un pacto ya es firme, esto es, no se puede recurrir. “Un estado democrático no puede aceptar que un funcionario que agrede por la manera de pensar pueda ser policía”, ha manifestado Borràs.

El inspector de la Policía Nacional Iván Racaj ha aceptado una pena de un año de prisión por agredir al fotoperiodista Jordi Borràs al grito de “viva España” y “viva Franco”. La sentencia contra el agente ya es firme tras el acuerdo al que han llegado el acusado, la Fiscalía, la acusación particular de Borràs y el Ayuntamiento de Barcelona, que ejercía la acusación popular.

Tras la negociación entre las partes y la vista de conformidad celebrada este martes ante la magistrada del juzgado penal 16 de Barcelona, Sonia Guitérrez, el inspector de Policía, con conocimientos en artes marciales, ha admitido que propinó puñetazos y patadas a Borràs guiado por su animadversión ideológica. Además el agente ha retirado la denuncia que interpuso contra el fotoperiodista, al que acusaba de una agresión en una pelea que en realidad nunca sucedió. Fue únicamente una agresión del policía al fotoperiodista.

El agente ha aceptado un año de cárcel por un delito de lesiones con la agravante de discriminación ideológica y no podrá acercarse ni comunicarse con Borràs durante cuatro años. La pena de prisión ha quedado en suspenso siempre que el inspector no delinca en dos años, cumpla con la prohibición de comunicación con Borràs y realice sendos cursos de prevención de la violencia y de aceptación de la diversidad. El inspector ha aceptado indemnizar a Borràs con 7.000 euros y hacerse cargo de los 4.500 euros que ha costado el procedimiento.

Los hechos ocurrieron el 16 de julio del año 2018 al lado de la comisaría de Vía Laietana, después de que Borràs, autor de varios trabajos sobre el fascismo y la extrema derecha en Catalunya, cubriera la presentación de la Crida, el partido de Carles Puigdemont, en el Ateneu Barcelonès. El policía lo reconoció y lo golpeó a gritos de “viva Franco!” y “viva España”, causándole una fractura en la nariz. Después de que Borràs pidiera ayuda, el agente se dirigió a los testigos mostrando su placa para huir por los callejones del centro de la ciudad.

La sesión de este martes no ha estado exenta de incertidumbre por un fallo en el sistema de grabación de los juzgados, pero ha podido finalmente celebrarse sin más incidencias. “No puede ser que se agreda a alguien por su forma de pensar”, ha recalcado en la vista el fiscal contra los delitos de odio de Barcelona, Miguel Ángel Aguilar, que ha enmarcado la agresión en “la intolerancia por motivos ideológicos”.

Tanto la letrada de Borràs, Carla Vall, como el abogado del Ayuntamiento, Joan Rafael Barbasco, y la defensa de Racaj se han mostrado conformes con lo expresado por el fiscal y la sesión ha terminado en 20 minutos. “Me muestro conforme con la pena”, ha reiterado Racaj.

En declaraciones a la prensa tras la vista, Borràs ha celebrado la “victoria” obtenida este martes. “Se ha demostrado que fue una agresión por motivos ideológicos, porque soy independentista y antifascista”, ha remarcado el fotoperiodista. Por su lado, la letrada Carla Vall ha subrayado que además de reconocer la agresión, el inspector ha retirado la denuncia contra Borràs, y ha lamentado que durante tres años le atribuyera unos hechos delictivos “que en realidad no ocurrieron”

Está por ver si Racaj puede volver a ejercer de Policía. Al no ser un delito cometido en acto de servicio, la pelota queda ahora en manos de la Unidad de Régimen Disciplinario de la Jefatura Superior de Policía, que abrió una información reservada a expensas del resultado judicial del caso, que ha finalizado este martes. Como la sentencia es fruto de un pacto ya es firme, esto es, no se puede recurrir. “Un estado democrático no puede aceptar que un funcionario que agrede por la manera de pensar pueda ser policía”, ha manifestado Borràs.

El inspector de la Policía Nacional Iván Racaj ha aceptado una pena de un año de prisión por agredir al fotoperiodista Jordi Borràs al grito de “viva España” y “viva Franco”. La sentencia contra el agente ya es firme tras el acuerdo al que han llegado el acusado, la Fiscalía, la acusación particular de Borràs y el Ayuntamiento de Barcelona, que ejercía la acusación popular.

Tras la negociación entre las partes y la vista de conformidad celebrada este martes ante la magistrada del juzgado penal 16 de Barcelona, Sonia Guitérrez, el inspector de Policía, con conocimientos en artes marciales, ha admitido que propinó puñetazos y patadas a Borràs guiado por su animadversión ideológica. Además el agente ha retirado la denuncia que interpuso contra el fotoperiodista, al que acusaba de una agresión en una pelea que en realidad nunca sucedió. Fue únicamente una agresión del policía al fotoperiodista.